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Lea íntegro el aplaudido pregón con el que Funzo ha conquistado a las Hogueras de Alicante

El cantante Adrián Gomis abre la celebración entre lágrimas suyas y ajenas gracias a un emotivo texto, en parte reivindicativo y muy valorado por los foguerers, en el que destaca los "tesoros" de Alicante y el papel de los barrios en la Fiesta

Funzo pone a cantar a una plaza del Ayuntamiento llena de foguerers y barraquers a ritmo de “Alicantino borracho y fino”

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Buenas noches vecinos. Señor alcalde, Belleas del Foc María y Leire, Damas de Honor de las Belleas del Foc, foguerers y barraquers.

Me llamo Adrián, aunque muchos me conoceréis por Funzo, tengo 23 años y nací y crecí en el barrio de San Blas. Fui al colegio y al instituto San Blas. Soy herculano desde que tengo uso de razón y tengo el honor de ser el pregonero más joven de la historia de las Hogueras.

Todo empezó con una llamada de teléfono, donde me llamó el alcalde y casi le cuelgo porque pensaba que era una broma de algún colega. Pero no, me llamó para ofrecerme este honor.

Lo primero que pensé es que no sabía si iba a estar a la altura, porque nadie está a la altura de este discurso. No hay artista ni poeta capaz de describir el amor que siente por su tierra. Este alicantino siente que su trabajo ha tenido sentido al recibir el reconocimiento de poder estar aquí y ahora junto a mis amigos, familiares y vecinos.

No hay artista ni poeta capaz de describir el amor que siente por su tierra

Pero he entendido el mensaje. No estoy aquí sólo por mi trabajo, estoy en representación de mi generación, y por eso mi primer mensaje va para los jóvenes. Somos una generación que ha tenido que vivir los años más duros de las últimas décadas, pero las épocas duras crean personas fuertes, creativas y soñadoras. Chavales, que no os digan lo contrario. Y es que los jóvenes tenemos una gran responsabilidad: mantener vivas nuestras tradiciones.

Así que quiero acordarme primero de los jóvenes que se ponen el traje con orgullo. De las Belleas que no se aguantan las lágrimas en la cremá. Y de todos esos niños y niñas que llevan todo el año esperando que llegue este momento para vivir sus primeras Hogueras. Tan solo quiero pedirle a mi generación algo muy sencillo: "Participad. No os quedéis solo mirando. Vivid la Fiesta desde dentro. Apuntaos a una comisión. Ayudad en vuestro barrio. Llevad nuestras tradiciones con orgullo".

Las tradiciones sobreviven cuando cada generación les aporta algo nuevo sin perder su esencia. Y nosotros tenemos mucho que aportar. Yo vengo de la música urbana. De un estilo que muchos consideran ajeno, moderno, rompedor, distinto. Y aquí estoy hoy, vestido de zaragüel con orgullo e ilusión. Demostrando que Alicante puede sonar a pasodoble… y también a reggaetón y rock and roll.

Las tradiciones sobreviven cuando cada generación les aporta algo nuevo sin perder su esencia. Y nosotros tenemos mucho que aporta

Empecé diciendo que estaba aquí por representar a mi generación, aunque supongo también que me han llamado porque soy músico. Y sobre todo porque llevo toda mi carrera escribiéndole poemas a esta ciudad. Siempre me lo han preguntado por toda España. "Funzo, ¿por qué siempre mencionas Alicante en tus letras?" Y yo… no sé bien qué responderles.

Tal vez sea porque la primera canción que escuché en mi vida fue una mascletà. A esa conclusión llegué cuando en la traca final miré a los lados y vi a la gente secándose las lágrimas. Y ahí pensé: ¿qué clase de música esconde esta pólvora? Sólo un alicantino lo sabe. Porque un pirotécnico es un músico. Un artista que ordena el desorden y crea belleza del ruido. Y su escenario es la plaza de Los Luceros.

Funzo, escoltado por al Policía, se fotografía con fans al término del pregón

Funzo, escoltado por al Policía, se fotografía con fans al término del pregón / Rafa Arjones

Tal vez sea porque es Alicante la que me regala las letras en eternos paseos, donde camino con sólo un auricular puesto para no dejar de escuchar el mar. También porque he escrito canciones lejos de esta ciudad. Nostálgico, como cualquier alicantino que se va, pero que siempre necesita volver, porque siempre volvemos. Volvemos porque necesitamos ponerle color al horizonte y que no nos atrape el cemento. Porque necesitamos que el sol nos seque las lágrimas. Qué complicado es estar triste cuando levantas la persiana un día de invierno y Alicante te regala la primavera.

A lo mejor es porque aquí di mi primer beso y sé que aquí daré el último. Porque aunque uno no es de donde nace, sino de donde quiere morir, a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo. O tal vez sea que me emociono con escuchar las primeras notas del himno de Fogueres: “En la mar mansa i lluentosa qu’abaniquen les palmeres, i a la llum de les Fogueres, qu’es la festa mès hermosa, i en un singular encant diu al vent: Viva Alacant!, Viva Alacant!!, Viva Alacant!!!”.

