Mitos y leyendas en blanco y azul
Hércules: los profetas de la terreta

El alicantino Miguel de las Cuevas, durante su etapa herculana, en un partido ante el Nàstic de Tarragona. / INFORMACION
Lo siento por Homero. También por James Joyce. Así como por el gran Kirk Douglas y su Ulises de los años cincuenta; o por esa Odisea multimillonaria de Matt Damon y Christopher Nolan. Incluso puede que también por ustedes. Tal vez este regreso a Ítaca no sea el que habrían imaginado pero tocaba deconstruir el mito, hacer que esa mentira sea lo más de verdad posible. Quizás por aquello de que el que se fue a Sevilla perdió su silla y aunque cantara Gardel que veinte años no es nada, pero lo cierto es que lo de Ulises -que se fue a guerrear a Troya y tardó veinte años en regresar a Ítaca- pasaba de castaño oscuro. Imaginen su cara cuando regresó (disfrazado de mendigo para no despertar sospechas) y vio cómo, en torno a la que había sido su casa, revoloteaban decenas de “moscones” que pretendían ocupar su trono y, de paso, la mano (y todo lo demás) de su todavía esposa Penélope. Esta, presionada ante la inmensa probabilidad -que rozaba la certeza- de que su marido estuviese muerto, había acordado con sus pretendientes que cuando acabase de tejer un sudario elegiría marido de entre todos ellos. Menuda engañifa estuvo marcándose nada menos que tres años: tejía de día y destejía por la noche. Eso sí, esta artimaña, que más que un engaño era un insulto a la inteligencia de todos los candidatos, tarde o temprano tenía que ser descubierta. Y así fue. Una de las criadas la pilló con las manos en la tela… y lo hizo público. Penélope, obligada por las circunstancias, tuvo que improvisar una nueva argucia y propuso un torneo de tiro con arco entre todos los participantes, en el que el primero que consiguiera tensar el arco -algo que solo podía hacer Ulises- sería su nuevo marido. Dicho y hecho. Con todos los pretendientes sudando la gota gorda, incapaces siquiera de mover un milímetro de la cuerda, llegó el momento en el que, entre las burlas de todos, el “forastero indigente” pidió su turno. Lo que vino después, se lo pueden imaginar: el mendigo logró lo imposible, tensó fácilmente la cuerda ante la sorpresa de todos, se quitó los harapos -Penélope alucinó al verlo- y, voilà, esta especie de sainete griego, se convirtió en una escena caótica y violenta a partes iguales. Armado de su furia y destreza, arco y cuerda en manos, Ulises fue matando sin piedad, uno por uno, a todos los candidatos. Unos pretendientes que, ironías del destino, buscaban el flechazo con Penélope y solo se encontraron la flecha de su “fallecido” esposo en su regreso a Ítaca…

Andy Escudero, durante su presentación como nuevo jugador del Hércules, con Paco Peña al lado / Héctor Fuentes
Campo Municipal, Tarazona (Zaragoza), 25 de enero de 2026. Tras haber firmado por el Hércules hacía escasos días, Josep Calavera y Andy Escudero -este como titular- debutaban con el conjunto blanquiazul -aquel día de amarillo- ante el Tarazona FC en partido correspondiente a la vigésimoprimera jornada del grupo II de Primera RFEF. El encuentro, que acabó con derrota del buen fútbol por el fortísimo viento y empate a dos en elmarcador, dejó pocas cosas buenas. Muy pocas. Obviamente, una de ellas fue el soberbio gol de Mehdi Puch -no todos los días se marca una folha seca de volea- y otra, precisamente, el largamente esperado debut de Andy con el Negre Lloma en el pecho. El hijo del mítico Paquito, que como el resto de sus compañeros no hizo precisamente un gran partido, se convirtió en el 278º jugador alicantino que se pone la camiseta del Hércules Club de Fútbol en sus más de cien años de vida. ¿Pero quiénes son los otros 277? En el listado que verán a continuación figuran todos los jugadores de la provincia de Alicante que han vestido alguna vez la blanquiazul a lo largo de la historia del club: los alicantinos del Hércules, los profetas de la Terreta.
LOS PARTIDOS CALLEJEROS Y LA PRIMERA ÉPOCA DORADA (1914-1949)
Entre 1914 -año en el que el Hércules del Chepa empezó a dar tumbos- y 1949, al menos 73 jugadores nacidos en Alicante y provincia vistieron los colores rojiblancos primero y blanquiazules después (recordemos que hasta 1928, en un partido ante el Albacete, homenaje al Profesor Muñoz Gomis, no se produjo el cambio de colores). En estos primeros años, destacan hombres que fueron partícipes de la transición de jugar en la calle, con porterías de dos piedras, a estadios “de verdad”, como el meta Jover, así como Ayguadé, Compañ y varios componentes del mítico Hércules de los 30 y 40. Entre estos últimos, destacan Ramonzuelo (primer alicantino que jugó en Primera), Torregrosa, Corona, Irles, Pina y Adrover. Mención aparte merecen tres auténticas leyendas del herculanismo: el santapolero Maciá, el “comandante” Ernesto y el goleador de goleadores Calsita.
DE “LA APARICIÓN” AL MEJOR HÉRCULES DE LA HISTORIA (1950-1979)
Década de los cincuenta y primera mitad de los sesenta. Son los años de la Guerra de Corea, la Revolución Cubana o el magnicidio de John Fitzgerald Kennedy. Tiempos en los que el Hércules se había convertido en un equipo de Segunda. Son temporadas en las que, salvo contadas excepciones, como Antoniet, el monfortino Arana o el noveldense Navarro, los alicantinos que fueron surgiendo no pasaban de jugadores complementarios, de plantilla. Hasta que llegó el extremo Ramón. Solo fueron cuatro campañas pero muy intensas. La irrupción del “Messi de Orihuela” dejó 26 goles, un ascenso y, en los que pudieron disfrutarle en vivo, la sensación de haber visto a un jugador único e irrepetible. Ya en la década de los setenta, en la era del mejor Hércules de todos los tiempos, apenas hubo ocho alicantinos en nómina, siendo los más destacados Albaladejo y Aracil. Por contra, y como curiosidad, hubo dieciséis sudamericanos (la mayoría de ellos argentinos).

