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El Real Murcia, rival del Hércules, es una bomba de relojería

El clásico del Rico Pérez coge al conjunto grana en una situación límite a nivel económico y con la grada en pie de guerra

Pedro León y Saveljich charlan con un aficionado en un ambiente tenso por parte de la afición tras el empate ante el Marbella

La Opinión de Murcia

Pedro Rojas

Pedro Rojas

Real Murcia y Hércules han llevado vidas paralelas siempre, en casi todo, para mal y para bien, desde hace 95 años. En este tiempo, los dos históricos que rivalizan en la tercera categoría nacional, anhelan su regreso al fútbol profesional, aunque ahora mismo ambos clubes están lejos de lograrlo. Los granas viven las últimas semanas asomados al descenso a Segunda RFEF. Por eso es tan importante el clásico para ambos.

Los triunfos siempre calman, relajan tensiones, reconectan a los aficionados con la parte amable de la pertenencia a un sentimiento común crecido al abrigo de un solo escudo, de unos colores. Pero las derrotas provocan el efecto contrario y en la hinchada murcianista empiezan a amontonarse de forma tan escandalosa como inesperada después del dinero invertido en la confección de la plantilla.

Como el Rico Pérez, la Nueva Condomina de Murcia vive momentos tumultuosos regularmente.

Como el Rico Pérez, la Nueva Condomina de Murcia vive momentos tumultuosos regularmente. / La Opinión

En un curso con tres entrenadores, las ganas de desplazarte al estadio de uno de tus 'enemigos' de siempre, de tus rivales congénitos, con todo lo que supone de ingrato y frustración un mal resultado ese día, ha hecho que la pulsión por viajar se haya rebajado esta vez. De momento son cerca de 500 asientos los que se han comprado en la Grada del Mundial, la mitad de lo estimado en la previsión más pesimista. Es muy probable que, sin ese registro no aumenta en las próximas horas, finalmente se reubique a la marea grana en el quesito habitual del fondo sur en el que se reúne durante el resto del curso a quienes animan al conjunto visitante en el estadio mundialista.

Desde que Samu Vázquez igualó el último clásico con una falta directa desde la frontal en el tiempo añadido, casi en el último suspiro, el equipo que entonces dirigía Adrián Colunga no ha levantado cabeza. Son ya nueve jornadas sin ganar para un proyecto que partía con la obligación autoimpuesta, por rango e historia, de pelear por el ascenso directo a Segunda División. La realidad del Real Murcia dista mucho de ni siquiera parecerse a esa, de ahí que se haya multiplicado la tensión entre todas las partes y la presión sobre la plantilla.

El sector más animoso de la grada de la Nueva Condomina de Murcia.

El sector más animoso de la grada de la Nueva Condomina de Murcia. / La Opinión

Después de la derrota ante el Atlético Sanluqueño en la Nueva Condomina, los jugadores se toparon el miércoles, día fijado para recuperar el duelo aplazado en su momento por el temporal, una pancarta en la que se leía "Camiseta arrastrada, afición maltratada". Contra el colista Marbella, en medio de ese clima hostil, el bloque que ahora entrena Curro Torres fue capaz de adelantarse en el marcador, templando con ello los ánimos de la grada. Pero cuando los andaluces igualaron en el 70, las protestas arreciaron de nuevo.

El encuentro finalizó y el plantel, en vez de acudir a agradecer el respaldo (o a pedir perdón, que también pasa a veces) a la grada como suele hacer, abandonó rápidamente el césped. Eso provocó la indignación de los peñistas, lo que condujo a un veterano como Pedro León, emblema del club, a mediar. No eludió la responsabilidad del vestuario en la situación deportiva, al revés, lo culpó de la mala temporada. Al final, el capitán grana pidió a todos unión en este momento y les lanzó un mensaje: "Os necesitamos el domingo para el partido ante el Hércules".

En la víspera del clásico, el exjugador del Real Madrid, pidió salir en rueda de prensa para repetir públicamente ese mismo mensaje. Y de paso recordó a la grada que debe hacerse a la idea de que el objetivo ya es otro, es salvarse, que hay que olvidarse del ascenso y remar juntos para salvar la categoría. Según sus cuentas, para eso le hacen falta 15 puntos, casi la mitad de los que todavía queda por jugar.

Revés judicial para avivar el fuego

En esta misma semana del clásico, al desencuentro y la ira contra los jugadores del Real Murcia, se ha unido un fallo judicial que complica la viabilidad del proyecto que lidera Felipe Moreno, sobre el que ahora pesa la sombra del concurso de acreedores para hacer frente a las deudas. Unas horas después de que el Juzgado de lo Mercantil negara la homologación del Plan de Reestructuración (un calendario de pagos) presentado por la directiva murcianista, el Málaga, uno de los acreedores de la entidad grana, se apoyó en ese revés judicial para instar al tribunal a que declare el concurso necesario dada, en virtud de la resolución, la supuesta insolvencia de la entidad para hacer frente a todo lo que debe.

Felipe Moreno, actual propietario del Real Murcia Club de Fútbol.

Felipe Moreno, actual propietario del Real Murcia Club de Fútbol. / La Opinión

La insistencia del Málaga, que ya en diciembre logró que esa misma sala admitiera a trámite la petición, vuelve ahora a poner en peligro la estabilidad institucional del Real Murcia porque la activación de esa situación concursal sería un golpe muy duro, puede que letal, para una directiva que lidia desde su llegada hace tres años con una deuda cercana a los treinta millones de euros, y que celebró su último ascenso, en 2022, precisamente en el estadio que visita este domingo... Eran otros tiempos... o no.

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