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Blazic inicia la recuperación con la pretemporada del Hércules en entredicho

Comienza una convalecencia de al menos tres meses que le complica mucho llegar en buena forma al inicio del curso que viene

Alessandro Blazic, durante un entrenamiento con el Hércules, en Fontcalent.

Alessandro Blazic, durante un entrenamiento con el Hércules, en Fontcalent. / Álvaro Egea / HCF

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

"Operado con éxito". Siempre se anuncia así tras el paso de un futbolista por el quirófano, aunque solo hace referencia al momento puntual de la intervención quirúrgica. Lo importante sucede después, ahí es donde surgen de verdad las complicaciones derivadas de la operación y de la propia naturaleza de la lesión. En el caso de Alessandro Blazic, el doctor Luis Gutiérrez se encargó el lunes por la tarde de corregir la fractura distal de radio que sufrió el portero en una acción imprevista hace cinco días.

Golpeó con la mano abierta la hierba en un lance del entrenamiento y se quebró el hueso más largo del antebrazo a la altura de la muñeca. Un fastidio que le obliga a parar en seco y, de paso, le convierte en el sexto jugador esta temporada que tiene que someterse a una cirugía, todos relevantes en la estructura fundacional del proyecto 2025-2026, el segundo seguido que acaba sin opciones de ascenso a Segunda División desde el salto a Primera RFEF.

Alessandro Blazic, durante uno de sus partidos como titular en el Hércules.

Alessandro Blazic, durante uno de sus partidos como titular en el Hércules. / Álvaro Egea / HCF

El ex guardameta del Colonia comienza ahora un periodo de rehabilitación que le ocupará, como mínimo, los próximos tres meses. Su rol en el equipo hace que este tipo de dolencia le perjudique más a él que a un hombre de campo. En su caso, precisa que todo selle perfectamente porque las manos son sus herramientas de trabajo principales en un día a día con golpes constantes, impactos directos del balón, caídas sobre la mano, extensión forzada para atajar pelotas en vuelo y sobre la hierba... Todas estas situaciones son muy comunes, casi diarias. Si nada se tuerce, Blazic podría volver a entrenar con relativa normalidad a finales de agosto, aunque puede espaciarse más en función de la limpieza y la rapidez del proceso de curación.

Los médicos son optimistas, dada la juventud del cancerbero germanoesloveno (apenas 20 años), por eso están convencidos de que podrá estar con el resto de compañeros en el estreno de la siguiente campaña, en el enésimo intento del club de recuperar el lugar perdido dentro del fútbol profesional. Si eso es así, significará que todo ha ido bien y, lo más importante, que continúa en Alicante rivalizando con Carlos Abad, que es algo que está deseando Beto Company, pero que no está claro dado que es uno de los valores más vendibles de los que posee la SAD blanquiazul, aunque no por un precio por el que mereciera perder una figura así tan temprano.

Calvario de lesiones

La temporada del Hércules no puede explicarse dejando aparte los percances físicos en un ejercicio en el que seis futbolistas, uno de ellos en dos ocasiones, han tenido que pasar por el quirófano tras una pretemporada en la que ya no pudo participar el expedientado Richie Dapaah y en la que Nico Espinosa se lesionó el tobillo en un episodio que le ha marcado el resto del año.

Alessandro Blazic, portero del Hércules, calentando en el José Rico Pérez.

Alessandro Blazic, portero del Hércules, calentando en el José Rico Pérez. / Álvaro Egea / HCF

Oriol Soldevila, el hombre con el contrato más alto; Roger Colomina, primero por la clavícula y después por la rodilla; Carlos Abad, por apendicitis en pleno desplazamiento a Barcelona para medirse con el Europa; Alberto Toril, jugador más valioso de la liga en marzo desactivado por una artroscopia por esas complicaciones que surgen tras ser "operado con éxito"; y el último, Alessandro Blazic, que tiene en el horizonte el comienzo del nuevo curso, aunque con serias dificultades para alcanzarlo en las mejores condiciones físicas.

Cronología típica en este tipo de lesiones

  • 0–2 semanas: inmovilización y control del dolor.
  • 2–6 semanas: movilidad progresiva y fisioterapia.
  • 6–10 semanas: fortalecimiento.
  • 10–14 semanas: trabajo específico de portero.
  • 12–20 semanas: regreso competitivo según tolerancia.

Por eso, aunque la fractura esté sellada antes, los médicos suelen esperar a que haya buena fuerza de prensión, rango de movimiento casi completo, ausencia de dolor con impacto y confianza funcional en las caídas. En deportistas profesionales, algunos vuelven antes usando férulas protectoras, pero en el caso de los guardametas se da prioridad siempre a la rehabilitación más segura.

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