Análisis | Caso Abde
Parodi, dueño de su futuro... en el Hércules
Presidente y club guardan silencio sin valorar ni el cese ni la renuncia al cargo del dirigente a la espera de la sentencia definitiva

Carlos Parodi, renombrado consejero delegado del Hércules y ratificado como presidente, observa su móvil en Murcia. / ALEX DOMINGUEZ
La duda siempre queda, residual, como una tos mal curada, como una punción en el pecho que te sorprende cuando menos lo esperas... a veces para enterrarte. La sentencia exculpatoria de la Audiencia Provincial en el denominado ‘caso Abde’ del pasado 17 de marzo, pese a dar la razón a los investigados, el núcleo duro de la junta directiva del Hércules y su fundación, nunca supuso un alivio definitivo, solo un receso temporal de una amenaza que tiene a la entidad instalada en una anomalía perpetua, una que le impide respirar tranquila, a pleno pulmón, libre de sospecha.
Pero este es un caso, juzgado como presunto alzamiento de bienes, diferente a otros en el entorno particularísimo del balompié. Aquí nadie obró por su cuenta, nadie se extralimitó, nadie se movió a espaldas de nadie en el seno de la SAD propiedad de la familia Ortiz. Todo se ejecutó creyendo, en contra de lo que considera ahora el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), que la maniobra para destinar a los gastos corrientes de la entidad blanquiazul el dinero obtenido por la venta del ahora futbolista del Betis al Barça estaba dentro de la legalidad más allá de si el proceso elegido para ello resultaba convencional o más o menos creativo.

Comunicado oficial emitido por el Hércules CF el pasado 17 de marzo de 2025. / HCF
La revocación de aquella resolución favorable que dicta ahora el alto tribunal valenciano ha devenido en penas privativas de libertad para dos de las figuras más visibles del Hércules desde hace mucho tiempo, su actual presidente, Carlos Parodi, y quien lo fue un tiempo, Valentín Botella, que lleva ligado décadas al consejo de administración.
Los dos son hombres de confianza de los dueños del club. Amigos. Ambos se han mostrado siempre fieles al núcleo que irradia el capital que soporta el déficit que provoca competir en el fútbol de esparto durante 12 años obligado a ascender. Los dos tienen voz, a los dos se les escucha –aunque no de la misma manera– y en el caso de quien ocupa el asiento presidencial en el palco de Rico Pérez, la confianza en su trabajo y la fe en su capacidad son inquebrantables.
A diferencia de lo que sucedió con el dictamen exculpatorio de la Audiencia, la SAD no ha emitido ningún comunicado esta vez
Por eso nadie que no sea Parodi va a decidir sobre su destino inmediato en el equipo del que es la cabeza más visible, su principal representante institucional, la voz a la hora de negociar con las diferentes instituciones, públicas o privadas. Si él no pide salir por propia voluntad, algo que, de momento, no está valorando en primera persona porque aún hay que acomodar emocionalmente el golpe asestado por el TJCV, nadie le va a empujar de la silla (ni sugerir que la abandone) porque todos los que gozan de facultades para hacerlo creen en su inocencia y nadie observa motivos que reprocharle.
Al mismo tiempo, la defensa del presidente del Hércules valora que seguir desempeñando su cargo no afecta en nada al desarrollo del proceso, que en ningún caso le perjudicaría continuar ostentando su rol (remunerado) al frente de un consejo que hace apenas unas semanas le ratificó y le designó, a su vez, como consejero delegado.
La resolución definitiva puede tardar un año y en unos días se anunciarán los motivos de casación ante el alto tribunal
Su letrado, Ignacio Gally, sostiene de forma tajante que el desenlace del caso será favorable a los intereses de Parodi, que hay motivos jurídicos probados de que la exculpación de su cliente es el único camino legal. En los próximos días (el plazo máximo son cinco desde la publicación de la sentencia), se realizará el anuncio de los motivos de casación, es decir, se elevará al Tribunal Supremo la enumeración de razones que esgrime el condenado para que se revoque su condena.
Al ser este un proceso extraordinario, ha de ser admitido por el alto tribunal, algo que, según lo consultado por este diario, se dilatará meses. Después, en caso favorable, se abordaría la fase de resolución, de modo que el recorrido judicial, en esta etapa, puede demorarse entre nueve meses y un año.
Impopular
La defensa de Carlos Parodi cree que existe base suficiente para que prospere la casación, fundamentalmente porque considera que el TSJCV se ha extralimitado, que no revisó la sentencia elaborada por los tres magistrados de la Audiencia de Alicante que, de forma unánime, no apreciaron delito de alzamiento de bienes. Para el abogado existe una «reinterpretación» de la misma.

Página de INFORMACIÓN con el anuncio de la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad. / INF
Le ampare o no la razón, lo incuestionable es que el litigio entra ahora en su fase muy técnica, en si existen o no irregularidades en el dictamen condenatorio, en si el fondo y las formas coinciden y se ajustan a derecho, de modo que nadie está capacitado para anticipar el veredicto de esta causa penal.
Valorar como sociedad anónima deportiva la dimisión (o cese) del presidente que buena parte de la afición considera inevitable es algo que ahora no se contempla. En principio, lo natural (y más lógico) será que acabe la liga antes de que se conozca la última palabra del Tribunal Supremo.
La Asociación Herculanos, personada desde el primer momento en el proceso como acusación popular, aboga por el «cese inmediato» de Parodi al entender que su continuidad «mancha la imagen» del club. Este pensamiento se replica en el seno de la hinchada en un grado notable que se aprecia, de momento, en las redes sociales. Ahora esa queja, esa voz contrariada, se circunscribe a un entorno virtual, pero acabará saliendo de ahí porque la grada del Rico Pérez se puede expresar libremente cuando considere.
Sin embargo, siempre será Carlos Parodi quien elija qué hacer con su destino, si le compensa ser objeto de la crítica, permanecer en el ojo del huracán, en el centro de todos los cuestionamientos de un estadio que tiene muy claras sus filias y sus fobias y no las oculta porque los malos tiempos, ahí dentro, no caducan nunca.

Enrique Ortiz conversa con Oriol Soldevila y Richie Dapaah antes de un partido en el Rico Pérez. / ALEX DOMINGUEZ
Quienes sostienen financieramente el club están en deuda (moral y laboral) con su figura de confianza, que se expone a una pena terrible de dos años y medio de prisión por no contradecir de facto ni desoír las órdenes. Forzar su salida si él no la solicita personalmente se antoja un atropello por más que la deontología empresarial vea con muy malos ojos su continuidad tras la resolución desfavorable del TSJCV. Cuando hay muchas salpicaduras cuesta discernir la parte pulcra de la otra, señalar solo a una como la que no se soporta. Por eso el Hércules es víctima de su entropía crónica.
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