Primera RFEF | Jornada 28
Crónica Hércules-Murcia | Toril arregla el clásico sin sudar
Dos goles suyos al poco de debutar como blanquiazul dan a los alicantinos tres puntos cruciales pese al mayor empuje grana

Alex Domínguez
Un gesto puede cambiarlo todo, incluso lo que se antoja imposible. La decisión de uno de los 22, del recién llegado, del que todavía no sabe bien donde está. Quizá sea eso lo que le permita sentirse libre, ser levedad. Caminar sin peso, jugar tranquilo, atreverse incluso a disparar desde un rincón nada más salir para suplir a quien sufre lo contrario, la manía persecutoria que demuestra el destino con los delanteros que nunca están en el sitio adecuado.
Alberto Toril, un mes y medio después de ser anunciado como solución ofensiva de un Hércules huérfano de rematadores, desatasca el clásico en su debut. Necesitó menos de diez minutos. Los que vinieron justo después de despedirse sobre el césped de un Fran Sol abatido, cansado, desdibujado, incapaz de armar un solo disparo. El mallorquín entró al partido despreocupado, centrado en lo suyo. Tanto, que el primer balón que le vino, lo pateó con rabia desde un costado, sin ninguna opción de marcar, desde muy lejos. Lo hizo para dejar claro que lo suyo es eso, que siempre lo va a intentar.

Nico Espinosa trata de habilitar a Andy escudero, que llega en carrera. / Alex Domínguez
De esa acción aparentemente pueril, ingenua, nace la de verdad, la que cambia el signo de un duelo con neto dominio visitante, de un control falso, mentiroso, ese inocuo que son capaces de urdir los equipos que se saben a la deriva, desesperados, que viven con terror cada cita, que no son capaces de disfrutar porque el pánico no les deja, les muerde.
El Real Murcia transita ahora esa travesía desoladora en la que nada sale bien, en la que marcar un gol se torna un suplicio, una utopía, un muro infinito. Si en ese viaje te topas encima con un portero en estado de gracia, entonces ya no hay manera, el desenlace fatal es solo cuestión de tiempo... y que haya un ‘9’ en la otra plantilla, uno de verdad, sin dudas, sin terrores nocturnos ni pensamientos intrusivos, con la confianza intacta.
Sandro Blazic vuelve a sostener a su equipo con paradas brillantes cuando el dominio grana era más notable y la grada termina coreando su nombre
Blazic volvió a ser clave. Capital. Arruinó un mano a mano cristalino a Jorquera cuando la presión grana era más asfixiante. Luego le devoró la moral a Flakus, fue apagando uno tras otros los intentos de incendiar el Rico Pérez que protagonizó el empuje grana, que lo probó todo (sin acierto), que aprovechó cada regalo de un Ben Hamed torcido. Curro Torres no se dejó nada. Sabía que estaba ante uno de esos duelos de todo o nada.
El Hércules, en cambio, pecó de blando una hora, de no estar convencido de la estrategia. Manso. Llegando siempre tarde. Perdiendo cada duelo, sin ganar ni una sola pelota en el centro del campo. Siempre a merced del tesón de un rival ahogado en su ansiedad, en su urgencia, en el convencimiento de que todo le sale mal.

Fran Sol prueba un remate de cabeza desde muy lejos que luego detiene Gazzaniga sin problemas. / Alex Domínguez
A agudizar ese mal hábito grana contribuyeron las intervenciones del guardameta alemán, del chico que dijo en casa que se iba de Colonia a Alicante convencido de que podía triunfar. Está en el camino. Detuvo manos a mano, disparos secos a ambos postes, remates cercanos... Siempre en el sitio exacto.
Sin convicción
El halo de azufre que han ido dejando las lesiones salpicó a Samu Vázquez, otro caído en el campo de batalla... ya veremos hasta cuándo. Beto no esperó. A los cinco minutos de reanudarse el juego entendió que con lo que había sobre la hierba no le iba a dar, y que fiarlo todo a la entereza épica del cancerbero era una temeridad.
Los cambios de Beto en la segunda parte cambian el signo de un encuentro sin dominio blanquiazul durante más de una hora
Ordenó a Toril y Guti salir para suplir a un Aranda fuera de foco, incompatible con los demás, muy lejos de la acción, de ser determinante, de parecerse en algo a Mehdi Puch. El canterano encajó de inmediato en la estructura. Tanto, que al poco, después de aquel zapatazo imposible del hombre que sustituyó a Fran Sol, Gazzaniga decide sacar con la mano buscando una contra después de su parada sencilla.
No ve que su compañero no le mira, que está de espaldas confiando en el patadón, y saca. La bola vuela y Calavera y Nico corren de cara para interceptarla. Llegan antes y el cuero se eleva hasta la cabeza del chico, que acompasa el cuello a la carrera de Toril, que entra en el área, mira, le pega con el interior de la bota, rápido, sutil, certero. Bate al argentino, pone en pie el Rico Pérez y desanuda un clásico con poco valor blanquiazul hasta ese instante. Festejo teatral a la altura del logro. Sin romper a sudar todavía.

Alberto Toril celebra su gol con dedicatoria mientras Guti observa al debutante tras firmar la asistencia. / Alex Domínguez
Veinte minutos después, con el Murcia ya volcado, acelerado, con todo su dineral invertido dentro de la cancha, un saque de falta de Andy, suave, llovido, lo templa Rentero, lo pone en el punto de penalti con la cabeza para que Mangada se redima. Le pega con el alma, pero nada, se topa con el arquero, que repele justo donde, qué bonito, está el delantero centro, por fin, y hace lo que toca: matar. Doblete mágico. Aire fresco. «Veni, vidi, vici».
► HÉRCULES CF: Blazic; Samu Vázquez (Galvañ, min. 69), Rentero, Monsalve, Javi Jiménez; Calavera (Mangada, min. 77), Ben Hamed, Aranda (Sergio Gutiérrez 'Guti', min. 56); Andy Escudero (Jéremy de León, min. 77), Fran Sol (Alberto Toril, min. 56) y Nico Espinosa.
► REAL MURCIA: Gazzaniga; David Vicente, Jorge (Isi Gómez, min. 82), Jon García, Mier; Óscar Gil, Yoldi (Juan Carlos Real, min. 70); Víctor Narro (Pedro Benito, min. 82), Palmberg, Jorquera (Pedro León, min. 76); y Flakus (Juanto Ortuño, min. 70).
► GOLES: 1-0, minuto 64: Alberto Toril | 2-0, minuto 84: Alberto Toril.
► ÁRBITRO: Abraham Domínguez Cervantes (Málaga). Mostró tarjetas amarillas a Samu Vázquez, Jéremy de León, Guti y a Alberto Toril, del Hércules; y a Óscar Gil, Jon García, Alonso Yoldi y a Pedro León, del Real Murcia.
► INCIDENCIAS: partido de la jornada 28 en el grupo 2 de Primera Federación disputado en el estadio Rico Pérez ante 14.069 espectadores, de los cuales cerca de 1.200 eran aficionados visitantes. La Policía intervino tras el pitido final para sofocar un conato de violencia en el seno de la hinchada grana.
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