Primera RFEF | Jornada 14
El Hércules (y Beto) reaccionan a tiempo en Tarragona
El conjunto alicantino empata con el Nàstic después de verse 2-0 abajo en el marcador
La expulsión de Álex Jiménez antes del descanso, clave en el despertar blanquiazul

El empate entre Nàstic y Hércules, en imágenes / Luis de Miguel / LOF
Del miedo al entusiasmo en minutos. De la resignación de lo siempre, al ahora puede que sí. Y todo por un gesto. Por dos en realidad. Un par de pisotones que no tienes intención de dar, pero que acabas dando porque no te mides, porque sientes fuego dentro, porque notas que hay cuentas pendientes, y, sobre todo, porque se los das a quien sabe buscarte la ruina. Rentero llevó al límite a Álex Jiménez, que acaba de cumplir 22 años, le buscó las cosquillas, y el centrocampista murciano cayó en el engaño. Se dejó contagiar por la furia del público y, después de haber visto una primera tarjeta amarilla por una entrada al central herculano, se enfadó por la muestra desmedida de dolor del ex del Alcorcón, que se quedó retorciéndose en el suelo.
Sesenta segundos después, se lo volvió a encontrar en la medular y no lo dudó. El chico de Águilas se lanzó a por él con toda el alma para cortarle el paso, para quitarle la pelota, pero con tan mala fortuna que su vuelo acabó como el primero, pisando la bota del zaguero, y con amarilla, la segunda. Así malogró el excelente trabajo de inicio de sus compañeros y regaló a su oponente, menguado hasta ese instante, la oportunidad de redimirse en una tarde que apuntaba a debacle, a viaje de vuelta en silencio, al mismo funeral de los últimos años cuando tocaba viajar. Ahí cambió todo, puede que hasta el desatino que perseguía a los dos delanteros blanquiazules desde el inicio de la liga.

Slavy intenta controlar el balón en una banda durante el partido del Hércules en Tarragona. / LUIS DE MIGUEL
Cuarto punto de Beto de seis posibles, el primero a domicilio nada más aterrizar. Pero no resultó fácil conseguirlo, tocó remar. Menos mal que la corriente en contra del comienzo viró en el tiempo extra de la primera mitad. Ahí dio vuelco todo porque, a diferencia de su predecesor en el cargo, él sí supo buscar las ventajas... o crearlas.
Antes, lo de tantas veces. La herencia defensiva de un bloque blando, desajustado, que bascula mal, que no tapa, que cuando pierde el control del esférico pierde la cabeza. Sucedió con el 1-0. Seis del Hércules atrás para contener a un solo delantero y el pasador encuentra el agujero por el que cuela el cuero y deja solo al que se planta delante de Carlos Abad. Bolo, a lo loco, desesperado, le empuja por detrás sin mucho disimulo y penalti que ni el VAR puede negar.
El colegiado anuló un gol a Fran Sol por un fuera de juego muy dudoso y mostró la roja directa a SamuRentero fue objeto de los dos pisotones en un minuto que dejaron al Nàstic con uno menos en el minuto 45+2
Jaume Jardí patea con la zurda, el cancerbero le adivina la intención, llega a tocar, pero puede más la inercia tozuda de la trayectoria que la mano dura. El 2-0 no tardó en caer. Apenas un minuto. De nuevo idéntico panorama. Mala salida desde atrás, pésimo control de Slavy, pelota dividida, todos desubicados y con tres pases, partido casi sentenciado. Álex Jiménez encuentra a Jardí abierto, y el máximo goleador del Nàstic la pone para empujarla. Javi Jiménez llega antes, pero lo hace tan desequilibrado que no puede despejar. El balón golpea en Abad y le cae a Pau Martínez, que no perdona (2-0).
Luces apagadas
Justo en ese lance, mientras los catalanes celebran, se reúnen todos los fantasmas blanquiazules dentro y fuera del césped. Cunde el pánico. El miedo a la goleada. Demasiadas facilidades, idéntica fragilidad. Miras y solo ves sombras, fundido a negro... hasta que un señor levanta la mano con una cartulina roja y la fortuna te guiña el ojo.
En la última acción de la primera parte, mientras el Nàstic rumia su pena añorando el descanso, Ropero se mueve en la frontal, habilita a su lateral zurdo y este, largo, profundo, centra. Vuela Slavy y con él su marcador. Alba abre los brazos y siente el leve contacto de la pelota. El colegiado también se percata y señala los once metros.

