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Hércules CF

Blazic oposita a la mejor parada de la jornada por tercera vez

El portero del Hércules, en su tercer partido como titular, firma otra acción digna de ese reconocimiento que ha ganado dos veces

Blazic aguanta el pulso en Torremolinos mientras Pito Camacho pide tirar el penalti en el descuento.

Blazic aguanta el pulso en Torremolinos mientras Pito Camacho pide tirar el penalti en el descuento. / LOF

Pedro Rojas

Pedro Rojas

Digno heredero del fichaje más rentable del Hércules en la última década: Carlos Abad. Su sustituto en la plantilla, Alessandro Blazic, está a su altura, o al menos en condiciones de sentarse en su misma mesa. Con solo 20 años, el guardameta nacido en Colonia se ha ganado el respeto de sus compañeros y de los aficionados en apenas tres jornadas. Sus dos primeras titularidades, ocasionadas por la operación de apendicitis del segundo capitán blanquiazul, terminaron con la liga dándole el premio de la mejor parada de la jornada, sin discusión.

La tercera vez que forma de inicio con el equipo alicantino, vuelve a firmar una intervención providencial que sirvió para evitar una debacle mayúscula. Con un vuelo interminable, se estiró sin tener una visión perfecta de la jugada porque delante de él tenía a tres hombres, los que fueron incapaces de evitar el cabezazo de Dani Fernández, que a punto estuvo de darle los tres puntos al Juventud Torremolinos en la última acción de un partido del que se jugaron 101 minutos.

Blazic, pura intuición, perfecto de reflejos, se lanzó a su palo izquierdo para, a mano cambiada, realizar una parada magnífica que minimizó un desastre coral, otro, sellado a domicilio esta temporada. Esa intervención del guardameta alemán con pasaporte esloveno no fue la única a lo largo del encuentro, pero sí la mejor, la más determinante, porque valió para salvar un punto de un partido que el Hércules tenía ganado en el minuto 90 después del tanto en propia puerta del central Dani en el 69, que pudo resarcirse de su error en el último suspiro, pero se topó con Sandro.

Los diez minutos de tiempo añadido que decretó Juan Antonio Campos Salinas, con el que el Hércules no ha ganado todavía este curso, fueron un ejemplo de los males que persiguen a un proyecto fundado sobre la idea futbolística de un entrenador amortizado, Rubén Torrecilla, que trata de meterse en play-off aplicando un sistema diametralmente opuesto, el que propugna Beto Company, el más difícil de ejecutar de todos los posibles... Ese modelo exige implicación máxima, tensión competitiva y concentración inquebrantables mientras se esté sobre el césped. Y cuando alguno de los once que juegan no está en este nivel, la resistencia defensiva decae a niveles peligrosos.

Por suerte para el Hércules, cuenta con un portero de enormes garantía, Alessanandro Blazic, a quien se achaca el fallo que propició el triunfo del Antequera hace una semana. Sin embargo, es imposible que un portero tan joven prevea la blandura colectiva de los defensores que facilitaron la acción de Destiny que desniveló la contienda.

Allí aprendió a no confiar, tal vez por eso se lanzó el sábado a por el balón como si le fuera la vida en ello cuando intuyó, porque no lo pudo ver, que los tres que compartían camiseta blanquiazul delante de él, los que debían evitar el remate sin levantar los pies el suelo de Dani Fernández, no lo iban a hacer. Ese tiempo infinitesimal ganado a la lógica puede valerle el tercer galardón seguido de mejor parada de la jornada. Si no se lo dan será por no resultar repetitivos. Nada más.

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