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Hércules 1-1 Intercity

El protoderbi entre el Hércules y el Intercity no despega

Los dos equipos alicantinos firman un empate sin demasiada emoción resuelto con dos envíos al área en la primera parte

El visitante San Emeterio, primero, y el local Oriol Soldevila, después, autores de los tantos en el reparto de puntos

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

Es un derbi por definición. Pero le falta todo lo demás. La valentía, el descaro, la vibra. De eso tiene poco o nada, solo se sostiene por los tres puntos que se ponen en juego. No es una jornada más, es verdad, pero tampoco exhibe la energía que libera una ciudad que se parte por la mitad. Eso no pasa. Falta ambiente y hay que asumir que no lo tendrá nunca. Que, visto lo visto, seguirá siendo un falso David contra Goliat en el que es muy probable que, mientras dure, el «pequeño» gaste más dinero que el «grande», otra anomalía más, una de muchas. Hércules e Intercity se agotaron en un intercambio de golpes improductivos, de esos que no valen para noquear, solo para lucir músculo. Con ambos bloques bien plantados dando el máximo los primeros 45 minutos. Después, con las energías justas y sin las estrellas sobre la hierba, un paso de minutos sin ninguna trascendencia con algunos de los futbolistas dando muestras de que les queda un mundo para llegar a sumar en positivo, para ser quienes ellos se creen que son.

Ni siquiera el más que probable penalti sobre Romera por un agarrón grosero con el marcador en tablas sirvió para convertir el estadio en una caldera. No hubo manera. El protoderbi no crece, no despega. El pinchazo de ambos en la jornada anterior tampoco favoreció los riesgos. Repetición de fórmulas tácticas en los dos bandos y muy poca mordiente a la hora de terminar las jugadas.

El conjunto de Sandroni cobró ventaja al poco de arrancar, con los blanquiazules aún sin situar en la defensa de un balón parado. El correctivo sufrido en Alcorcón no valió para reforzar la intensidad de inicio. Salida fría, despiste atrás, falta regalada en un extremo de una pelota mansa y, como no, centro lateral que hace bascular a todos menos al que tiene que fijar la marca del que acaba rematando.

El colegiado no apreció penalti en el agarrón claro dentro del área que sufrió Romera malogrando una ocasión muy clara

Retuerta llega tarde y San Emeterio mete el pie lo justo para adelantar a los de negro (anoche de amarillo) a los tres minutos de empezar. El 0-1 aceleró el corazón de la hinchada local, superior en número (12.400 contra 80, incluida la batucada argentina). Rugió la grada y tiró de los suyos hacia adelante para no dejarles pensar en lo sucedido siete días antes. Funcionó. Poco a poco, el equipo de Torrecilla fue adelantando líneas, ganando espacios, canalizando todos los ataques por un Colomina sin máscara tras la mala experiencia de Santo Domingo. Prefirió arriesgar la nariz que jugar a ciegas. Buena elección. Con él se abrieron pasillos y se crearon superioridades.

El Intercity, bien situado sobre el césped y por delante en el marcador, trató de colocar balones a la espalda de los centrales para emular al Alcorcón. En uno de ellos, Locadia quiso arrancar para atacar el espacio y se rompió. Literal. Con el exdelantero neerlandés en el suelo, el Hércules continuó pasándose la pelota, buscando el momento justo. Lo halló en la bota de Nico. El capitán centró desde la izquierda y Soldevila, otra vez, devolvió la lógica a un derbi escaso.

Tres goles en tres jornadas, mejor carta de presentación imposible. Quince minutos hicieron falta para igualar la contienda. De ahí al final, vaivenes, fogonazos, con los 22 sobre la hierba perdiendo resuello en cada viaje. Ni siquiera los cambios de uno y otro entrenador, realizados de forma simultánea, casi sincronizados, evitaron que lo que empezó con un relámpago no deviniera en tormenta. Lo único que sostuvo la tensión fue la incertidumbre.

Con Locadia fuera por lesión, con Nico Espinosa y Soldevila sustituidos, con Romera en un estado de forma muy mejorable, fue muriendo un duelo sin mordiente, con el Hércules muy superior en cuanto a control, peso y acercamientos al área, pero sin finalizar las acciones. El Intercity solo inquietó en los errores de Dapaah, muy lejos de serle útil al entrenador en las tres primeras semanas.

El empate no rechina. Lo que sí lo hace es la foto fija de un agarrón dentro del área a Romera que pudo servir para cambiar el signo del enfrentamiento entre dos equipos que se miran de reojo, que se saben vecinos y que tienen muy asumido que el camino solo ha hecho que empezar y que todo lo demás es ruido.

HÉRCULES: Carlos Abad; Alvarito, Sotillos, Montoro, Retu; Mario García, Roger, Aranda (Artiles 77’); Soldevila (Richie 77’), Romera (Mendes 65’) y Nico (Javi Moreno 65’).

INTERCITY: Casado; San Emeterio, Mendibe (Álvaro 77’), Andreu, Jiménez; Burlamaqui, Julio Gracia; Borja Martínez (Zequi 60’), Ñito (Elady 77’), Pol Roigé (Sito 60’); y Locadia (Nsue 24’).

GOLES: 0-1 (3’): San Emeterio. 1-1 (20’): Soldevila.

ÁRBITRO: Juan Antonio Campos Salinas, murciano. 

TARJETAS: mostró cartulinas amarillas a Mendibe (24’), San Emeterio (44’), Jiménez (57’), Julio Gracia (62’), Alvarito (64’), Zequi (64’), Aleix Egea y Elady (85’) y Andreu (89’). Sin expulsados.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la tercera jornada en el Grupo 2 de Primera RFEF. Se guardó un minuto de silencio por el compositor Alfredo Garrido, autor, entre otras obras, del himno del Hércules.

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