Hércules CF
Historia del Hércules: los últimos de Filipinas

Aspecto de las gradas del Rico Pérez durante un partido de liga. / Héctor Fuentes
En unos días habrán pasado 127 años ya. Demasiado tiempo. Sucedió en Baler, en la isla de Luzón. Allí, el término “resistencia” sobrepasó con creces el estatus de eslogan, convirtiéndose en un modo de vida, en una manera de estar en —y sobre todo ante— el mundo. Durante doce largos meses, los últimos de Filipinas encarnaron a la perfección esa terquedad casi mística por sostener un imaginario que la realidad les había cambiado sin previo aviso. Mientras los últimos restos del Imperio español se desmoronaban a miles de kilómetros, 50 soldados sitiados en una iglesia seguían defendiendo un pasado glorioso ante los insurgentes locales, aferrados a una idea que, aun estando muerta y enterrada, se resistía a morir.
Algunos dirían que lo que más les impresiona de esta historia es la épica militar. A mí no. Creo que esa mezcla de lealtad, desconcierto y fe en una España que ya no existía tal y como la habían conocido, está muy por encima del honor y el valor. En el fondo, su atrincheramiento en Baler es un incómodo -pero necesario- espejo de lo que siempre hemos sido como pueblo: capaces de la necedad más grande, de la mayor agudeza pero también del autoengaño más persistente…
Trilogía de un fracaso (2011-2014)
Pongamos que un club desciende a Segunda y, desde el primer partido de Liga regular hasta el último del playoff de ascenso, muestra la determinación y la ambición necesarias para un retorno inmediato a Primera División. Pongamos que ese club aprovecha bien los ingresos de la campaña anterior entre los grandes y los invierte en una plantilla potente y/o en construir una ciudad deportiva. Pongamos que su año en Primera sirve, además de para ganar al Barcelona en el Camp Nou, también para mejorar y profesionalizar todas las estructuras del club (fútbol base incluido)... Pongamos que ese club, desgraciadamente, no fue el Hércules de Alicante... Lo que van a leer a continuación no es más que la consecuencia de no haber hecho nada de lo anterior, la crónica de un descenso anunciado que llegó a plazos -en tres concretamente- y del que, en estos días, se cumplen 12 años.
Dicen que “a grandes males, grandes remedios” y, a veces, hasta es verdad. O no. Porque en aquella temporada 11-12 solo iban a continuar cinco jugadores del año anterior. Pero aquel “gran remedio” no acabó bien. Y eso que todo empezó a pedir de boca, con 9 triunfos en las primeras 11 jornadas y un liderato sólido. Sin embargo, el derbi ante el Elche dejó una dura derrota (1-2), una racha de cuatro partidos sin ganar y dudas, muchas dudas. Tanto es así que estas se acabaron despejando y convirtiendo en certezas en la parte final del curso futbolístico: los “guerreros de Mandiá” jugarían el playoff por el ascenso a Primera pero caerían a las primeras de cambio sin apenas dar batalla ante el Alcorcón.

Quique Hernández, en una imagen de archivo. / Jose Navarro
Tras este primer intento de retorno frustrado llegaron dos más, con varios puntos en común, dos pésimos inicios y dos desenlaces, uno malo y otro aún peor. La campaña 12-13 tuvo turbulencias desde pretemporada, con el adiós de Sergio Fernández y el regreso de Javier Portillo. Todo esto, sin duda, afectó al comienzo de temporada, con 2 victorias en 10 jornadas que trajeron un cambio de cromos en el banquillo: Mandiá dejaba su sitio a Quique Hernández. Bajo el mando del de Anna, el Hércules mejoró progresiva y significativamente sus prestaciones (el mercado invernal aquella vez sí ayudó), para finalizar con 50 puntos en una más que discreta -pero suficiente- decimoséptima posición. Salvados por la campana.
La siguiente campaña, la 13-14, se quiso ver en Alicante como la de la recuperación, tanto a nivel institucional como deportivo. Nada más lejos de la realidad. Quique Hernández, artífice de la permanencia, seguía al frente del equipo y se confiaba en que las bajas de jugadores que habían sido claves en la milagrosa salvación, como Mario Paglialunga, David Cortés, Edu Bedia, Leandro Cabrera o Nacho González, fuesen suplidas con un acierto similar al que se tuvo en el mercato de invierno de la temporada pasada.
Pero, para encontrar hay que saber buscar, cosa a la que el Hércules no suele ser muy dado (tampoco el de aquellos tiempos). Así que, de una manera un tanto truculenta, Foguerer Romeu Zarandieta “justificó” la llegada a la entidad del conocido empresario y agente de futbolistas Quique Pina. Esto posibilitó que buena parte de los fichajes blanquiazules procedieran del Udinese y el Granada, clubs también gestionados por el propio Pina. Así pues, junto al directivo murciano llegaron hombres como Héctor Yuste, Abdoul Sissoko, Gai Assulin, Borja Gómez, Darwin Machís, Dioni o el chileno Matías Campos Toro.
