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Primera RFEF | Jornada 26

Hércules-Eldense: Sotillos zanja un derbi de locura en el Rico Pérez

El central da un triunfo vital al Hércules en el 98 después de que el Eldense igualara en el descuento el gol de Ropero merced a un tanto de Mangada en propia puerta

Hércules - Eldense ( 2-1 )

Hércules - Eldense ( 2-1 ) / Héctor Fuentes

Pedro Rojas

Pedro Rojas

Vivir a pierna suelta. Gozar. Sufrir. Perder la cabeza. Llorar una pena grande, celebrar la mala suerte y al final explotar de júbilo en un lado y de rabia en el otro, en la esquina de los castigados por la fortuna. Así se fragua un duelo de rivalidad, de sana vecindad, uno que le ha perdido el respeto a la historia para el bien del fútbol provincial, del tiempo presente, del delirio en que este deporte convierte los días raros en los que cualquier vaticinio salta por los aires a la mínima de cambio.

El Hércules saca la cabeza. Lo hace sin excesivos alardes, sufriendo mucho en la segunda parte, pidiendo la hora y sobreponiéndose a un destino que ya se había escrito en el despiste de Mangada, otra vez, con un tanto en propia puerta en el tiempo de descuento que le daba al Eldense, muy superior tras el descanso, el alivio del empate.

Pero no. A veces lo que queda, aunque se antoje mínimo, es casi todo. Lo poco que faltaba era justo el tiempo que le sirvió al Hércules para recobrar el aliento y tomarle el pulso a una liga en la que nada cambia para el Deportivo, que sigue siendo un fiel aspirante al ascenso, pero que insufla una bocanada de aire fresco al ideario de Beto, fiel a un concepto brillante que no acaba de salir triunfante en la tercera categoría porque a su equipo, más bien a sus jugadores, les cuesta un mundo hacer goles.

Mehdi Puch conduce el balón mientras busca una opción de pase.

Mehdi Puch conduce el balón mientras busca una opción de pase. / Héctor Fuentes

Los primeros 45 minutos, en otro escenario, en una coyuntura diferente, habrían valido para dejar abrochado el derbi. Pero en el Rico Pérez no. En ese escenario mundialista que se cae a pedazos cada gramo de alegría que se destila hay que pagarlo a precio de oro en barras de kilo, tal vez por ese motivo se festejen tanto victorias aparentemente menores, humildes, extemporáneas, conseguidas al filo de lo tolerable bajo un microscopio de cien años.

El Hércules marcó todos los goles, los tres, y en ningún momento sintió que tenía el encuentro ganado. Le falta pegada de la buena, de la que liquida adversarios. Y si especulas con eso, entonces los oponentes, cuando tienen el potencial del Deportivo, acaban poniendo a la lógica de su parte. Claudio se equivocó en el planteamiento, pero su error no le pasó factura, o no del todo. Cuatro ocasiones muy claras de los locales sin contar el tanto de Unai Ropero. Acciones delante del guardameta, de remates francos, limpios, sin defensores cerca, solo un imbatible Ramón Vila.

10.167 espectadores en la grada para presenciar el derbi con más de mil seguidores del Eldense en el fondo sur en un duelo vibrante y deportivo entre hinchadas y sobre la hierba

La salida en tromba blanquiazul halló su premio a los ocho minutos, justo cuando Sotillos roba, abre a la izquierda, deja a Andy y a Samu inventar pegados a la cal hasta que el centro del lateral lo termina rematando el hijo de Paquito, que se vuelve a topar con el arquero azulgrana. Vila despeja, y ahí, donde nunca está Fran Sol si juega, emerge Unai Ropero para cabecear, marcar su sexto tanto y pedir exquisito perdón a quienes le aplaudieron el curso pasado.

Ben Hamed, Colomina y Mehdi Puch marcaron la pauta, el Hércules anuló a Fidel, defendió alto, robó, trianguló bien, filtró pases, no perdió muchos balones y trató de correr. Lo hizo todo bien antes del descanso menos una cosa: convertir todo eso en festejo de goles.

Unai Ropero pide dispculpas tras el 1-0 mientras Nico Espinosa y Samu Vázquez lo celebran.

