Entrevista
Beto Company: "En un club como el Hércules tienes que entrenar a profesionales, no ser padre ni maestro de nadie"
El entrenador blanquiazul se sincera: "hay que ser muy valiente para apostar por un técnico con mi bagaje, pero sé que voy a responder a esa confianza con creces"

Beto Company, entrenador del Hércules, posa antes de la entrevista concedida a INFORMACIÓN. / INFORMACIÓN
Calmado, excelente conversador, de aspecto afable y un apasionamiento evidente, inevitable, cuando habla de lo que más sabe: fútbol. Su vínculo obsesivo con este deporte es inalienable, indisoluble. Pero ha aprendido que hay que saber desconectar para que el oficio no te devore. Once puntos de quince posibles es su carta de presentación. En poco más de un mes ha cambiado el ánimo del vestuario, del propietario y de la hinchada, que ahora ve a un equipo que, sin escusas ni ataduras, siempre trata de "ser valiente".
Tras ocho días de vacaciones, regresa al trabajo con un horizonte cercano duro: Sabadell y Real Murcia, segundo y cuarto clasificado, respectivamente. El 2026 se abre camino con una sola idea de éxito posible: el ascenso a Segunda División. Beto Company, que en dos semanas cumple 47 años, está plenamente convencido de que es el hombre idóneo para devolver al Hércules al fútbol profesional. De momento, ya le ha levantado de la lona y le ha puesto a pelear.
— ¿Es de los que opina que el parón ahora ha venido mal o de los optimistas?
— Creo que los parones vienen bien siempre. Yo no creo demasiado en eso de romper o no dinámicas. Yo creo que los parones vienen bien para cargar pilas. Ha sido un mes duro, todo ha ido muy rápido, con actos a nivel de club, sociales, con competición, de verte obligado a adaptarte muy rápido, de conocer la ciudad, de cambiar de casa. Entonces creo que nos ha venido bien respirar
— ¿Cómo ha ido el primer entrenamiento? ¿Cómo han llegado?
— Mejor de lo que se fueron, incluso. A nivel físico, sin ningún problema; a nivel tanto nutricional como de los controles de peso, de pliegues, han venido todos fantásticos. Han entrenado incluso de más. Solo hemos acusado la readaptación tras una semana prácticamente sin tocar el balón, pero ha durado muy poco.
— 11 de 15 puntos, invicto, primer triunfo fuera de casa tras casi 10 meses... ¿Va todo muy rápido o está yendo como imaginaba?
— Yo no imaginaba nada más que el primer partido, el del Betis Deportivo. Lo que sí que tenía claro es que nuestro objetivo va a ser siempre salir a ganar y salir a por los tres puntos. No es que eso te garantice que vas a sumar, ni muchísimo menos, porque la categoría es muy dura y muy difícil, pero, evidentemente, si sales sin demasiada ambición estás mucho más cerca de perder que de sumar. La competición no espera a nadie, pero creo que nos hemos montado a una buena velocidad en esta competición.
— Intente ser sincero... ¿Qué equipo se encontró el primer día? ¿Qué impresión se llevó?
— Al final, cuando llega uno a u club a media temporada es porque no se están cumpliendo los objetivos. O sea, que siempre existe esa sensación de duelo en los vestuarios. El equipo estaba en ese momento en shock, pensando en qué nos vamos a encontrar y qué va a suceder a partir de ahora. El grupo está esperando a ver qué les vas a ofrecer, a ver con qué ideas continuistas vienes, a ver con qué ideas no continuistas o rompedoras vienes, y te examinan, estás con la lupa encima. Sin embargo, a nivel de predisposición al trabajo, nos encontramos un grupo espectacular.

Beto Company, en el primer entrenamiento del Hércules después de las vacaciones de Navidad. / INFORMACIÓN
— ¿Ha tenido que romper muchas cosas?
— Yo no rompo con nada, sigo mi camino, hago mi trabajo. No me preocupo en romper o no romper. No hay ideas buenas ni ideas malas, solo están las convicciones de una persona que dirige. No vengo a romper absolutamente nada, yo lo que vengo es a aportar. Obviamente, hay cosas que supongo que suenan parecidas y hay cosas que suenan diferentes, pues como todo en la vida.