El músico británico Elton John, fan número 1 del Watford, posa con el alicantino Kiko Femenía, durante su etapa en el club londinense / INFORMACION
LA ALICANTINIZACIÓN SE DISPARA (1980-1999)
Tras el estancamiento durante la época de Arsenio Iglesias y la “argentinización”, Alicante volvió a tener protagonismo en las alineaciones del Hércules Club de Fútbol de los ochenta y noventa. En ese periodo, nada menos que 69 jugadores de la Terreta formaron parte, en un momento u otro y con mayor o menor asiduidad, de las alineaciones del cuadro blanquiazul. Muchos de ellos en Primera División, como el campellero Félix, el oriolano Cartagena, el rafaleño Paquito, el biarense Parra o los alicantinos Mañuz, Latorre, Ramos, Palomino, Lledó, Varela, Paqui, Marí y Antón. Precisamente, como nota anecdótica, estos dos últimos, que estuvieron en la plantilla de la temporada 96-97 en Primera, debutaron con el primer equipo mucho antes: durante la jornada de huelga de futbolistas del 9 de septiembre de 1984, en la que ambos formaron parte del once herculano que venció al Elche por 1-0 (gol de Ramos).
RÉCORD DE ALICANTINOS EN EL PEOR PERIODO DE LA HISTORIA (2000-2026)
Siglo XXI, cambalache, la peor etapa de la historia del club. Hasta hoy, el Hércules de los récords (negativos) ha tenido la increíble cifra de 78 alicantinos. Una media de tres distintos por temporada. Muchos de ellos pasaron sin hacer ruido. Otros tuvieron presencias únicas y testimoniales. Sin embargo, también los ha habido muy significativos, criados futbolísticamente en Alicante y con amplia presencia en el fútbol profesional, como Miguel de las Cuevas (Atlético de Madrid, Sporting, Osasuna, Córdoba y Spezia), Álex Muñoz (Las Palmas, Levante, Zaragoza, Tenerife y Almería), Samuel Llorca (Celta, Elche, Alavés, Racing y Valladolid) y Kiko Femenía (Villarreal, Getafe, Watford y Alavés). En la temporada 2010-2011, la última del club en Primera, los blanquiazules solo tuvieron dos alicantinos en plantilla: el propio Kiko y el benejucense Rufete.

Paquito sale al terreno del Rico Pérez con su hijo Andy de la mano / INFORMACION
EN EL NOMBRE DEL PADRE
Han sido doce años desde que salió, siendo un adolescente, de la cantera del Hércules. Doce años donde, con mayor o menor fortuna ha vivido casi de todo. Desde ser uno de los juveniles con mayor proyección del país -en el Atlético de Madrid- hasta verse casi desahuciado en Murcia; pasando por temporadas brillantes en Tarragona y sobre todo en Ceuta, donde fue el artífice del ascenso que le permitió jugar en Segunda División. Andy sigue siendo el talento que se fue pero sobre todo es el futbolista que vuelve. Ahora, el extremo alicantino es un jugador cuajado, consciente de que el éxito no solo se alcanza con el destello, sino con el trabajo, la firmeza y el estoicismo. Como Paquito, ha llegado al Hércules con el equipo en la tercera categoría, muy lejos de donde la historia dictamina que debería estar. ¿Pero quién nos dice que no puede emular a su padre y devolver al club primero al fútbol profesional y después a Primera? El Hércules necesita referentes, dentro y fuera del campo, gente que hable “el idioma” de la casa. La pasada semana, en su debut en Tarazona, no pudo ser. Este viernes, en la “final” ante el Cartagena, se presenta una nueva oportunidad. Ha llegado la hora de que Andy empiece a establecer su propio legado en Ítaca. La hora de que demuestre que puede tensar el arco…
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