Primera RFEF | Jornada 36
Triunfo salvador del Hércules frente al Ibiza en la intimidad
El Hércules supera al Ibiza en otro partido que acaba con dos lesionados y deja apuntalada la permanencia

Alex Domínguez
Los equipos tristes no juegan bien al fútbol. Lo intentan, pero es imposible. Le ponen ganas, quieren sacudirse la pena haciendo un buen partido, pero la desconfianza les supera, les lastra, les deja con las vergüenzas al aire en cuanto algo falla... y siempre falla algo... o alguien... o todo a la vez. En el momento en el que eso pasa, vuelve la angustia, cuesta sobremanera subir el balón por más que el entrenador se afane en gritar, en hacer gestos con las manos exigiendo rapidez, tensión, velocidad para impedir que a los chicos les acogote la indefinición.
El Hércules sufre hasta cuando gana. Es así desde hace mucho. Y frente al Ibiza le volvió a ocurrir. Era como ver una pelea entre dos pesos pesados sombríos, gastados, venidos a menos a pesar del fuste teórico de sus plantillas. Al final, cuando se repite muchas veces, acabas asumiéndolo como tu realidad, lo interiorizas y se lo contagias a la grada, que desiste de ti, que se aburre de animarte, que prefiere ahorrarse el mal trago de no hacer siesta porque ojos que no ven...
Triunfo trabajado. Sufrido. Buscado desde el principio, es verdad, aunque con muchas dificultades, perdiendo compañeros por el camino, otros dos ayer, primero Monsalve y luego Calavera, los dos antes de que acabara la primera parte. Y así es muy difícil no sentirse vulnerable, no comportarse como un niño nervioso que tiembla en cuanto su padre cuestiona sus capacidades. Ni con 2-0 y jugando con uno más, este equipo de Beto Company parece sólido. Transmite esa sensación anómala y traicionera que persigue a los proyectos que se apagan antes de hora, que no pelean por nada noble, que siempre se temen lo peor, algo que por suerte este curso no ocurrirá.

Unai Ropero se va al suelo después de ser objeto de falta en el Hércules-Ibiza. / ALEX DOMINGUEZ
La decimotercera victoria del curso se produjo en un escenario colmado de ausencias, en un entorno mundialista repleto de calvas de cemento, de butacas sin nadie encima, de palmas retóricas para animar y no dejar caer a la plantilla a pleno sol, con ráfagas de gritos espontáneos contra la propiedad reactivando un mantra musical con el que la mayoría se identifica. Menos de 4.000 desafiaron al cielo nublado de las tres de la tarde para ir al campo en el penúltimo partido en casa, uno que acabó bien, pero sin alegrarle el fin de semana a nadie.
El Hércules trató de ser dominante desde el primer contacto con el balón, con paciencia, de forma relativamente coral, uniformada. Fue así hasta que un error en la entrega propició un pase a la espalda de los centrales que Svensson, solo, resolvió con una rosca que se estrelló en el poste cuando ya se olía el tufo sulfúrico de la tragedia. Ese traspié lo cambió todo. Los blanquiazules menguaron, se les evaporó la fe y se tornaron previsibles, timoratos, en parte porque ni Unai Ropero, ni mucho menos Ben Hamed, son capaces de facilitar el despliegue de sus compañeros aguantando la bola. No son útiles recibiendo de espaldas, no está dentro de sus facultades. Lo hacen porque toca... Lo intentan, pero nunca les sale.

Andy Escudero recibe la felicitación de sus compañeros después de marcar el 2-0 en la segunda parte. / ALEX DOMINGUEZ
El plan del Ibiza era seguir esperando otro error garrafal, pero Calavera, en su último servicio, lo truncó. Robó un balón y lo envió al área deprisa. Buscó a Nico Espinosa. Davo lo ve y se anticipa. Salta y corta el pase con la cabeza, pero sin llegar a despejar porque no es defensa. El cuero queda muerto en el área y Mehdi Puch, hábil, listo, que esperaba ese fallo, se anticipa y define con un toque elegante para batir a Ramón Juan y firmar su segundo tanto como herculano antes de volver al vestuario.
De ahí ya no salieron ni el pivote ni el central. Dos menos, dos que ya no se visten de corto más... al menos este curso... y ya van unos cuantos. La segunda parte arrancó igual, aunque con los locales menos tensos. Aun así no fueron capaces de brillar. Ni siquiera cuando Retu, en una acción trabada, en defensa, robó y habilitó al capitán en la banda. El alicantino le pegó de espuela sin dejarla caer para acompasar su centro ciego a la carrera del atacante parisino.
Los blanquiazules se quedan a 4 puntos del «play-off» y 8 por encima del descenso antes de que termine este domingo la jornada 36
Mehdi conduce y filtra un pase al hueco a Unai Ropero, que gana el área, levanta la cabeza y ve libre de marca a Andy Escudero. Se la pone en el lugar correcto y el ‘extremo’, elegante, impasible, eficaz, lo convierte en una asistencia y en su tercer gol con el equipo que glorificó su padre.
El 2-0 debía ser definitivo. Mas aun cuando al poco, un saque de puerta con el pie de Carlos Abad no lo recoge nadie y llega hasta la portería ibicenca. Ramón Juan duda, ve encima a Ropero y opta por echarle el lazo a la bola. Lo hace donde no debe, fuera del perímetro legal, y automáticamente es expulsado.
Todo a favor, resultado amplio y con uno más... No era tarde para pasarlo mal, pero sí. En el Rico Pérez la calma escasea. Rentero le cede el balón a Samu Vázquez para que lo saque de cara, pero se pasa de energía y sorprende al lateral, que no la caza. Eslava, que estaba junto a él, mete la puntera y se la pone a Fran Castillo, que llega en carrera y recorta distancia antes del 70. Mucho tiempo por delante, de ese angosto en el que no sabes si ir hacia arriba o quedarte detrás, aculado, bien recogido; si seguir arriesgando o protegerte. Optó por lo segundo, pero es lo natural cuando eres mucho más realista que tu entrenador.
► HÉRCULES: Carlos Abad; Monsalve (Bolo, 39’ ), Rentero, Retuerta (Galvañ, 73’), Samu Vázquez; Calavera (Mangada, 46’), Mehdi Puch (Aranda, 81’), Ben Hamed, Nico Espinosa, Andy Escudero (Guti, 81’), y Unai Ropero.
► UD IBIZA: Ramón Juan; Solá; Kembo, Iago Indias (Monjonell, 79’), Medina; Valls, Dani García, Fran Castillo, Nsukula (Del Pozo, 79’); Davo (Paradowski, 62’), Svensson (Javi Eslava, 59).`
► GOLES: 1-0, Min.44: Medhi Puch. 2-0, Min.54: Andy Escudero. 2-1, Min.68: Fran Castillo.
► ÁRBITRO: Armando Ramo Andrés (Zaragoza).
► TARJETAS: amarillas a Bolo, Andy Escudero, Ben Hamed, del Hércules; y a Iago Indias, Svensson, Medina y Javi Eslava, del Ibiza. Expulsó con roja directa al portero del Ibiza Ramón Juan con roja directa en el minuto 60.
► INCIDENCIAS: Partido de la jornada 36 en Primera RFEF jugado en el Rico Pérez con menos de 4.000 espectadores en la grada.
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