Primera RFEF

El regreso (casi) imposible de Jean Paul al Hércules

La comisión deportiva no le ve encaje en el equipo de la temporada que viene y preferiría que el atacante francés se marchara ahora firmándole la carta de libertad

Jean Paul se tapa el rostro con la camiseta después de la derrota del Hércules en el campo del Sant Andreu.

Jean Paul se tapa el rostro con la camiseta después de la derrota del Hércules en el campo del Sant Andreu. / LOF

Pedro Rojas

Pedro Rojas

Crédito agotado. Jean Paul N’Djolí se ha quedado sin sitio. El Hércules considera que sus probabilidades de crecer en Alicante son muy remotas y que lo mejor para el desarrollo profesional del jugador es que se busque un destino para la próxima temporada, algo para lo que la entidad blanquiazul no pondría ningún reparo a pesar de que aún le queda un año más de contrato, que fue la condición con la que se marchó cedido el enero pasado al Alcoyano en previsión de que allí, en una categoría superior, pudiera romper como delantero.

No sucedió. De hecho, Vicente Parras renunció a su préstamo después de dos encuentros oficiales (y varias semanas de trabajo) con el Deportivo. El galo acabó entonces en el Atlético Saguntino, compartiendo grupo con su todavía equipo, aunque sin poder enfrentarse a sus compañeros en el Rico Pérez tras el acuerdo al que llegaron todas las partes cuando firmó con el cuadro romano.

Fijo discontinuo... siempre

Jean Paul no ha sido capaz de exponer con una mínima regularidad el talento individual que atesora. No lo hizo en el Rayo Vallecano, su primer destino en España siendo sub-23, y tampoco en el Hércules con ninguno de los entrenadores que le han dirigido: Sergio Mora, Ángel Rodríguez, Lolo Escobar y Rubén Torrecilla.

El club considera que el futbolista necesita cambiar de aires, que seguir en Alicante no le beneficiaría en nada

Su temperamento, difícil de modular, le dejó sin opciones de titularidad justo en el instante en el que más cerca estuvo de brillar. Dos expulsiones consecutivas, ambas por idéntica razón, un arrebato fuera de lugar en situaciones de partido que ni mucho menos lo requerían, y las dos en un momento trascendente de la temporada (poco después de la destitución del preparador leonés el primer año de Paco Peña al frente de la confección del equipo) le arruinaron definitivamente la subida de un tren que ya no volvió a pasar para él en Alicante. Las rescisiones de Raúl Ruiz y de Míchel Herrero le privaron de sus dos apoyos principales en el vestuario.

Jean Paul, en el primer partido de la última liga del Hércules, frente al Espanyol B, en el Rico Pérez.

Jean Paul, en el primer partido de la última liga del Hércules, frente al Espanyol B, en el Rico Pérez. / Alex Domínguez

Y tampoco ayudó a que el técnico extremeño se replanteara su situación la redacción críptica (y subrepticia) de mensajes en sus diferentes perfiles en redes sociales justo en el periodo de mayor debilidad del Hércules y de su entrenador, cuando todo estuvo a punto de saltar por los aires en el pésimo arranque de la segunda vuelta, cuando el galo ya no formaba parte del vestuario.

23 años tiene ya el atacante galo, que el próximo 9 de octubre cumplirá los 24 y suma 15 titularidades en su año y medio en el primer equipo con solo 5 partidos completos, jugados de principio a fin. Tres goles ha marcado como blanquiazul.

Jean Paul puede querer hacer valer su año de contrato y exponerse a una rescisión unilateral o llegar a un acuerdo amistoso y conseguir la carta de libertad para encontrar acomodo en otro club. Desde el año pasado ocupa licencia profesional y en octubre cumplirá 24 años. Su momento de demostrarse que puede ser importante en un equipo es ahora. Con el Atlético Saguntino, en trece partidos, marcó tres goles, los mismos que ha sumado en dos años y medio vestido de blanquiazul.

La comisión deportiva ni siquiera valora que él sea uno de los profesionales con ficha en el ataque blanquiazul, así que las opciones de que inicie el nuevo curso como herculano son muy remotas. Tendría que suceder algo extraordinario antes de septiembre, algo inimaginable a día de hoy... a la altura de un milagro.