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El Hércules define lejos de casa el rumbo final de la temporada

El resultado del domingo en Sabadell puede sostener in extremis la mirada blanquiazul hacia el "play-off" o empujarla definitivamente hacia la permanencia

Beto, bajo la lluvia en el Hércules - Sanluqueño del pasado domingo.

Beto, bajo la lluvia en el Hércules - Sanluqueño del pasado domingo. / Héctor Fuentes

José Gómez

José Gómez

Hace no tanto, tan solo dos jornadas atrás, el Hércules miraba hacia el frente, hacia un "play-off" de ascenso que podía rozar con los dedos. Esta semana Beto ya conduce el equipo con un ojo puesto en el horizonte de la promoción, que aunque difícil no es imposible, y otro, más fijo si pierde en Sabadell, en el retrovisor de la permanencia.

Después de sumar un solo punto contra el Alcorcón y el Sanluqueño, dos de los tres partidos más asequibles, si cabe el término, de la tournée final del Hércules, los blanquiazules han quedado a seis puntos de la quinta plaza, pero a solo cinco del descenso, que ahora está delimitado por el Juventud Torremolinos. Estar más cerca, aunque sea por un punto, de la zona roja que de la promoción es un problema que no se presentaba desde la derrota ante el Eldense en la jornada 12 que puso fina a la etapa de Rubén Torrecilla, en el mes de noviembre.

Entre lo improbable y lo posible

Ahora, en el tramo final del curso, la pérdida de categoría resulta improbable, tanto o más que clasificarse al "play-off". Tan solo queda una plaza de descenso virtualmente en disputa, y antes que el Hércules, hay otros tres equipos (Antequera, Tarazona y Nàstic) que la tienen a tan solo un partido de distancia. Además, aunque como se prevé, este año la salvación se venderá caro en el grupo 2 de Primera RFEF, puede incluso que en el entorno de los 48 puntos, hasta en ese escenario los de Beto podrían confirmarla con tan solo una victoria y un empate.

Pero lo cierto es que cualquier divagación sobre cómo está actualmente la clasificación es estéril para un Hércules que parece estar anímicamente en la cuerda floja, por más que el capitán, Nico Espinosa, diga lo contrario o invoque al espíritu de aquella racha final de seis victorias que permitió el ascenso en 2024. Un tropiezo más, este domingo en el campo del Sabadell, abocaría al Hércules a olvidarse del "play-off" y a ocuparse en dejar todo atado para una siguiente temporada en la misma categoría.

La remontada del ascenso

Este final de temporada, además, no es comparable al de hace dos años en Segunda RFEF. En primer lugar, aquel Hércules, a pesar de haber decaído en la segunda vuelta, se mantuvo a lo largo de todo el curso en posiciones de "play-off", y siempre fue candidato al ascenso directo. Un hito que los blanquiazules no han alcanzado en ninguna jornada de la 2025-2026.

El nivel de competición y de los rivales, como es lógico, es otro. En particular, también es otro el nivel de los contrincantes de aquella remontada de puntos de las últimas seis jornadas: sí, en los últimos dos encuentros la 2023-2024 los blanquiazules tuvieron que defender el liderato ante el cuarto (Llagostera) y el tercero (Lleida), pero los primeros cuatro partidos, los que permitieron recuperar la delantera de la tabla e instalar un ambiente ganador sobre el vestuario y la afición, fueron contra equipos de la zona baja de la tabla.

Este año, después de la visita a un Sabadell que pelea por el campeonato, los cinco partidos que restan serán contra equipos que se juegan desde la promoción (caso del Villarreal B), pasando por otros rivales directos como el Teruel, el Algeciras o el Ibiza y hasta un último duelo contra un Nàstic que posiblemente esté luchando por la permanencia hasta el último minuto.

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