En una especie de paradigma de los errores que puede cometer un club de fútbol, aquel Hércules se había condenado a su propia suerte.Nunca mejor dicho, a “su propia”, a la suya, a la que se había buscado y aún hoy padece su sufrida afición, la que probablemente sea la más castigada de las grandes ligas europeas. Hacer las cosas demasiado mal durante demasiado tiempo suele acabar pasando factura. Se había conformado una plantilla sin alma, en base más a intereses que poco o nada tenían que ver con decisiones técnicas.
El “efecto Bahía Producciones” había vuelto a Alicante, empezando a hacerse notar ya desde el principio: tras un empate en Girona, los de Quique Hernández eran vicecolistas en la jornada doce, con solo 9 de 36 puntos posibles. Portillo tenía la pólvora mojada (cero goles en ese momento), la pareja de centrales Escassi-Pamarot era la antítesis de la fiabilidad y De Lucas -fichaje estrella llegado del Celta- no carburaba. El trabajo de Peña en el lateral, los pulmones de Sissoko y los destellos del canterano Eldin no iban a bastar para mantener el tipo… ni la categoría.

Sissoko, durante un partido con el Hércules. / Jose Navarro
Se confiaba en Hernández pero esta vez no íbamos a tener reacciones épicas ni mercados de invierno milagrosos. Solo estábamos ante un colapso progresivo que desembocaría en una situación límite. Quizás por ser una institución y un hombre de club, pero lo cierto es que, en otras circunstancias, el de Anna habría sido cesado tras el 2-2 de Montilivi en la jornada 12. Tal vez incluso antes. Pero no, hubo que esperar a la derrota ante el Murcia (2-3) del 3 de mayo de 2014. Aquella noche, Quique ponía punto y final a su tercera —y hasta ahora última etapa en el banquillo del Rico Pérez, dejando al equipo colista y a tres puntos de la salvación con quince por jugarse. Aunque pudiera parecer lo contrario más que nada por las sensaciones— evitar el descenso no era una quimera. Para intentarlo, la directiva la dio las riendas del club al serbio y leyenda del Dépor Slavisa Jokanovic. Pero la suerte ya estaba echada y, al contrario que en la temporada anterior, esta vez sí llegó la bofetada del destino, seguramente muy merecida, un 31 de mayo de 2014. Aquel día, pese a vencer 0-1 en Anduva al Mirandés, el Hércules de Jokanovic rubricaba el descenso matemático a Segunda B, poniendo punto final a 9 temporadas consecutivas en el fútbol profesional. En apenas tres años, la maltratada afición herculana había pasado de ver ganar a su equipo al todopoderoso Barcelona, de codearse con los grandes y de coquetear con Europa, a volver a los campos de césped artificial, al barro de la categoría de bronce.
¿Quiénes son los últimos de Filipinas?
Falcón; Juanma Ortiz, Pamarot, Escassi, Paco Peña; Héctor Yuste, Sissoko; Adrián Sardinero, Eldin, Ferreiro; y Portillo. Este era el once tipo herculano de la última vez en Segunda División. Como casi siempre, sobre el papel, había una buena plantilla. Pero qué pena que el papel y el césped sean tan distintos como los hombres y los nombres... Estos jugadores que van a ver a continuación son los últimos que defendieron el blanco, el azul y el negro en la LFP:
► Ismael Gómez FALCÓN (Cádiz, 1984)
33 partidos, 49 goles encajados y una cuenta que nunca fue saldada. La segunda etapa de Falcón en Alicante acabó de forma agridulce: abandonó el club para marcharse al Alcorcón pero el Hércules ya nunca se iría de él. Tras su etapa en el club alfarero, el gaditano jugaría en Córdoba, Tenerife, de nuevo en el Hércules (2017-2021) y, para finalizar su carrera, en el Sanluqueño y en el San Fernando (ambos en Primera RFEF).
► Oinatz AULESTIA Alkorta (Ondarroa, Bizkaia, 1981). Solo 9 partidos en los que recibió 16 goles. Así se resume el primer y único año de Aulestia en Alicante. Se retiró en 2020 en el mítico Arenas de Getxo.
► Juan Manuel Ortiz Palazón, JUANMA ORTIZ (Guardamar, Alicante, 1982). Había llegado a Alicante tras pasar por Atlético de Madrid, Osasuna, Almería, Rangers y Granada, ¿qué podía salir mal? En aquel Hércules, todo.
