Hércules CF
El Hércules se topa con el Ramadán
Mehdi Puch profesa la fe musulmana y tendrá que competir al máximo nivel hasta el 19 de marzo sin comer ni beber hasta la caída del sol

Mehdi Puch señala al cielo durante su presentación como futbolista del Hércules el pasado noviembre. / Álvaro Egea / HCF
Desde Abde, el Hércules no tenía un futbolista clave en su equipo que profesara la fe musulmana. Mehdi Puch coge ese testigo. El mediocentro parisino inició el pasado 18 de febrero el mes de ayuno que, entre otras cosas, propugna el Ramadán, lo que implica que no podrá comer ni beber desde que amanece hasta la caída del sol, un sacrificio que se repite cada año y que afecta a multitud de deportistas en todo el mundo.
Que un jugador de fútbol sometido a un régimen de entrenamiento profesional no pueda ingerir alimentos ni hidratarse en las horas destinadas a su ejercicio es un problema que, se quiera o no, incide directamente en el rendimiento y que se agudiza con el paso de los días. En Alicante, este periodo sagrado para los musulmanes se prolongará hasta el 19 de marzo, así que serán cuatro las jornadas en las que el centrocampista francoargelino esté bajo los efectos derivados de su abstinencia autoimpuesta por devoción.

Mehdi Puch, en Torremolinos, tres días después de haber iniciado el Ramadán. / LOF
El desplazamiento a Torremolinos del sábado fue el primero, pero ahí solo acumulaba tres días de privación nutricional. En las tres fechas que aún le restan por disputar hasta que pueda celebrar el Eid al-Fitr, conmemoración en la que se festeja la expiación y la vuelta a la rutina, la fatiga se hará notar más. Mehdi tiene por delante el derbi con el Eldense, la salida a Madrid para medirse con el filial del Atleti y completará este ciclo de imposición religiosa con el Clásico, en la visita del Real Murcia al Rico Pérez el 15 de marzo.
El mes sagrado de ayuno en el calendario islámico este 2026 abarca en Alicante aproximadamente desde el 18 de febrero hasta el 19 de marzo, día en el que se celebra el Eid al-Fitr, que marca el fin de Ramadán
La hora de los partidos también afecta de forma directa. Para los jugadores que cumplen con esta tradición, siempre favorece que los horarios sean nocturnos, cuanto más, mejor, porque de esa manera les da tiempo a reponer líquidos y a recuperar fuerzas con alimentos que inyecten una buena dosis de energía al organismo con efecto inmediato. Por eso no es extraño ver futbolistas atravesando el Ramadán consumiendo huevos cocidos en los banquillos cuando ha caído el sol para disponer de proteínas y, a su vez, del soporte energético necesario. Pero no es lo único que se consume.
El horario importa
El duelo de rivalidad provincial del sábado se disputa a las 21 horas. Ese día Mehdi Puch podrá reponer fuerzas y electrolitos antes del choque. Pero en las dos siguientes citas ligueras, no ocurrirá, al menos antes del pitido inicial, puesto que ambos encuentros están programados para las 18:15 horas, aún lejos del ocaso. A lo largo de este mes, lo natural es que el sol salga pasadas las siete y media de la mañana y que no se ponga hasta poco antes de las siete de la tarde. Es en ese momento cuando empieza el trabajo de reposición fisiológica que se tutela desde el club.

Mehdi Puch se dirige al autocar antes de un desplazamiento con el Hércules en liga. / Álvaro Egea / HCF
En los clubes grandes, o sea, dentro del fútbol profesional, gestionar este tipo de procesos privativos es más factible. El control de los efectos del Ramadán para figuras como Lamine Yamal es más eficaz que el que tienen hombres como Mehdi Puch, que dependen más de su propia capacidad (y voluntad) para medirse que de herramientas prácticas puestas a su disposición que le obliguen (y le suavicen) la tarea.
El Hércules, junto al futbolista, ha elaborado un plan de nutrición e hidratación nocturnas para que las sesiones matinales de entrenamiento no se le hagan muy cuesta arriba al centrocampista, clave desde su ingreso en el equipo, titular indiscutible para Beto Company, que condiciona todo el juego y la estructura sobre el césped a su presencia, hasta ahora, ineludible en el once que arranca los partidos. Lo más complicado, confesado por los propios protagonistas, es superar la sensación de sed. Todavía no hace un calor sofocante, pero las jornadas en Fontcalent ya se hacen con temperaturas primaverales... lo que multiplica esa angustia por la falta de líquidos.
Miedo a las lesiones
El riesgo de lesiones en este tiempo crece porque los músculos y la capacidad de resistencia están afectados por el ayuno prolongado y, fruto de ello, por la acumulación de fatiga. El proceso a seguir con los futbolistas, ahora que este hándicap ya se ha extendido en la profesión y ha dejado de ser algo exótico o excepcional, es conocido y seguido por la mayoría de clubes, pero siempre tienen, sobre todo en el fútbol de las ligas RFEF, que contar con la implicación del futbolista, que es quien al final, en su casa, sin vigilancia, debe respetar el plan fijado que no es fácil porque obliga a modificar muchas rutinas.

Mehdi Puch, durante un entrenamiento con el Hércules en la partida alicantina de Fontcalent. / Álvaro Egea / HCF
Un régimen muy estricto
En el momento en el que el sol decae, lo primero es reponer líquidos. Toca ingerir electrolitos, caldos naturales y bebidas específicas para equilibrar las sales minerales. Hay que llegar al día siguiente con el cuerpo cargado de líquidos. Solo cuando la hidratación se completa, se pasa a la masticación de comida.
En casos como el de Lamine, la alimentación está milimetrada. Se priorizan hidratos de carbono de absorción lenta (cereales, avena, arroz, legumbres, pan, patatas...) para lograr un aporte de energía sostenido. Hay que tomar mucha proteína a través de pescado, pollo, yogures. Y acompañarlo de las grasas saludables que aportan los frutos secos o el aguacate. Al igual que sucede con los huevos cocidos, los dátiles cobran un gran protagonismo en Ramadán, especialmente para romper el ayuno, siempre acompañados de agua o infusiones como el té.

Mehdi Puch realiza estiramientos durante un patido de liga para minimizar el riesgo de lesión. / HCF
Durante la noche se enlazan varias ingestas. Cena potente, recena más ligera antes de irse a dormir y, al amanecer, un desayuno completo, pero no saciante, fácil de digerir porque se realiza muy temprano y muchas veces el jugador se vuelve a la cama hasta la hora de entrenamiento. Se realiza, claro, a base de electrolitos, zumos, lácteos y huevos. También batidos diseñados específicamente para añadir proteína y suplementación en un formato fácil de asimilar.
Conseguir que Mehdi Puch cumpla con todos estos requisitos es clave para el desenlace de los tres partidos que aún restan antes de que se acabe esta desventaja ocasionada por el ayuno religioso, y mucho más ahora que los números del Hércules, a falta de 13 fechas para la conclusión de la temporada regular, están muy lejos de ser los de un aspirante real al ascenso a Segunda División.
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