— Se lo pregunto de otra manera, ¿la plantilla ha respondido a sus expectativas iniciales, a las que tenía antes de aceptar el cargo?
— Sí. Este equipo está capacitado para ejecutar aquello que nosotros imaginábamos y seguimos imaginando que podemos llegar a hacer sobre el campo. Creo que es una plantilla que se ajusta a aquello que nosotros queremos. Obviamente, no es lo mismo disponer de una plantilla hecha con el mercado cerrado que ayudar a hacerla tú en junio. Ahí cada uno mete sus pinceladas y mete sus gustos personales o sus experiencias con anteriores jugadores, etcétera. Pero yo creo que esta es una muy buena plantilla para jugar a lo que nosotros queremos jugar.
— ¿A qué diría que se debe la sensación que tiene la gente, el entorno, de que ha habido una mejoría muy notable en el juego desde su entrada?
— Eso es subjetivo. Aunque hoy en día el fútbol sí que se puede llegar a medir en ciertos datos, no se puede cuantificar del todo de manera objetiva. Cada cual tiene su propio gusto. Unos encontrarán nuestra propuesta maravillosa y otros la detestarán. Pero al final, en general, al aficionado lo que de verdad le gusta es ver ganar a su equipo. O no verlo perder, al menos. Después entraríamos en matices. La mayoría de la gente es resultadista y nosotros dependemos del resultado como entrenadores. Pero nosotros sí debemos mirar un poco más allá, debemos ver el proceso, debemos ver que no en todas las victorias todo es muy bueno y en todas las derrotas todo es muy malo. Aunque entiendo que se nos va a juzgar por el número de puntos que saquemos. Jugar bien siempre es estético, pero muy pocos lo prefieren a ganar. Esta es una discusión eterna, es irresoluble. Nosotros, como cuerpo técnico, creemos que jugando mejor es más fácil obtener esos resultados y ahí está el meollo de la cuestión.
— ¿Por qué cuesta tanto ser valiente en el fútbol?
— Porque todos los procesos de construcción son más arriesgados que los de destrucción. Yo puedo destruir cualquier cosa en un segundo y creerla cuesta muchísimo. Entonces, en este mundo tan cortoplacista, del rey muerto, rey puesto, es mucho más sencillo no arriesgar e intentar salir del paso como sea, que construir una cosa a medio o largo plazo donde si pierdes tres partidos estás fuera.
— Entonces, los entrenadores que piensan como usted, ¿son héroes o locos?
— Ni héroes ni locos. Venimos convencidos de que se pueden hacer ciertas cosas y pretendemos diferenciarnos del resto. Si yo no me diferencio del entrenador que lleva cinco temporadas en Segunda División y ha jugado 200 partidos en Primera, que es exjugador, a mí no me van a contratar nunca en la vida. Tengo que construirme algo con lo que realmente yo me sienta identificado para poder ser diferente. Eso se consigue con tu discurso, tu propuesta, con todo lo que me rodea y puedo controlar. Si no, evidentemente estoy muerto y siempre cogerán al que tiene más prestigio, más experiencia.

Beto Company dirige el entrenamiento del Hércules en el campo de fútbol de Fontcalent. / Jose Navarro
— ¿Qué influencia tiene la categoría? ¿Se puede jugar de igual manera en cualquier división?
— Más que la categoría o el campo, que también incide, lo que marca la diferencia es el riesgo-beneficio que conlleva el intentar ser más propositivo, emparejar, defender alto... en función de la calidad de los futbolistas. En categorías muy bajas, regionales, es mucho más fácil que te equivoques y es mucho más fácil que el rival aproveche ese error. Ahí la capacidad que tienes tú de equivocarte es muy alta. Cuando vas avanzando en categorías ya no te equivocas tanto. Y al no equivocarte tanto, el riesgo-beneficio es más alto proponiendo. La sensación que da es que si estamos en regional y queremos hacernos 25 pases en nuestro campo, vamos a fallar seis. Y en estas categorías ya no fallas o fallas poco. Ahí es donde está la solución al problema. Sí que hay categorías donde eso cuesta más, ¿por qué? Por la calidad de los jugadores.
