Las notas del ascenso

La construcción de un Hércules campeón desde la presión alta

Torrecilla ha fiado el éxito a la evolución del juego del centro del campo hacia arriba para enmascarar con altas dosis de energía la flaqueza detrás

La plantilla, los técnicos y la directiva del Hércules festeja el título de liga en Luceros tras el ascenso.

La plantilla, los técnicos y la directiva del Hércules festeja el título de liga en Luceros tras el ascenso. / Jose Navarro

Pedro Rojas

Pedro Rojas

El Hércules no es una excepción. Ganar es cosa de muchos. No existen los superhéroes en un juego de equipo. No debería. Unos brillan más que otros, atraen más focos, más miradas, pero todo el mundo tiene que sumar para ser el mejor de 18 equipos después de 34 jornadas. Los bloques construyen las leyendas, y solo quienes asumen eso llegan alguna vez a ser capaces de serlo. El éxito del Hércules –más allá de las paradas de Abad, los goles de Mendes y Coscia, las galopadas de Samu, de Javi Moreno, de Alvarito...; la energía de Mangada, la omnipresencia de Colomina y el criterio de De la Nava– radica en el colectivo.

No es fácil interpretar sobre el césped la exigente idea de juego que preconiza Rubén Torrecilla, muy del gusto del fútbol contemporáneo, donde quien no aprende a conjugar su talento con el derroche físico tiene muy difícil llegar a la élite profesional. El técnico del Hércules, el primero en 14 años que termina el curso con pleno éxito tutelando el vestuario blanquiazul, ha tenido el acierto de conformar un bloque sólido en lo emocional y en lo estrictamente competitivo que le ha valido para levantarse incluso cuando la liga le ha golpeado con más fiereza.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada. / P. R.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada. / P. R.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada. / P. R.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada.

Las calificaciones y valoración de la plantilla del Hércules al final de la temporada. / P. R.

Esta tarea de entrenador es diferencial en todos los proyectos de máxima exigencia, de rédito casi inmediato. En menos tiempo del que dispusieron otros, el preparador extremeño ha acertado a ensamblar un puzle al que le faltaban dos piezas que se decidió no cubrir, a sortear la ausencia del pivote de posición enseñando a Roger Colomina y Carlos Mangada a empastar sin solaparse, aceptando (con cierta impotencia) que Miguel Marí no le demostraba los días de partido lo que le ofrecía entre semana y sacándolo del once pese a su mayor jerarquía.

La reinserción de Nico Espinosa tras su calvario de lesiones, la alternancia en la delantera cuando más complicada resultaba, la convivencia en una temporada muy larga y muy compleja y, sobre todo, la evolución del fútbol del Hércules en dos direcciones tras proclamarse campeón de invierno: primero para frenar la sangría de resultados malos, atrasando la línea de presión, y después elevándola al extremo tal y como hacía en el comienzo del curso.

Rubén Torrecilla, manteado por sus jugadores tras conseguir el ascenso en el Rico Pérez, en Alicante.

Rubén Torrecilla, manteado por sus jugadores tras conseguir el ascenso en el Rico Pérez, en Alicante. / Jose Navarro

Presionar tan alto con mayor intensidad de la que exhibía el conjunto blanquiazul en el arranque de liga es una tarea tremendamente dificultosa porque las piernas pesan más y hay menos gasolina en la reserva. Es necesaria mucha fe en la propuesta del técnico para ejecutarlo con éxito y la plantilla a su mando lo ha hecho sin vacilar, dando siempre un poco más, ganándose cada día de descanso, haciéndolo sin menoscabar su autoridad ni recelar de quienes «quitaban» el sitio en el campo a los suplentes.

«Los partidos duran 97 minutos», sostiene Torrecilla, «y hay que dar el 100% el tiempo que estés y en el momento en el que entres, da igual si es antes o después». Los que acabaron rodeados de 20.000 seguidores en Luceros, los que jugaron delante de 30.000 hinchas la «final», esos lo entendieron a la primera. Los que no, se quedaron fuera... pero al menos uno de ellos tendrá una segunda oportunidad.

Carlos Abad ha sido capital en el equipo tocando muy poco balón

Al igual que ha sucedido con los delanteros del Hércules en Segunda RFEF, llegó para corregir una deficiencia de esas que cuestan el objetivo. Carlos Abad llegó el verano pasado de manera discreta, después de atravesar un periplo de incertidumbre física y deportiva muy serio tras ser una de las grandes promesas de la cantera del Real Madrid y encontró su sitio de verdad, el anímico y el profesional. En dos cursos se ha convertido por derecho en el fichaje más rentable de los últimos tiempos. Siempre lúcido, siempre productivo, imbatible para muchos atacantes muchas veces. 

Carlos Abad lidera los festejos del Hércules en la Plaza de los Luceros tras bañarse en la fuente.

Carlos Abad lidera los festejos del Hércules en la Plaza de los Luceros tras bañarse en la fuente. / Jose Navarro

Seguirá en Alicante, si él quiere (que ha dicho que sí porque se siente líder dentro y fuera del campo) y esa es una muy buena noticia para regreso a la tercera categoría, una en la que los puntas tienen la puntería más afinada en los equipos de la parte media-alta. 15 porterías a cero este curso, todos los partidos disputados, menos de un gol encajado por jornada y el cariño y la admiración de la grada le hacen acreedor del título de mejor futbolista del Hércules, dando puntos y evitando goles en momentos trascendentales. Gracias a eso, el equipo de Torrecilla ha llegado vivo al un tramo final que le ha tenido a él como figura diferencial pese a ser el futbolista que menos en contacto ha estado con el balón de todos. Se ha ganado cada euro que cobra y ha perdido dinero, porque su caché no está en la franja más gravosa.

Marcos Mendes, manteado sobre el césped del Rico Pérez tras consumarse el ascenso en Alicante.

Marcos Mendes, manteado sobre el césped del Rico Pérez tras consumarse el ascenso en Alicante. / Alex Domínguez

Marcos Mendes, máximo goleador del Hércules de las últimas 11 temporadas

Marcos Mendes cierra la temporada con 13 goles, la cifra de anotación más alta de un atacante del Hércules en 11 temporadas. El último delantero que mejoró las cifras del basauguineano fue Javier Portillo, que en el curso 2012-13 marcó 17 tantos en Segunda División.

Desde entonces, solo dos hombres, de nuevo Portillo, ahora parte de la propiedad el club, en la temporada 2013-14, con 10 dianas, y Carlos Martínez, en la 2018-19, con 11, habían logrado llegar o alcanzar los dos dígitos en una misma temporada.

Durante el resto de la década, el Hércules se ha movido en unos registros goleadores paupérrimos, ya que ha habido varias temporadas en las que su máximo realizador apenas anotó seis goles, como sucedió en los cursos 2019-20 y 2022-23.

Los goles de Mendes, de 31 años, han sido determinantes para que el Hércules lograra el título de liga y el ascenso a Primera RFEF, sobre todo en el tramo final del campeonato, en el que se adaptó magistralmente a su papel de jugador revulsivo