Uno no es de donde nace, sino de donde quiere morir, a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo

Alicante ha cambiado mucho, el mundo ya nos ha localizado en el mapa. Nos han descubierto. Recuerdo que de pequeño cuando me iba de viaje al extranjero tenía que explicar que Alicante era una ciudad cercana a València, unos años después se han dado cuenta de que somos la capital del Mediterráneo. Y claro, ahora todos quieren saber lo que se siente al ser alicantino. Pero señoras y señores turistas, no olviden que las Hogueras no son sólo una atracción turística, son nuestra identidad.

Las Hogueras son el pirotécnico que enciende la mecha. Son las bandas de música que conservan nuestras canciones. Son los barraquers y foguerers que llevan casi un siglo dedicando su energía a la fiesta. Son los artistas foguerers que se ríen del mundo y crean obras de arte para luego quemarlas. Así de chulos somos los alicantinos. Imagino a Gastón Castelló en 1928 cuando plantó en Benalúa su “Parada y Fonda” diciendo: “A que no hay ***** a quemarla”. ¿Qué no? ¡Sujétame la horchata! Y así hasta hoy...

Porque las Hogueras son los pasacalles, iniciando el día y despertando a los dormidos. Son los imprescindibles bomberos que no temen al fuego y acaban por convertirse en uno más de la fiesta, dando un motivo más a niños y jóvenes para ver una cremà. ¡Qué bien me lo he pasado toda mi vida en las banyás!

Pero sobre todo las Hogueras son los barrios. Esta fiesta no existiría sin los barrios. Ciento cuarenta y tres racós y barracas de alicantinas y alicantinos llenos de ilusión y sentimiento para mantener viva nuestra Fiesta. Gracias a todos. Ahí está la magia de la Fiesta. En unirnos. En hacernos sentir parte de algo mucho más grande que nosotros mismos.

Pero sobre todo las Hogueras son los barrios. Esta fiesta no existiría sin los barrios

Porque vivimos en un mundo donde cada vez vamos más deprisa. Donde muchas veces nos conocemos menos aunque estemos más conectados. Y las Hogueras hacen justo lo contrario. Nos obligan a mirarnos. A convivir. A compartir mesa. A abrazarnos. A bailar. A sentirnos parte de un barrio y de una ciudad. Por eso son tan necesarias. Porque el fuego no solo quema la madera. También quema el miedo. La tristeza. Lo malo que arrastramos durante el año. Y cada cremà nos recuerda algo precioso: que siempre se puede volver a empezar.

¿Sabéis? Tengo un deseo: que cuando lleguen las Hogueras se llenen los balcones con la bandera de nuestra ciudad. Que los jóvenes conozcan en qué fecha se celebra el día de la Patrona de Alicante. Que España entera conozca el tesoro que alberga el Monasterio de la Santa Faz y que el castillo de Santa Bárbara sea un símbolo nacional. Y sobre todo, que los madrileños no le llamen paella al arroz al senyoret. Y aunque suene a coña, esto no ocurre. Y la única manera de cambiarlo es con la cabeza bien alta y gritándole al mundo de dónde venimos.

Tengo un deseo: que cuando lleguen las Hogueras se llenen los balcones con la bandera de nuestra ciudad

Porque ser alicantino va más allá de lo que marca el DNI. Es vivir donde otros sueñan. Es pisar solo las teselas rojas de la Explanada y pedirle a mi padre que me compre los petardos más fuertes. Es un domingo de arroz con amigos. Mientras otros aquí cuentan días, nosotros contamos los años. Otros hacen fotos, nosotros coleccionamos recuerdos. Mientras otros descansan, el alicantino trabaja…

Porque mi padre levantaba la persiana de San Gabriel y Florida Portazgo aún echa de menos a mi abuela Obdulia. Y así es mi tierra, la que me ha tocado, y menos mal… Porque hay guerras en el mundo, pero más palmeras tiene el Postiguet. Porque Dios vive en Tabarca, es la única manera de explicarla. Y porque algo de distinto debemos tener los que vivimos en primavera.

Ser alicantino va más allá de lo que marca el DNI, es vivir donde otros sueñan

Así que a mis vecinos les quiero pedir un favor: no dejéis que estas Hogueras pasen de largo, no viváis con prisa este momento, que el tiempo no se os escape entre los dedos… Porque estar en tu barraca un año más es un regalo, otra oportunidad para celebrar la vida. Y aunque todos echamos de menos a alguien que debería estar con nosotros, celebremos en su honor y que los de arriba no nos vean llorar.

Y a vivir estas Hogueras con la ilusión con la que una niña se viste de Bellea por primera vez, con la emoción de sus padres secándose las lágrimas, con la intensidad de la traca final de una mascletá, con la alegría de un amanecer en el Postiguet, con el orgullo de mi madre al verme dar este discurso. Y sobre todo con la cabeza bien alta y orgulloso de haber nacido alicantino, borracho y fino. Así que ahora sí… Alicante… que abran los racós, que suenen las bandas, que tiemble Luceros, que huela a pólvora la ciudad…

¡Porque ya estamos en Hogueras! ¡Visca Alacant! ¡Visquen les Fogueres de Sant Joan!

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