— Para ponérselo fácil a los seguidores, cuando usted ve fútbol, ¿qué equipos le gustan?
— Por lo sucedido en los últimos 20 años, quien ha ido a la vanguardia siempre del fútbol mundial y ha generado toda una nueva corriente ha sido Pep Guardiola. Entendiendo que ahí es donde nace toda una manera de hacer. A mí ahora el que me gusta Francesco Farioli (36 años), del Porto (Primera División de Portugal). Es valiente y juega un fútbol posicional que nos gusta, que es atrevido, con presión alta, que es combinativo. Nos gusta especialmente.
— Entendiendo que todos los jugadores son importantísimos. Pero, en su sistema, ¿quién no puede fallar, cuál es la pieza en la que siempre se fija?
— La distribución de los jugadores en un campo tiene varios ejes y el eje principal debe ser el mediocentro. Es quien juega con más riesgo y tiene más tareas, así que debe tener más aciertos que errores porque si no, estás perdido.
— ¿Y ya lo tiene en el vestuario?
— Yo creo que tenemos un muy buen seis y lo digo totalmente convencido. Pero seguramente habrá que traer algún otro para tener esa posición bien cubierta.
— ¿Hablamos de Carlos Mangada?
— Sí, exacto.

Beto Company da indicaciones a Carlos Mangada durante una sesión de trabajo del Hércules. / Jose Navarro
— El Hércules, como entidad, ¿es cómo usted se imaginaba?
— No sé si es como imaginaba o no, pero es enorme. Creo que la dimensión del Hércules Club de Fútbol aún yo no la he visto al 100% ni mucho menos. Te diría que la he visto igual al 50% y ya me parece enorme.
— ¿Qué diferencias encuentra entre dirigir a un equipo como el Andorra y a uno como el Hércules?
— Hay dos muy evidentes. Una, la presión y el entorno mediático. La repercusión o la información que se da diariamente del club. La otra es el entorno social, la afición. En eso este club está a años luz. Nosotros venimos de un equipo con una presión muy elevada por parte de la propiedad, pero con poca atención mediática y con poco volumen social y ahora estamos en un club diametralmente opuesto. Con muchísimo entorno mediático y con muchísimo entorno social. Esa es la gran diferencia a simple vista.
— Sus dos primeros refuerzos serán Mehdi Puch y Roger Colomina, entiendo. ¿Cuándo podrán jugar?
— Mehdi es un tema de burocracia. Ojalá estuviera ante el Sabadell. No somos ni optimistas ni pesimistas con él. Realmente no somos nada porque no lo sabemos. No tenemos ni idea si nos sobran seis horas o nos faltan cuatro horas para poderlo inscribir. De Roger, hoy (lunes) ha completado el entreno con cierta normalidad. Sí que es verdad que lo estamos guardando un poco para evitarle choques en el hombro afectado. Veremos cómo va evolucionando la semana. Lo normal, entiendo, es que Roger no esté para este sábado, y que poco a poco vaya entrando en el grupo, vaya avanzando en esa recuperación. Pero será muy pronto.
— Lo ha vivido como futbolista y como entrenador, así que dígame; ¿a su juicio cuánto desestabiliza o afecta un mercado invernal de fichajes?
— Puede desestabilizar, obviamente. Al final se habla de posibles competencias, recambios, sustitutos, posibles nuevos destinos... Pero sí que es verdad que noto al vestuario muy tranquilo y muy centrado, y eso me gusta.
— ¿Alguien ha pedido irse ahora en enero?
— No, que yo sepa.
— Solo dispone de una ficha profesional libre y se buscan dos o tres refuerzos. ¿Tocará dar a alguien de baja?
