Primera RFEF
Las cuentas del Hércules con el lesionado Carlos Abad
El pronóstico médico más optimista dice que el portero blanquiazul estará en disposición de reaparecer frente al Real Murcia

Carlos Abad, en un pausa durante la sesión de ejercicios bajo palos que realiza de forma específica. / Álvaro Egea / HCF
La vida sin Carlos Abad es más fea, menos segura. Un camino abierto a la duda, al miedo a no poder estar a su altura. El Hércules nunca ha pasado tanto tiempo sin su fichaje más rentable de la última década, el más regular, el más fiable. El tinerfeño cumple este curso cuatro campañas como blanquiazul y, tras ser operado de una apendicitis en Barcelona el viernes, estará más tiempo de baja que en todos los tres cursos anteriores juntos.
La intervención quirúrgica no reviste gravedad. Es una maniobra de extracción que, si nada la complica dentro del quirófano, ha logrado convertirse en muy poco invasiva y apenas deja cicatriz. La técnica de ejecución ha evolucionado notablemente y ya no requiere tanto periodo de convalecencia como antes siempre que en el posoperatorio no se desarrollen otras patologías, infecciones o hernia, principalmente. Pero en el caso de un guardameta hay que tener sumo cuidado porque la zona afectada es bastante delicada para el desempeño bajo palos.
En el mejor de los pronósticos, cuando se trata de una "apendicectomía laparoscópica", la más común ahora, a la que se sometió el canario, en tres semanas el jugador ya está para volver a ejercitarse. El proceso normal que suele seguirse es este:
- Semana 1–2: reposo compaginado con caminatas suaves.
- Semana 2–3: carrera ligera, movilidad muscular ligera y trabajo sin impacto.
- Semana 3–4: entrenamientos específicos de portero (por supuesto sin caídas fuertes), realizando ejercicios sencillos, sin forzar.
- Semana 4–5: sesión de trabajo completo y alta médica para empezar competir.
Si este calendario se cumpliera, que es el más natural, sin que surjan contratiempos, Carlos Abad estaría seguro de vuelta el segundo fin de semana de marzo, coincidiendo con la reedición del clásico en el Rico Pérez frente al Real Murcia. Pensar que podrá estar al 100%, sin riesgo de recaída, siete días antes, en la visita herculana al filial del Atlético de Madrid, es bastante aventurado, aunque nadie lo descarta por la propia naturaleza del futbolista, que se cuida de manera escrupulosa desde hace años.
En el escenario más plausible, Carlos Abad se perdería los cuatro próximos compromisos ligueros: Antequera, Torremolinos, Eldense y Atleti B. Serían cinco en total sumando el que ya no pudo disputar en Barcelona, ante el Europa, justo el día que se le detectó la dolencia. Hasta ahora, el cancerbero del Puerto de la Cruz no ha estado presente solo en 5 de los 127 encuentros de liga del Hércules desde su fichaje en julio de 2022, de los primeros que realizó el actual responsable de la parcela técnica, Paco Peña.
Los números son apabullantes. Su excelente condición ha dejado apenas sin testar a cuatro compañeros: Iván Martínez, al que Lolo Escobar premió con los últimos compromisos del curso, cuando el equipo ya no se jugaba nada (encajó un gol en 180 minutos); Javier Cendón, que se fue sin debut liguero; Nando Almodóvar, que únicamente actuó en dos contiendas (con 6 goles recibidos entre ambas); y Marcos Mompeán, al que se envió al filial sin estrenarse con el primer equipo tras el fichaje de Alessandro Blazic a finales de noviembre.

Alessandro Blazic, en un entrenamiento reciente del Hércules en el Rico Pérez de Alicante. / Álvaro Egea / HCF
Oportunidad única
Ninguno de sus predecesores ha dispuesto de la ocasión de desarrollarse como suplente de Carlos Abad. El joven alemán, que acaba de cumplir 20 años y tiene también nacionalidad eslovena, asume ahora un reto con el que nadie antes que él ha podido. Y en un momento transcendente, justo cuando empieza a determinarse si el conjunto de Beto Company tiene o no opciones de reales de pelear por el ascenso. Fichado del Colonia, donde defendía el marco de su segundo equipo de manera solvente, se encuentra en el escenario más ambicioso de todos los que podía llegar a imaginar cuando acabó con la comodidad que le brindaba la escuadra germana, una de las históricas del país, para abrazar la obligación de crecer profesionalmente a la sombra de un guardameta colosal.
Frente al Europa, el pasado viernes, sin apenas tiempo para asimilar el nuevo rol en el equipo, Alessandro Blazic cuajó una actuación sobresaliente. Se mostró seguro y realizó dos intervenciones muy meritorias, una de ellas salvando la ocasión más clara de los barceloneses, a bocajarro, sin defensores delante. Si todo evoluciona favorablemente, dispondrá de otras cuatro semanas más para continuar demostrando que fue un acierto su contratación. En el peor, en el que no se plantea nadie voluntariamente, serían más y el futuro del proyecto a corto plazo quedará muy a merced de sus guantes.

Carlos Abad busca a quien enviar el balón durante una sesión de trabajo en Alicante. / Álvaro Egea / HCF
El percance del tinerfeño afecta también al equipo filial, que está obligado a ceder a Mompeán al equipo matriz para ser, por lógica, el suplente del germano, que ha sido internacional en categorías inferiores tanto con su país natal como en el que le brinda la doble nacionalidad. El domingo visita el Rico Pérez el Antequera, el último rival al que no pudo enfrentarse Carlos Abad por lesión antes del desplazamiento a Can Dragó. Ocho goles en total ha recibido el Hércules en las cinco veces que Abad no ha estado dentro del campo... toca mejorar esa estadística.
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