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Miguel Ángel España, el sello herculano de la España campeona del mundo

El actual entrenador de porteros de la Roja vivió en Alicante momentos muy difíciles... y también los más felices de su carrera como jugador

Miguel Ángel España, entrenador de porteros de España, durante su etapa en el Hércules de Alicante.

Miguel Ángel España, entrenador de porteros de España, durante su etapa en el Hércules de Alicante. / RAFA ARJONES

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

Alicante

Siempre hay una conexión, un vaso conductor, un sello blanquiazul que liga la historia del Hércules con aspectos muy notables del planeta fútbol. Quizá cueste creerlo en el tiempo actual después de las rozaduras que deja en la garganta de cualquier seguidor impenitente el fútbol de esparto, pero el legado continúa ahí, perenne, aguardando el momento de florecer y seguir creciendo. Miguel Ángel España vivió en Alicante momentos muy duros... y también "los más felices" de su carrera deportiva.

El actual entrenador de porteros de la selección española que el domingo se proclamó campeona del mundo por segunda vez se formó en el Rayo Vallecano, pero probó su valía profesional y humana en el Hércules, el ya desaparecido Alicante y el Orihuela, el equipo en el que finalmente se retiró en 2006 con un ascenso en el zurrón. España experimentó en propia carne lo mejor y lo peor de un fútbol que ya apenas existe, en el que los impagos eran el pan de cada día y donde las amenazas de desaparición de los clubes eran una constante en los medios de comunicación.

Época de excesos incontenibles, de gastar lo que no se tenía y, por supuesto, de terrible inestabilidad para los futbolistas de todos los equipos que no eran los cinco más grandes de este país. Miguel Ángel España lo padeció en aquel Rayo gestionado por la familia Ruiz Mateos y, cuando salió de allí, en el Hércules al borde del precipicio que dejó el grupo empresarial Bahía que controlaba Antonio Asensio. El guardameta madrileño llegó al Rico Pérez en 1998 con 25 años. Apenas disputó 3 partidos en aquel proyecto que arrancó con 20 fichajes, armado para regresar a Primera División, pero que acabó hundido en la clasificación, bajando a Segunda B dos jornadas antes del final de curso.

Líder 'sindical'

Miguel Ángel, un chico de barrio, curtido en campos de arena, estuvo a la altura de su origen humilde, rebelde, cuando peor se puso todo en el Hércules. Permaneció tres temporadas en el club, pero en su trayectoria solo figuran dos. La segunda se quedó sin ficha. En realidad se la negaron. En su primer año competía con José Francisco Belman y José Miguel Marí por la titularidad. Las primeras dos jornadas no fue ni convocado. Después, con el peso de las derrotas, todo se fue rompiendo en ese vestuario repleto de caras nuevas, sin anclajes, sin líder.

Miguel Ángel España, camino de su coche, dentro del José Rico Pérez, en Alicante.

Miguel Ángel España, camino de su coche, dentro del José Rico Pérez, en Alicante. / ISABEL RAMÓN

Arreciaron los impagos de Bahía y a España le surgió la opción de marcharse al Villarreal por la lesión de Andrés Palop. El Asensio no se avino a negociar su rescisión. Exigió traspaso por un futbolista con el que no se contaba, al que no le estaban pagando. Eso destrozó el ánimo del guardameta vallecano, que vivió jornadas eternas, frustrado, amargado por el peso de la codicia del grupo liderado por el empresario mallorquín y por un desenlace inevitable: amenaza de abandono del fútbol profesional y ciudad de uñas contra la plantilla en un curso loco de atar bajo la sombra alargada de la suspensión de pagos y el concurso de acreedores.

Año en blanco

Miguel Ángel fue apartado del equipo por haberse declarado en rebeldía meses atrás. Tras el descenso, la directiva decidió dejar fuera a los jugadores con contrato profesional en vigor, entre ellos él. Se ejercitaban fuera de las instalaciones del club, en polideportivos. Les prohibían hasta el acceso al Rico Pérez. Fue así hasta la entrada en la entidad de Enrique Ortiz en noviembre de 1999, que lo primero que hizo fue tratar de renegociar a la baja las fichas de la plantilla para hacer viable económicamente el proyecto que acababa de adquirir... y en el que aún sigue.