— Creo que eso nos lo va a marcar un poco la evolución del mercado. En esta ventana, hacer las cosas pronto no es sencillo. Tanto futbolistas como clubes esperan acontecimientos para buscarse los mejores sitios o terminar de cerrar operaciones. Es difícil que pronto se cierren cosas, aunque puede pasar. Creo que en la última semana de mercado surgirán opciones que pueden ser buenas. Lo que toca ahora es estar tranquilo. Tenemos bastante claro aquello que nosotros creemos que puede mejorar al equipo. Solo nos valen perfiles que mejoren lo que hay.
— Rubén Torrecilla, su predecesor, opinaba que el mercado obligaba a los futbolistas a activarse, a ponerse en alerta, tener las orejas tiesas, decía él. ¿Qué opina?
— Si tengo un futbolista que necesita que se abra el mercado para ser profesional y dar su mejor rendimiento, es que ese futbolista no tiene que estar en la plantilla de Hércules. Yo no tengo que apretar al futbolista profesional para que sea eso, profesional, y dé rendimiento. Ese es su problema, no el mío. El mío es alinear a los mejores, a aquellos están rindiendo. No hacen falta amenazas ni externas, ni internas, ni mías. Tienes que apretar y tienes que correr por ti mismo. O lo llevas, o... Yo no soy profesor de nadie, no soy maestro de nadie, no soy el padre de nadie. Soy entrenador de fútbol de un equipo profesional. Si con eso no te da para dar lo mejor de ti, trabajar, correr y dar tu mejor rendimiento día tras día, es que no debes estar en Hércules. Y si pasa, pues se toman las medidas que se tienen que tomar y punto. Si pasa, es muy fácil para el club y para nosotros decidir. Si hay uno, dos, tres, cuatro, cinco, o 25 que no merecen jugar en Hércules, pues evidentemente no van a jugar.
— ¿Cuánto le obsesiona el fútbol a usted?
— Esta es una profesión de vocación y no va de un día echarle cinco horas y el otro 24. Esto es continuo. Y a veces estás haciendo cualquier otra cosa, intentas desconectar, y te viene una idea a la cabeza y la apuntas. Yo me mando mensajes a mí mismo con el móvil para acordarme. Uno no tiene horario y el no tener horario a veces es bastante peor porque le dedicas mucho tiempo. Pero cuando estoy entrenando no veo mucho fútbol más allá de mi categoría. Yo no soy mucho de series y películas, pero ahora lo miro.
— Y al margen de lo obvio, ¿con qué desconecta de verdad?
— Lo principal es la bicicleta. Ese es mi aislamiento. Así que los herculanos y herculanas me van a ver de vez en cuando por la carretera. Ese es mi principal hobby fuera de lo que es el fútbol y lo que me ayuda a mantenerme físicamente bien, a sudar, a desconectar. Además, como me encanta la naturaleza, pues salgo por ahí y la disfruto.
— Ha llegado a la provincia adecuada para eso, este es un destino UCI para hacer pretemporadas...
— Lo sé. Y es maravilloso.

Beto Company, en el primer día de trabajo después del parón navideño del Hércules. / INFORMACIÓN
— Si no me equivoco, ¿es usted funcionario de carrera?
— Sí. Soy archivero. Llevaba el archivo y el área de atención al ciudadano en el Ayuntamiento de Amposta, en Tarragona.
— Disponer de ese refugio seguro, ¿le da cierta tranquilidad, le ayuda a vivir con más sosiego la crudeza del oficio de entrenador, siempre en el filo de la navaja?
— No tengo muy claro eso. Al final, las excedencias no pueden ser eternas, acaban siendo temporales. Y llega un momento en el que tienes que cambiar un poco el chip y cambiar definitivamente de profesión. Da algo de seguridad que no sea una decisión irrevocable Pero cuando uno se mete en este mundo del fútbol lo que no quiere es volver a lo que tenía, aunque yo era muy feliz. Hay que apostar 100% por lo que de verdad te apasiona, que en mi caso es este deporte.
— ¿Cuánto de valiente tiene que ser un director deportivo para que, en un club como el Hércules, en las circunstancias en las que estaba, se él se fije en un entrenador de un perfil como el suyo en vez de lo que a todo el mundo le cabría esperar en esta tesitura, con más arraigo, más experiencia en este tipo de empresas y de vestuarios?