► Francisco Peña Romero, PACO PEÑA (Jerez de los Caballeros, Badajoz, 1978). El hoy principal responsable de la confección de la plantilla herculana era en 2014 el jefe de intendencia de la zaga (cumplía su quinta temporada de las nueve en las que militó en el club). Se retiró en el Intercity en 2021.
► Alberto ESCASSI Oliva (Málaga, 1989). En su tercer año en el club ganó protagonismo, hasta el punto de hacerse con un hueco en el once domingo sí, domingo también (30 partidos de titular). Con el descenso fichó por el Alcorcón, empezando así un largo peregrinar en Segunda (Llagostera, Numancia, Málaga…). Esta temporada la ha jugado con el Marbella en Primera RFEF.
► Noé Elías PAMAROT (Fontenay-sous-Bois, Francia, 1979). Aunque jugó 31 partidos como titular, su último año en el Hércules y en el fútbol profesional no fue, precisamente, el mejor de su larga carrera. Desde su retirada, Pamarot continúa viviendo en Alicante y ha sido entrenador de fútbol base y femenino.
► Ion ECHAIDE Sola (Barañain, Navarra, 1988). Llegó procedente de Osasuna para reforzar la zaga herculana en el mercado invernal. Cumplió (16 partidos como titular) pero en aquel Hércules caótico eso no era suficiente. Tras su etapa alicantina volvió a Pamplona y, tras un largo peregrinaje por clubs de Segunda B, se retiró en 2022 en el Sant Julià andorrano.
► AITOR Fernández López (Valdepares, Asturias, 1986). Lateral derecho aseado pero muy limitado técnicamente. Completamente a la sombra de Juanma Ortiz, intervino en 16 partidos y pasó sin pena ni gloria por el club.
► BORJA GÓMEZ Pérez (Madrid, 1988). Central zurdo potente y con buena salida de balón, al que las lesiones le jugaron una mala pasada en su etapa alicantina (solo jugó 10 encuentros). Tras acabar su vinculación con el Hércules, el destino le iba a reservar dos campañas más en Segunda (Lugo y Oviedo).
► Alberto CARBONELL Gomariz (San Vicente del Raspeig, Alicante, 1993). Uno de los muchos canteranos que debutaron aquel año. Más voluntad que cualquier otra cosa. Aún así, intervino en 8 partidos. Al año siguiente se marchó al Getafe B.
► Alejando Muñoz Miquel, ÁLEX MUÑOZ (Alicante,1994). Solo jugó 5 partidos pero dejó entrever parte de las buenas maneras que hacían presagiar lo buen jugador que iba a ser. En 2026, a sus 31 años ha sido titular indiscutible en un Almería que lucha por el ascenso a Primera. Jugadorazo.

El libro Mapa de los sentimientos en blanco y azul, una historia del Hércules CF, de Enrique Moscat. / INFORMACIÓN
► Baldomero Santana Martínez, BALDO SANTANA (Alicante, 1995) y Álvaro MAS Huertas (Elche, Alicante, 1992). Los dos canteranos tuvieron apariciones circunstanciales y muy marginales (1 y 6 minutos respectivamente) aquella campaña.
► Héctor YUSTE Cantón (Balsapintada, Murcia, 1988). El pivote fue de las pocas notas positivas de aquel Hércules. El murciano, titular indiscutible toda la temporada, prosiguió su carrera en Granada, Mallorca y el fútbol chipriota.
► Abdoul Wahib SISSOKO (Troyes, Francia, 1990). Otra de las pocas luces en un año tan oscuro. El francomaliense dignificó el centro del campo blanquiazul en los 33 partidos que jugó con el negre Lloma en el pecho. Además logró marcar 3 goles.
► Enrique DE LUCAS Martínez (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1978). Tras militar en Espanyol, PSG, Chelsea y Celta entre otros, De Lucas llegaba a Alicante como jugador franquicia, para marcar diferencias. Algo que, pese a dejar destellos de su calidad, no logró hacer. Dejó 24 partidos y 4 goles en su triste despedida del fútbol.
► Javier HERVÁS Salmoral(Córdoba, 1989). Haber compartido vestuario -e incluso jugar- con jugadores como Reyes, Negredo, Rakitic, Medel o Navas en el mejor Sevilla de la historia constituía una magnífica carta de presentación para Hervás en Alicante. Se esperaba mucho de él y acabó siendo una de las decepciones más recordadas de los últimos tiempos por la grada del Rico Pérez.
► HÉCTOR FONT Romero (Villarreal, Castellón, 1984). Se confiaba en que fuese un complemento que aportase seriedad, trabajo y fiabilidad al centro del campo. Llegaba a Alicante con pedigrí (171 partidos como jugador de Primera División, internacional Sub-21…) pero no cumplió las expectativas. Se retiró en 2016 en “su” Oviedo.
