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Nico Espinosa, titular por fin con el Hércules y otra vez al médico

El capitán del Hércules tiene que someterse a pruebas esta semana para valorar las molestias en la parte posterior del muslo

Nico Espinosa encara al jugador del Juventud Torremolinos Usse Diao, autor del 0-1, antes de quedarse en la ducha al descanso.

Nico Espinosa encara al jugador del Juventud Torremolinos Usse Diao, autor del 0-1, antes de quedarse en la ducha al descanso. / Héctor Fuentes

Pedro Rojas

Pedro Rojas

El miedo a la recaída siempre está. Persiste. No hay forma de librarse de él. Se adhiere a algunos jugadores como el sudor a la piel, les persigue, y por más que hagan por no pensar él, vuelve, pasa sin llamar, porque los miedos, como las visitas pesadas, nunca se anuncian... y se resisten a irse. Nico Espinosa vivió su primera titularidad de la temporada el sábado, pero esa felicidad, apenas le duró 45 minutos, el tiempo que tardó en notar unas molestias en la pierna.

Después de tantos episodios similares, cuesta diferenciar la paranoia de la dolencia porque la angustia tiene esas cosas. El capitán del Hércules sintió una ligera punción en el isquiotibial, una rigidez después de una arrancada para completar un esprint. Se ha puesto mucho empeño en el club en que cuando algo así suceda, lo comunique de inmediato. Que no lo oculte por temor al qué dirán, por esa sensación culpable que nos invade a todos cuando nos mostramos vulnerables.

El canterano ha aceptado esa condición y, desde que fue operado por el prestigioso Lasse Lempainen, integrante del Ripoll y De Prado Medical Group, en febrero de 2023, ha adquirido la costumbre de dar parte de su evolución física para evitar males mayores por no querer darle valor a las dolencias.

El curso del ascenso se perdió 14 partidos y en algunos de los que jugó lo hizo menos de media hora por ese temor a la recaída que lleva aparejada siempre la readaptación a la competición tras periodos de inactividad. La temporada pasada, ya en Primera RFEF, el capitán blanquiazul estuvo con el equipo, dentro del campo, en 35 de las 38 jornadas. Esa regularidad era la que estaba aguardando el jugador (y también el club porque es un activo importante de la entidad desde su ingreso en la base).

Nico Espinosa, en su primer partido con el Hércules esta temporada, el pasado 22 de noviembre, frente al Betis B, en Alicante.

Nico Espinosa, en su primer partido con el Hércules esta temporada, el pasado 22 de noviembre, frente al Betis B, en Alicante. / Alex Domínguez

Alerta crónica

Parecía que, por fin, Nico Espinosa había dejado atrás todos los problemas, todas las tribulaciones, todas esas horas de soledad en la camilla del fisioterapeuta añorando el momento de sentirse jugador de pleno derecho, sobre la hierba, peleando cada balón. Sin embargo, el infortunio siempre duerme con un ojo abierto, en alerta, por si puede aguar alguna fiesta.

En el año de su consolidación, el tercero de Torrecilla al frente del proyecto, un mal gesto terminó con el jugador pasando por el quirófano en pretemporada para corregir una lesión en el tobillo. La comparecencia ha sido larga. Se perdió las doce primeras jornadas, y desde que reapareció, el 22 de noviembre, en la victoria sobre el filial del Betis, apenas ha acumulado 93 minutos, los 33 que disputó en Tarragona y la media parte que aguantó el sábado frente al Juventud Torremolinos, su primera titularidad en muchos meses.

Nico Esponosa regresa a su campo después de que Fran Sol perdiera la pelota en el Hércules-Torremolinos.

Nico Esponosa regresa a su campo después de que Fran Sol perdiera la pelota en el Hércules-Torremolinos. / Héctor Fuentes

Es bastante habitual que, después de un largo tiempo parado, al jugador le cueste reincorporarse sin padecer algún tipo de sobrecarga por el esfuerzo o por la compensación que hace el propio cuerpo cuando sufre molestias para evitar el dolor o reducirlo. Pero esta vez, la zona afectada es la parte posterior del muslo. Y eso, en el caso de Nico Espinosa, son palabras mayores porque sus principales pesadillas han tenido esa zona como foco de mayor tensión.

Beto Company, que decidió dejarle en la ducha al descanso para extremar las precauciones, confiaba tras la remontada sellada con los goles de Fran Sol y De Palmas, que solo fuera «una sobrecarga». Pero al día siguiente, en la sesión pospartido, la incomodidad en el muslo del capitán persistía, así que se ha decidido someterle a al examen médico pertinente en las próximas horas para despejar dudas... y también angustias.

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