Algunos compañeros no accedieron. España, sí. Priorizó su carrera deportiva, poder volver a la disciplina del grupo, sentirse de nuevo futbolista. Llegó a un acuerdo, rebajó su retribución y, al año siguiente, fue titular indiscutible mientras estuvo disponible. Se lo ganó en el campo. Curiosamente, a pesar del gesto, cuando expiró su contrato no se le ofreció continuar. No entró en los nuevos planes del actual propietario de la SAD blanquiazul.

Salto al Alicante de Bordalás

Sin embargo, Alicante no es tan grande, y su círculo empresarial mucho menos. La actitud conciliadora y la iniciativa de aceptar una merma salarial notable para facilitar la supervivencia del Hércules no pasó inadvertida. Antonio Solana y, sobre todo, Pepe Bordalás pensaron en el cuando Marí, ahora en el club vecino, sufrió una grave lesión en la espalda. España recibió una llamada a su casa, en Madrid. Se había vuelto allí y estaba sin equipo. Le sedujo el plan deportivo ideado por el hombre que ahora da nombre a la Ciudad Deportiva de Villafranqueza.

Miguel Ángel España, con la camiseta del Alicante, en el Rico Pérez.

Miguel Ángel España, con la camiseta del Alicante, en el Rico Pérez. / TONI CARTAGENA

En aquel equipo que batió todos los registros de Segunda B, Miguel Ángel renació. Como él mismo ha relatado, vivió los años más felices de su vida futbolística. De hecho, siempre admite que, de no haber recibido tan pronto la llamada de la Federación tras su último baile como profesional, en Orihuela, se habría quedado a vivir con su familia en Alicante, en la Playa de San Juan.

La mano detrás del récord de imbatibilidad de Unai Simón

Permaneció cuatro temporadas en el conjunto celeste, todas con Bordalás al frente. Se quedó a las puertas del ascenso Segunda División porque en el camino se le cruzó el Lorca de otro grande de los banquillos, Unai Emery. Ese fiasco después de haber ganado la liga hizo mella. No se le ofreció seguir, pero él tampoco deseaba mover más a su familia, así que cuando llegó la llamada del Orihuela, que le permitía residir en la capital, dio el último paso como jugador.

Competir en Tercera División aquella campaña 2005-2006 no le costó. Al principio, sí; pero luego ya no. Le hicieron sentir bien, importante, y aquel vestuario acabó celebrando el ascenso a Segunda B. Necesitaba subir otro peldaño más en su evolución. Esa primavera le llegó la llamada de la Federación y el exherculano colgó las botas e inició dos décadas de éxitos como preparador de porteros de todas las categorías, incluyendo la femenina. Desde 2023 forma parte del equipo de trabajo de Luis de la Fuente, y junto a él ya ha ganado una Liga de Naciones, una Eurocopa y un Mundial.

Miguel Ángel España, ahora con 53 años, dirige el entrenamiento de Unai Simón, Raya y Joan Garcia, en el Mundial 2026.

Miguel Ángel España, ahora con 53 años, dirige el entrenamiento de Unai Simón, Raya y Joan Garcia, en el Mundial 2026. / Lavandeira Jr / EFE

"Llevo 20 años trabajando con los mejores porteros del país en todas las categorías y esto para mí es un poco cerrar el círculo en la Federación", dijo durante la concentración en Atlanta. Es el hombre que aconseja a Unai Simón, a David Raya, a Joan Garcia, su guía, su hombro, su aliento, y buena parte del récord de imbatibilidad histórico que ha establecido el meta del Athletic Club en esta cita mundialista lleva su firma. "Siempre fue un sueño poder estar en la absoluta. Muy orgulloso y agradecido de la confianza de Luis de la Fuente. Es un auténtico privilegio poder vivir estos momentos con jugadores de este nivel y compañeros del cuerpo técnico".

Miguel Ángel España es la prueba de que el legado herculano prevalece... para lo bueno y para lo malo.

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