► Gai ASSULIN Hazan (Nahariya, Israel, 1991). El “Messi de Israel”, en su peregrinar por el sendero de lo que pudo ser y no fue, tuvo su parada en el Rico Pérez, dejando 3 goles en 32 participaciones con la blanca y azul.
► Adrián SARDINERO Corpa (Leganés, Madrid, 1990). 4 goles en 32 encuentros. Tras cumplir su tercer año como blanquiazul se marchó a Chipre y a Grecia. Apura sus últimos días como futbolista en el Kannur Warriors indio.
► ELDIN Hadzic Osmanovic (Kljuc, Bosnia y Herzegovina, 1991). Sin duda, el mejor del curso 2013-2014. Sus 9 goles dieron vida y esperanza al Hércules. Tras el descenso fue traspasado al Zaragoza. Las lesiones lastraron su carrera hasta una recta final de la misma muy sombría y una retirada demasiado temprana.
► David FERREIRO Quiroga (Ourense, 1988). Jugador honrado, de club, que dejó un buen sabor de boca en Alicante. Años después de su estancia en el Hércules, Ferreiro llegó a militar dos temporadas en Primera con el Huesca. Esta campaña ha formado parte de la plantilla del Arenteiro en Primera RFEF.
► Yukiya Sugita, SUGI (Saitama, Japón, 1993). Extremo habilidoso que todavía sigue en activo en el fútbol coreano y que aquel año eclosionó con fuerza en el planeta fútbol (Piqué y las RRSS tuvieron algo que ver). 16 partidos y 2 goles. Aún militaría otro año más, con más pena que gloria, en el Hércules.
► Matías Daniel CAMPOS TORO (Santiago de Chile, Chile, 1989). Otro fichaje “made in Pina” qué salió rana: solo 2 partidos, cero asistencias, cero goles y cero incidencia en el juego del equipo. Jugador más que olvidable.
► LAUREN EgeaAcame (Alicante, 1996) y Juan Manuel ACEVEDO Marín (San Vicente del Raspeig, Alicante, 1992). Otros dos canteranos con participación testimonial (36 y 92 minutos repartidos en 2 y 3 partidos respectivamente). Ninguno hizo carrera en el club pero ambos siguen en activo.
► Gorka AZKORRA Trueba (Bilbao, Bizkaia, 1983). Ariete a la antigua usanza que tampoco cuajó en el equipo entrenado primero por Quique Hernández y después por Jokanovic. Solo 2 goles en 17 encuentros.
► DARWIN MACHÍS Marcano (Tucupita, Venezuela, 1993). Otro de los que llegaron al Hércules por la “vía Pina”; otro de los que no aportaron absolutamente nada en los 3 partidos que jugó. Eso sí, Machís, al menos, sí disfrutó de una buena carrera posterior a su estancia en Alicante que aún hoy perdura (milita actualmente en el América de Cali colombiano y antes pasó por Granada, Udinese, Cádiz y Valladolid, entre otros).
► Javier García PORTILLO (Aranjuez, Madrid, 1982). El delantero madrileño, que empezó mal el curso, consiguió rehacerse y logró una buena cifra de goles (10). Portillo todavía seguiría de blanquiazul dos —ignominiosos— años más hasta retirarse del fútbol en 2015.
► Dionisio Villalba Rojano, DIONI (Málaga, 1989). Caravaca, Depor, Cádiz, Leganés, Oviedo, Racing, Fuenlabrada, Cultural, Atlético Baleares, Málaga y esta temporada Eldense… Más de 500 partidos y más de 200 goles. Ironías del destino (o maldiciones del 9) aparte, hay un hecho irrefutable: Dioni goleó en prácticamente todos los equipos en los que militó excepto en el Hércules (solo una diana en 13 encuentros con la casaca blanquiazul).

Alineación titular de uno de los partidos del Hércules en el Rico Pérez en la temporada 2013-2014 / Carla Cortés
Todos estos nombres son los integrantes de la última nómina herculana en Segunda División. Pero, de todos modos, no se confundan. Por si lo han pensado en algún momento, “los últimos de Filipinas” no se llaman Abdoul Sissoko, Eldin Hadzic, Quique De Lucas o Gai Assulin. Se podría pensar que estos jugadores, más mercenarios que otra cosa, podrían haberlo sido, pero no, no lo son. De hecho, no son ninguno de los que conformaron la última plantilla que militó el fútbol profesional. Ni siquiera llevan botas, ni medias, ni se visten de corto… y para llevar el escudo del Hércules a la altura del corazón no necesitan ponerse ninguna camiseta blanquiazul. Desde aquel —por desgracia— ya demasiado lejano 31 de mayo de 2014, “los últimos de Filipinas” sacan todos los años su abono y se sientan en sus poco lustrosas butacas cada quince días en el Rico Pérez, su Baler particular…
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