— Muchísimo. Muchísimo. Sí, sí. Y lo valoro absolutamente. Y eso me carga de responsabilidad. A quienes se han jugado la cara por mí no los vamos a decepcionar. Estamos obligados a demostrar que no se han equivocado. Estamos muy tranquilos porque nuestro día a día es bueno, estamos contentos y lo estamos demostrando, creo no se equivocaron con la apuesta, sinceramente.
— Dos rivales muy duros a la vuelta de la esquina, Sabadell y Murcia. ¿Esos partidos darán la verdadera medida de su propuesta?
— En esta categoría no se decide nada en la jornada 18, ni en la 25. Queremos competir contra los mejores siempre. Son dos de los mejores de la categoría. Pero no soy de dar las obras por acabadas. Siempre hay margen de mejora. Lo que sí es seguro es que veremos un Hércules competitivo y que tendremos opción de ganar.
— Se puede seguir hablando de ser campeón o se asume ya que lo más natural será, si llega, pelear por el ascenso vía 'play-off'?
— Ahora lo que hay que hacer es estar tranquilos. Lo lógico es pensar que este equipo, junto a otros muchos, estará en disposición de pelear por su objetivo cuando queden cinco o seis jornadas por jugarse. Esta categoría obliga a eso. Hay equipos que, a día de hoy, parece que están muertos, pero terminarán disputando el ascenso; y equipos que parece que tienen el sitio asegurado, acaben mirando más hacia abajo que hacia arriba... La Primera RFEF está llena de ejemplos de los dos casos. Hay que llegar a esas últimas cinco o seis jornadas en disposición de lucharlo todo. Y creo que lo haremos.

El director deportivo del Hércules, Paco Peña, posa junto a Beto Company, su apuesta personal como sucesor de Torrecilla. / Héctor Fuentes
— ¿En qué no puede equivocarse jamás un entrenador?
— No puede ser deshonesto con los jugadores. Yo no puedo decirle a un jugador que si hace tal cosa jugará y luego no juega. No puedo decirle a un jugador que lo voy a poner y luego no lo ponga. Pasamos más tiempo con ellos que con nuestra familia. Cuesta mucho generar vínculos de confianza y cuesta muy poco romperlos. Los lazos de confianza se estrechan siendo honestos. Por eso un entrenador no puede ser nunca deshonesto. Nunca.
— A su juicio, ¿cuáles son las fortalezas y en qué hay que incidir más para mejorar?
— Necesitamos crecer con balón, ser más dominadores con él y aumentar el tiempo que somos capaces de someter al rival. Lo digo francamente y convencido de que podemos hacerlo mucho mejor. A nivel de fortaleza, una de ellas, que además creo que nos va a dar y a ayudar mucho esta temporada, es que somos un equipo que si tiene que defender cerca de su área lo hace bien, somos buenos en eso. Esa es una fortaleza importante porque en algunos momentos, que queremos que sean pocos, debemos ser capaces, como hicimos en Marbella, de defender bajos porque ya no nos quede el empuje necesario para seguir buscando la otra portería a toda costa.
— En Navidad es fácil ilusionarse, pero ¿es de ilusos imaginarse en Segunda División el curso que viene?
— En absoluto. Pero debemos estar preparados todos para todo, también para los momentos malos, porque los habrá, los tienen todos los equipos. Es ahí donde debemos dar la verdadera medida. Si todos damos lo mejor de nosotros mismos, esta plantilla está capacitadísima para ascender. No tengo ninguna duda. Estoy plenamente convencido. Debemos ser ese equipo con identidad propia que no necesite adaptarse al rival siempre, que tenga un estilo que le valga frente a cualquiera. Pero para eso hay que ser ambiciosos y estar sujetos una mejora constante.
— ¿Le ha dado tiempo a conocer la ciudad?
— Sí.
— ¿Ya ha pasado por la plaza de Los Luceros?
— Por supuesto...
— ¿Y es de los que mira o es supersticioso?
— Se mira siempre. Yo me imagino cada noche esa plaza llena, celebrando. Pero quiero dejar de imaginármelo y verlo con mis propios ojos.
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