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Hércules CF 1-0 Antequera CF

Soldevila emociona a un Rico Pérez feliz

Un gol del catalán en el último minuto del encuentro acaba con un gran Antequera y devuelve a los alicantinos a promoción de ascenso

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

De la pena transitoria al delirio total en menos de un minuto. Esa es la grandeza del fútbol. Justo ahí radica su belleza, su tremendo poder adictivo. Siempre hace falta un momento, el instante justo en el que se alinean el arte, la pericia de dos futbolistas y la fortuna para corregir un destino que parecía ya escrito. Lo consigues con un trazo elegante y preciso, con un envío tenso que busca el espacio a la espalda de la defensa en el que emerge la figura de un niño llamado a hacer cosas muy grandes. El joven talentoso, con una maniobra dulce, tratando con mimo la pelota, pisándola delicadamente, haciéndola invisible, levanta a la grada, que explota con él y se marcha muy contenta a casa coreando su apellido: Soldevila.

El Hércules regresa a la zona de promoción con un ejercicio de paciencia, concentración y derroche de energía poco vistoso para los espectadores, pero muy eficaz; marcando él los tiempos, dejándose maniatar de una forma poco dolorosa, casi voluntaria, para tratar de combatir la pasión por la posesión que destila el equipo de Javier Medina, con volantes muy móviles y habilidosos que convierten el juego por las bandas en un sello propio. El Antequera dominó en apariencia, más en la segunda parte que en la primera, aunque sin ser capaz de transformar ese dominio del cuero en ocasiones claras.

Un pase largo al espacio de Mangada deja mano a mano al pichichi blanquiazul, que define de diez

Solo una en todo el encuentro. Una de las de verdad, de las de valor gol. Fue antes de los primeros 20 minutos, con un envío entre el lateral y el central, en la banda derecha del Hércules. Moussango Obounet se coló entre Sotillos y Montoro y se fue a por Carlos Abad, mano a mano. El guardameta, atento, le ganó terreno, le cerró el espacio y le obligó a disparar con menos ángulo del que le habría gustado al internacional de Gabón.

Su intento de tiro cruzado lo detuvo el portero canario con solvencia, sin tacha, quedándose con el balón para evitar una segunda jugada. Ahí murió el bagaje ofensivo del Antequera, que redujo todos sus acercamientos al área a golpeos siempre desde fuera del área. Ningún remate a menos de 15 metros de la portería.

El plan era justo ese, ceder el control para sorprender a la contra a un bloque que solo sabe jugar si es capaz de circular, de mover, de buscar las debilidades del adversario sacándole de quicio, ocultándole la pelota. El Hércules de Torrecilla no sufre en esa tesitura, ha aprendido a renunciar, a no creerse más de lo que es y aprovechar la contundencia de su talento, que lo tiene.

Los cambios en la segunda parte y la modificación táctica dan la razón al técnico blanquiazul

Coscia volvió a disponer de otro remate en el arranque, pero a diferencia de lo que sucedió frente al Murcia, esta vez pecó de blando. El chute le salió centrado y malogró una gran asistencia de Javi Moreno. Mordiendo, conteniendo, dando espacio siempre por fuera, negando el carril central al Antequera, llegó la acción más polémica. Colomina, generalmente listo, atento, pleno de energía, lee la intención de Jero, que quiere sacar el balón jugado desde la portería y se lo da por bajo a su central. El mediocentro llega antes, mete el pie y roba impactando con el defensor por la propia inercia. Encara al guardameta y le bate con un tiro seco que no le da tiempo a celebrar porque el colegiado entiende que su carga es merecedora de falta. El Rico Pérez no lo entendió y se lo hizo saber con una pitada rica en agudos.

El colegiado anuló un gol a Colomina a los 20 minutos por una supuesta falta del propio mediocentro

Desde ahí, la dinámica siempre fue a misma. El Antequera manoseando la pelota con denuedo, con una naturalidad y una facilidad maravillosas, y el Hércules tapándole todos los accesos a su área. Torrecilla, ágil y certero en el diagnóstico, introdujo modificaciones. Una, la más importante, retirar del terreno de juego a su hombre de más confianza, Roger Colomina, para dar entrada a otro con el que apenas cuenta, Carlos Mangada. Ocupó los extremos con Nico Espinosa y Dapaah y reubicó a Solde en la mediapunta. La ofensiva blanquiazul urdida desde el banquillo enriqueció el potencial atacante.

En ese nuevo escenario, el barcelonés desperdició la primera, pero con la segunda no falló. La asistencia teledirigida del mediocentro alicantino le llegó franca y el máximo realizador blanquiazul elevó el quinto tanto a su cuenta personal a un minuto del desenlace. Se guardó el último gramo de energía para resolver el partido con una genialidad, un mordisquito brasileño, una pisadita «inestiana» que llevó al éxtasis a un estadio lleno de achaques que ya le venera.

► HÉRCULES: Carlos Abad; Sotillos, Montoro, Josema, Retuerta; Mario García (Carlos Mangada 80’), Roger (Artiles 64’), Aranda (Nico Espinosa 64’) ; Soldevila (Richie Dapaah 91’), Coscia (Marcos Mendes 64’) y Javi Moreno.

► ANTEQUERA: Jero; Fomeyem, Iván Pérez, Recio, Carrión; Luismi (Belza 80’), Aspra, Chema Núñez; Biabiany (Topo 80’), Obounet (Álex Rubio 67’) y Siddiki (Dos Santos 87’).

► GOL: 1-0, Min: 89: Oriol Soldevila. 

► ÁRBITRO: Roberto Gonzalo Sánchez, (de Guadalajara). 

► TARJETAS: Amonestó a Luismi (23’), Josema (23’), Jero (27’), Aspra (31’), Obounet (43’), Roger Colomina (44’) y a Carrión (82’).

► INCIDENCIAS: partido correspondiente a la jornada 7 en el grupo 2 de Primera RFEF disputado en el José Rico Pérez de Alicante. Antes del pitido inicial, la Asociación de Enfermos de Alzheimer de Alicante (AFA) se encargó de realizar el saque de honor para dar visibilidad a una lucha y sensibilizar de la necesidad de recabar ayudas.

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