Última mascletà de Hogueras: el final que merece Luceros

La última mascletà del ciclo de Hogueras, a cargo de Hermanos Ferrández, los dominadores de los últimos años, cumple las expectativas, con un disparo repleto de efectos y con mucho peso digital

Así ha sido el terremoto y bombardeo de la mascletà de hoy lunes 24 de junio de 2024

Alejandro J. Fuentes

C. Pascual

C. Pascual

Rotundo. Un final de los que merece Luceros para el concurso de mascletás, en un año de menos sesiones oficiales de las habituales (la primera fue de exhibición por la falta de pirotécnicos interesados en participar) pero de un buen nivel general. Los alicantinos Hermanos Ferrández, con sede en Beniel, dispararon este lunes una mascletà a la altura del día grande de las Hogueras, del 24 de junio. Cumplió con lo que se esperaba de los grandes dominadores de estos tiempos, con seis victorias en la última década. Una mascletà completa, con un final muy intenso, que aumentaba de potencia y cambiaba de efecto cuando parecía que ya llegaba a su fin. Y con mucho peso de lo digital, que siempre gusta en el entorno del protegido monumento de Bañuls. Un disparo que aspirará a la victoria final, en una pugna principalmente con la propuesta del domingo, a cargo de los valencianos Fuegos del Mediterráneo.

Tras un especialmente sonoro «Senyor pirotècnic, pot començar…», la mascletà del día de San Juan arrancó como todas. Sí, con una traca valenciana, que rápidamente dio paso a un tramo aéreo muy variado en cuanto a los efectos. Pese a ser más largo de lo habitual, no hubo opción de desconectar. Truenos, silbatos, roncadoras, zumbadoras, humo de colores… y todo acompañado por disparos digitales que unían las diferentes secuencias. De todo un poco, tal vez sin demasiado orden y concierto. 

Pasados los dos minutos, entró en escena la fase terrestre, el cuerpo central de la mascletà, tal vez la más monótona del disparo de un lunes festivo local en Alicante y autonómico, aunque recuperable por caprichos del calendario. Esa fase siempre fue aumentando su ritmo e intensidad, dejando poco a poco más peso a las cuerdas y menos a lo aéreo. Cuando el reloj se acercaba a los cinco minutos, llegó lo determinante, lo que marca cualquier espectáculo pirotécnico. El terremoto fue muy potente y nada corto. No se esperaba menos de los Hermanos Ferrández, que como es habitual no se conformaron con hacer retumbar el suelo de la plaza de Luceros. Eso es casi ya obligación. Tras esa fase, y ya con la vista en el aire, se dibujó un bombardeo que también fue ganando intensidad con el paso de los segundos, que para eso no fue para nada un trámite, y con el acompañamiento más que determinante de lo digital, que tuvo mucho peso en un final rotundo. 

En total, seis minutos y cinco segundos, con un máximo de 124 decibelios y un mínimo de 83, lo que dejó los picos ya establecidos en días anteriores tras quemar el máximo permitido.

El ganador del concurso se conocerá tras las sesiones de fuegos artificiales del Cocó. Habrá que esperar unos días para saber si Hermanos Ferrández suman su séptima victoria en once años o, como parece, Fuegos del Mediterráneo se estrenan en Luceros. Fuera de ahí, todo sería una sorpresa a la altura de un año poco predecible en cuanto a los premios de Hogueras.