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Primera RFEF | Jornada 38

Crónica del Hércules-Nàstic: Sin triunfo, sin Copa y sin daño a terceros

Blanquiazules y granas firman un empate amable que salva a los catalanes y deja a los alicantinos sin premio de consolación

Fran Sol celebra con rabia su décimo gol de la temporada con recado a parte de la grada.

Fran Sol celebra con rabia su décimo gol de la temporada con recado a parte de la grada. / Áxel Álvarez

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

Desenlace amable, previsible, sin ningún alarde, interpretando un guion lento, pesado, uno que interesaba a las dos partes en un duelo desagradable en el que el Hércules apenas tenía motivación y el Nàstic podía haber perdido la vida. No pasó. No hizo falta. Cuando juntas las dos cosas, el resultado es fácil de intuir. Ambos históricos dan carpetazo a una campaña gris que activa en las dos franquicias un periodo de reflexión para tratar de olvidar cuanto antes lo que dejan atrás, un viaje desangelado con muy poco construido, con la mirada puesta ya en lo que vendrá: el enésimo intento de regresar al fútbol profesional, que el curso próximo se adivina complejo a juzgar por los rivales con los que tocará pugnar.

No querer (ni tener intención) de hacer daño a tu oponente no significa que no te pases la pelota. Por eso, en apariencia, se asemejó a un partido de fútbol. Hubo acciones de ataque, pero poca intensidad en los balones divididos, en los pulsos, en las acciones tensas. Nadie quiere ser el causante de un daño tan atroz a un compañero de oficio si a ti no te va nada en la pelea. La Copa del Rey, a tanto tiempo vista, con tantos jugadores con su siguiente paso aún por decidir, se antoja un premio minúsculo, un acicate muy menor, y eso se transluce en la cancha, donde lo más significativo fueron los intentos vanos de los tarraconenses de dejar con uno menos a los blanquiazules.

Fran Sol remata de cabeza la asistencia servida por Fede Vico que significó el 1-0.

Fran Sol remata de cabeza la asistencia servida por Fede Vico que significó el 1-0. / Áxel Álvarez

El colegiado, muy consciente, no picó el anzuelo por más que se recreara en el VAR de forma innecesaria, pero ya que vas, aprovechas para respirar y, de paso, rebajar el nerviosismo visitante, contenido momentáneamente con el reparto de puntos. Todo era apacible hasta que arreció la sutil (y merecida) ironía contra el pichichi del Hércules, que se fue encendiendo, llenando de rabia, olvidando la prioridad del armisticio. Así que a la hora de juego, en medio de ese pacto de no agresión tácito, Samu Vázquez, por dentro, encontró a Fede Vico donde habitualmente aparece el lateral de Albacete, así que el centrocampista, con la zurda, con tiempo de sobra para pensar, trazó un envío al punto de penalti que cabeceó Fran Sol llegando desde atrás, haciendo fácil lo que hasta hace pocos días le costaba una barbaridad. Cosas de la despresurización emocional.

Sus compañeros trataron de taparlo, pero los gestos contra la grada, incluida orden de silencio con el dedo, fueron muy evidentes tras el 1-0, demasiados para una traca final con petardos de mentira, de fogueo. Durante doce largos minutos, la hinchada grana, con cerca de mil componentes, sufrió el retorcido aliento fétido de la angustia, del destino que se ríe de ti. No fue mucho tiempo, pero a ellos se lo pareció. A los jugadores también. Sin demasiada tenacidad en las marcas, el Nàstic fue armando ataques deshilachados sin profundidad... y sin llegar nunca a dominar.

Ben Hamed y Hamza saltan para rematar un saque de esquina.

Ben Hamed y Hamza saltan para rematar un saque de esquina. / Áxel Álvarez

Hasta que, tras recuperar una pelota en su campo, hilvanó su viaje más productivo, el que le deja en la tercera categoría después de protagonizar un capítulo sombrío de su parte de historia menos luminosa. El balón le cayó a Keyliane Abdallah con energía suficiente como para personarse en el área blanquiazul sin demasiada contención, sin rivales que eliminar. Se perfiló hacia la portería, armó la pierna y rubricó un disparo que Monsalve, con la punta de la bota, tocó y, con ello, avivó una parábola que fue alejándose de Carlos Abad hasta impactar en la madera y colarse dentro del marco del canario: 1-1.

El segundo capitán encajó su trigésimo tercer tanto de la temporada, diez menos que el año pasado por ‘culpa’ de Blazic. En el tramo final, un remate (no remate) de Nico Espinosa y un larguerazo de Carlos Mangada, dos fotos fijas significativas que a ninguno de los dos alicantinos les vale para gran cosa ahora que solo uno alberga opción real de seguir jugando en casa la próxima temporada.

FICHA DE PARTIDO

► HÉRCULES: Carlos Abad; Samu Vázquez, Javier Rentero, Nacho Monsalve, Retuerta (Retuerta, 77’); Carlos Mangada, Mehdi Puch (Fede Vico, 53’), Andy Escudero (Guti, 77’); Unai Ropero (Ben Hamed, 58’), Nico Espinosa y Fran Sol (Hamza, 77’).

► NÀSTIC: Dani Rebollo; Sergio Camus (Santos, 46’), Enric Pujol, Hugo Pérez, Moi Delgado; Óscar Sanz, Marc Montalvo, Aitor Gelardo (Alcalá, 87’); Pau Martínez (Fuentes, 67’) Keyliane Abdallah y Marcos Baselga (Cedric, 81’).

► GOLES: 1-0, Min. 60: Fran Sol 1-1, Min. 72: Abdallah

► ÁRBITRO: José David Martínez Montalbán (Murcia).

► TARJETAS: amarillas para los locales Fran Sol, Retuerta y Unai Ropero. Sin amonestaciones para el equipo visitante.

► INCIDENCIAS: último partido de la temporada 2025-2026 en el grupo 2 de Primera RFEF disputado en el Rico Pérez de Alicante con 6.524 espectadores, según la cifra oficial, cerca de un millar de ellos llegados desde Tarragona .

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