Unai Ropero pide dispculpas tras el 1-0 mientras Nico Espinosa y Samu Vázquez lo celebran. / Héctor Fuentes

El técnico del Deportivo reorganizó su estructura, dejó a Bustillo en el vestuario, apostó por Rober Ibáñez y devolvió a Clemente al lateral diestro. A partir de ahí, más pelota para el Deportivo, más presencia en campo rival y más acciones finalizadas. El Hércules notó entonces su fragilidad, le dio miedo, y fue dando pasos hacia atrás desoyendo a Beto. La angustia es una fuerza muy poderosa.

El colegiado le perdonó la segunda amarilla a Colomina al poco de arrancar y eso ayudó a la contención, a la resistencia decorosa del conjunto local, que comenzó a tener en Blazic a su mejor baza. El preparador blanquiazul captó la renuncia de su gente y retiró de golpe a Nico y al goleador para que entraran en acción Sol y Galvañ.

Los blanquiazules malgastan cinco ocasiones muy claras para sentenciar el duelo de rivalidad y Claudio logra recomponer a su equipo al descanso y los azulgranas se muestran superiores en la segunda parte

El decorado no varió, pero al menos el joven canterano, en el carril del capitán, retuvo el balón para que sus compañeros respiraran. Del delantero centro ‘titular’ muy poca cosa. Nada. El Hércules aguantó el empuje del Eldense, más fresco, más vivo, menos inhibido, y terminó cercando la portería capitalina hasta que en un saque de esquina, en uno extraño, forzado sin querer que subió a rematar hasta el portero, el vuelo cerrado del balón pasa de largo de todos los visitantes y fue justo donde había tres defensores herculanos. Mangada, recién salido, se sorprende, intenta apartarse, o no se sabe qué, el cuero impacta en él y bate a Blazic. Trágame tierra... Otra foto para el recuerdo.

Sotillos, sin camiseta, celebra el gol de la victoria en el último minuto del derbi en Alicante.

Sotillos, sin camiseta, celebra el gol de la victoria en el último minuto del derbi en Alicante. / Héctor Fuentes

La grada deportivista lo celebró a rabiar. Minuto 97. Asunto resuelto. Todo el mundo lo creía fuera del césped. Pero aún restaban 60 segundos, el tiempo justo para que una galopada de Jeremy de León –que poco antes le había arruinado de forma inexplicable (y esperpéntica) el estreno goleador a Guti–, resuelta con un disparo forzado del puertorriqueño lo acabara convirtiendo en victoria, con el exterior de la bota, Sotillos, el central, sin vacilar, que llegó hasta ahí, donde nunca está Fran Sol, para zanjar un derbi loco que ojalá sea el principio de algo mejor para los dos equipos que anoche honraron al balompié.

FICHA TÉCNICA

► HÉRCULES: Blazic, Samu Vázquez, Rentero, Colomina, Andy Escudero (Jéremy de León, min. 75), Nico Espinosa (Jorge Galvañ, min. 62), Unai Ropero (Fran Sol, min. 62), Ben Hamed, Sotillos, Javi Jiménez y Mehdi Puch.

► ELDENSE: Ramón Vila, Serradell, Smand, Nacho Quintana, Bustillo (Rober Ibáñez. min. 46), Dioni (Borja Calvo, min. 75), Fidel (Bellari, min. 90), Manu Molina, Clemente, Guille Macho (Hugo Alba, min. 90) e Ibarrondo (David Ruiz, min. 75).

► GOLES: 1-0, Min. 7: Unai Ropero; 1-1, Min. 97: Mangada (propia puerta); 2-1, Min. 98: Sotillos.

► ÁRBITRO: Gerard Brull Acerete (Girona). Amarillas para Roger Colomina, Ben Hamed, Javi Jiménez, Sotillos y Jorge Galvañ, del Hércules; y para Fidel y Rober Ibáñez, del Eldense.

► INCIDENCIAS: encuentro correspondiente a la jornada 26 en el grupo 2 de Primera Federación, disputado en el estadio Rico Pérez de Alicante con 10.067 espectadores en la grada, de los que un millar eran aficionados del CD Eldense.

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