Nico Espinosa, de nuevo suplente, se marcha por velocidad en el Nou Estadi Costa Daurada de Tarragona. / LUIS DE MIGUEL
El hispanobúlgaro se postula como lanzador... otra vez. En esta ocasión patea de pena, pero Rebollo no bloca y el ariete corre para recortar distancia a la segunda. A partir de ahí, con un hombre más, entra en liza la pericia del entrenador, que empieza a mover piezas. Deja a Jeremy en la ducha y da entrada a Fran Sol. Luego elimina a Bolo de la partida para que el árbitro no caiga en la tentación de compensar y amonestarle una segunda vez. Sotillos ocupa su lugar. Y sacrifica a Aranda para apostar por Nico Espinosa y por ensanchar la cancha, consciente de que por el centro los tarraconenses no iban a dar facilidades.
Delanteros útiles
Sale bien. Al ariete madrileño le encuentran siempre. De repente, los dos «nueves» son útiles. Conectan con el resto. No son islotes, almas en pena. A Sol le anulan un primer desmarque que acaba en gol por un fuera de juego que no vio nadie, dudoso hasta rabiar. Pero con el segundo no pudieron. Slavy aparece en el primer palo, peina, y el madrileño se anticipa a todos y se estrena al fin catorce jornadas después. El 2-2 atenazó al bloque de Parralo, que defendió el punto con la máxima energía. La primera victoria a domicilio del Hércules en siglos se quedó cerca. Beto explotó las dos bandas, creó ventajas, validó los ataques, hizo todo lo que no fue capaz de hacer el mismo plantel en Elda.
Javi Jiménez sirvió dos envíos al área que ni Ben Hamed, primero, ni Nico Espinosa, después, acertaron a convertir en gol pese a ser dos acciones aparentemente sencillas para la calidad que atesoran. Luego, a nueve del final, Samu se arrastró de más, levantó los tacos, y se fue a la ducha para calmar la conciencia del colegiado. Pudo ser mejor, sí... pero es una buena forma de sentar las bases de un cambio de identidad como equipo tan urgente como necesaria.
► NÀSTIC: Dani Rebollo, Alba, César Morgado, Juncà (Álvaro García, min. 46), Montalvo, Jaume Jardí (Cedric Omogui, min. 69), Álex Jiménez, Óscar Sanz, Pau Martínez (Mangel, min. 78), Santos y Baselga (Moisés Delgado, min. 69).
►HÉRCULES: Carlos Abad, Samu Vázquez, Bolo (Sotillos, min. 58), Rentero, Mangada, Slavy (Jorge Galvañ, min. 85), Ropero (Rojas, min. 90), Ben Hamed, Jeremy de León (Fran Sol. min. 46), Aranda (Nico Espinosa, min. 58) y Javi Jiménez.
► GOLES: 1-0, Min. 22: Jaume Jardí (penalti). 2-0, Min. 23: Pau Martínez. 2-1, Min. 45: Slavy. 2-2, Min. 65: Fran Sol.
► ÁRBITRO: José David Martínez Montalbán (Águilas).
► TARJETAS: amarillas para Juncà, Pau Martínez, Álvaro García, Santos, y Óscar Sanz , del Nàstic, y a Bolo, del Hércules. Expulsó por doble amarilla a Álex Jiménez (45+2) y con roja directa a Samu (81’).
► INCIDENCIAS: partido correspondiente a la jornada 14 en el grupo 2 de Primera Federación, disputado en el Nou Estadi Costa Daurada ante 6.841 espectadores, de los que cerca de doscientos eran aficionados del Hércules.
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