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La criba de mayo en el Hércules: tres partidos para ganarse sitio en la próxima temporada

El final de curso deja atrás la ambición del ascenso y se convierte en un examen individual dentro de una plantilla, un cuerpo técnico y un club obligados a mirar al año que viene

Jugadores del Hércules, en su última derrota en Villarreal.

Jugadores del Hércules, en su última derrota en Villarreal. / LOF

José Gómez

José Gómez

El Hércules ha entrado en una fase extraña del campeonato, donde ya no compite por el objetivo marcado desde pretemporada y reafirmado hasta este último mes, pero tampoco puede permitirse cerrar el curso como si nada quedara en juego.

En clave de club, el premio de consolación es clasificarse a la Copa del Rey, aspiración que incluso se antoja complicada. Bajando aún más el listón, aunque resulte una preocupación lejana, la permanencia no está todavía sellada y puede convertirse en el inesperado, único y desilusionante logro del equipo en este curso.

Pero en clave individual, las tres jornadas que restan han dejado de medir una aspiración colectiva para empezar a funcionar como una criba de futbolistas. Ya no se trata de ganar partidos o de maquillar la clasificación, sino de identificar quién merece formar parte del próximo proyecto y quién llega demasiado desgastado, demasiado señalado o demasiado lejos del nivel que exige el Rico Pérez.

Un examen que también alcanza al banquillo

Ni siquiera el entrenador, con contrato renovado, escapa de este casting de fin de curso, pues el resultado final de esta temporada determina con cuánto crédito comenzará la siguiente. Además, si se cumplen los peores pronósticos y el equipo llegase a tener que pelear al permanencia en la última jornada, va a ser muy difícil justificar la continuidad de Beto, que cargaría con una espada de Damocles sobre sí desde el minuto uno.

En el campo hay muchas otras dudas, y cuando concluya la temporada la dirección deportiva elaborará su listado de imprescindibles, transferibles y descartes. El último mes de competición no borra lo hecho durante todo el curso, pero puede ser decisivo para inclinar la balanza hacia un lado u otro. Además, el fútbol no tiene (o tiene poca) memoria y el presente ocupa buena parte de la perspectiva de la grada y también, más de lo deseable, de los despachos.

Dentro del vestuario del Hércules hay jugadores que mantienen el estatus de referentes del proyecto. Son intocables, y además un par de ellos están lesionados de larga duración, por lo que tampoco forman parte de esta criba final. Los nombres son sabidos por todos: Oriol Soldevila, Roger Colomina; ambos en recuperación, pero también Samu Vázquez y los capitanes Nico Espinosa (con una renovación todavía por resolverse) y Carlos Abad, a quién le ha surgido un potente y joven rival en la portería.

Tres partidos para inclinar la balanza

Hay fichajes de este año en los que se tiene confianza, a pesar de que por una u otra circunstancia no hayan acabado de demostrar todo su potencial, como Josep Calavera (cedido) o el recaído Alberto Toril, así como la apuesta por Andy Escudero, con contrato hasta 2028. También hay quienes han demostrado un nivel diferencial, como Mehdi Puch, o en todo caso consistente, como Javi Jiménez. Hay, también, quienes han demostrado garra y potencial, como Javier Rentero o los ascendidos al primer equipo Jorge Galvañ y Guti.

Hércules CF - CD Teruel, en imágenes

Banquillo previo al inicio del Hércules CF - CD Teruel. / Jose Navarro

Pero hay muchos otros jugadores que no han acabado de definir su rol y su importancia en el equipo. Algunos tienen buena parte del trabajo hecho, pero de otros se considera que su paso en Alicante está dejando a deber. Todo en un año en el que, por las lesiones, toda la plantilla ha tenido minutos y oportunidad de ganarse su lugar en el campo, además de dos entrenadores a los que convencer.

A los de este último grupo, los tres partidos restantes pueden servirles para determinar su continuidad en Alicante. También a aquellos cedidos que, con más o menos importancia esta temporada, les interese regresar en las mejores condiciones a sus clubes.

Después de caer este domingo en Villarreal, Beto insistió en que él y sus jugadores representan "a un escudo, un club, una afición y una ciudad. Toca exigirnos al máximo para hacer todos los puntos posibles de aquí hasta el final. Lo que no podemos es pararnos y pensar que hemos llegado hasta aquí. La temporada acaba a final de mayo y hasta entonces intentaremos competir". Eso es cierto, pero también que cada uno de los hombres de blanco y azul se juegan oportunidades, muchos dentro de Alicante, y otros tantos fuera, en los 270 minutos que quedan.

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