Entrevista | Pilar González Cocinera de racó

«Hacemos comida que le gusta a todo el mundo»

Lleva siete años trabajando en la barraca en la que actualmente participa durante las Hogueras, pero cuenta con muchos más años de experiencia en los fogones al aire libre

Pilar González, cocinera de racó.

Pilar González, cocinera de racó. / Matías Segarra

PREGUNTA: ¿Cómo es trabajar en Hogueras en la cocina de un racó?

RESPUETSA: Es duro, pero se lleva bien. Estoy contenta y es un trabajo que me gusta y me hace feliz, sino no volvería a repetir año tras año con este racó. Con los compañeros hay buen rollo, bailamos, reímos... en general el ambiente entre la plantilla de cocineros y camareros es buena.

P: ¿Cuáles son los platos estrella que suele cocinar en estos fogones al aire libre?

R: La verdad que hacemos de todo. Tenemos entrecot, arroces, gazpacho, caldo con pelotas, croquetas, chuletas de cordero, lomo, mucha fritura también como los calamares, rabas y los boquerones. Es comida que a todo el mundo le gusta y ahora en Hogueras apetece mucho comer este tipo de alimentos, además la gente suele tener bastante hambre porque raro es que dejen algo en el plato. 

P: Todo lo que cuenta, lleva mucha preparación, ¿no?

R: Así es. Todo lo que te he enumerado se hace en el día, por la mañana se cocina lo del mediodía y, por la tarde, lo de la noche. Por la mañana empezamos sobre las 9.00 horas y por la tarde sobre las 18.00, más o menos. Todos los productos son frescos y de calidad. Durante cinco días muchísimas bocas dejan de comer en su casa para hacerlo aquí y confían en nosotros, eso es algo que también nos hace sentir bien y hace que se valore nuestro trabajo.

P: ¿A cuantas personas alimenta cada día en Hogueras?

R: Unas 300 o 400 personas suelen ser, lo cierto es que se junta bastante gente todos los días de fiestas. 

P: Se cocina una gran cantidad de comida, ¿cuál es el truco para que salga buena?

R: Con paciencia y viniendo antes para que todo salga con tranquilidad, la comida, sobre todo, es preparación. Si lo tienes hecho antes, cuando vienen todos de golpe, solo hay que calentarlo y servirlo. Al estar recién hecho, está todo buenísimo y los que comen de aquí siempre nos dan la enhorabuena, eso es gratificante. 

P:  ¿Es un trabajo agradecido?

R: A mi me gusta, si no te gusta, resulta complicado porque hay que tener paciencia y no se pueden hacer las cosas a la ligera, sino salen mal y la gente se da cuenta. 

P: ¿Qué tal se porta la gente del racó?

R: Están contentos, ya son muchos años con ellos. El día de la ofrenda me regalaron a mi también un ramo, eso ya es un gesto. He trabajado en muchísimas barracas, pero como en la que estoy ahora no me tratan en ninguna, estoy muy cómoda y eso es algo muy importante para que los cocineros y la plantilla en general podamos hacer nuestro trabajo de forma correcta. Que la comida salga buena es algo imprescindible. 

P: ¿Alguna anécdota que nos pueda contar de estos años?

R: Una vez me trajeron un equipo de personal que no sabía nada de cocina. Les pedía una bayeta y me traían un cuchillo. Un día también vino muchísima gente y no paraban de aplaudir. Yo pensaba que había venido el alcalde y que me estaban aplaudiendo a mí. Fue un recuerdo muy bonito.

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