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El reto de unir en imágenes las 5.040 hogueras de la historia de Alicante: "Me emociono cuando me llega una foto distinta"

El experto en la Fiesta Juan Carlos Vizcaíno atesora más de 70.000 documentos gráficos y estima que le faltan unos 500 para completar una colección de incalculable valor patrimonial que refleja la evolución de una de las señas de identidad más importantes de la ciudad

Vizcaino: "Mi objetivo es conseguir fotos de todas las hogueras plantadas durante toda la historia en Alicante"

Alex Domínguez

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Alejandro J. Fuentes

Alejandro J. Fuentes

Aunque el carácter efímero de las Hogueras de Alicante es uno de sus principales valores, también supone un obstáculo para la «conservación» de los distintos monumentos en la memoria de festers y visitantes. En la época actual, la irrupción de los teléfonos móviles, las cámaras digitales y las redes sociales ha solventado el problema de cara al futuro, pero existen obras (especialmente del siglo pasado) de las que se hace prácticamente imposible encontrar una imagen que haya perdurado hasta nuestros días.

Ante este contexto, el experto en Hogueras Juan Carlos Vizcaíno se propuso hace años un ambicioso reto: reunir en una misma colección imágenes de todos y cada uno de los monumentos que se han plantado en Alicante desde la primera celebración de las Hogueras, en 1928, hace casi cien años. Por ahora, atesora más de 70.000 fotografías de todas las épocas y estima que le faltan poco más de 500 para completar el hito. Sin embargo, la «caza» de instantáneas se torna cada vez más complicada.

Juan Carlos Vizcaíno muestra algunas de las imágenes incluidas en su colección privada.

Juan Carlos Vizcaíno muestra algunas de las imágenes incluidas en su colección privada. / Alex Domínguez

«Empecé en el año 1993 porque en su momento me gustaba recopilar fotos de hogueras de línea alicantina. En los últimos años me lo he tomado bastante en serio y al final se ha generado una colección bastante importante, yo creo que la mayor que hay en Alicante», señala Vizcaíno. Por ahora, cuenta con más de 15.000 instantáneas en papel, y hasta cuatro veces más en formato digital.

«Mi objetivo, que no lo voy a conseguir, es contar con fotografías de todas las hogueras que se han plantado hasta la fecha en Alicante, que son 5.040, pero de momento me faltan 524» añade el coleccionista. Archivos que han llegado a sus manos de todo tipo de maneras: por parte de las propias comisiones, en conversaciones con otros coleccionistas y hasta mediante donaciones desinteresadas: «Fui a presentar un llibret en Gran Vía-Garbinet y llegó una familia con fotos del 1952, entre ellas, algunas que yo no tenía». Algunos de estos colaboradores son, además, nombres ilustres dentro de la Fiesta: «El hijo de Ramón Marco me vio un día en el archivo y me pasó casi 2.000 fotografías con toda la época dorada de su padre en color y con todas las escenas. Fue todo un privilegio».

El taller de Jaime Giner (1956)

El taller de Jaime Giner (1956) / Archivo Juan Carlos Vizcaíno

En su búsqueda, Vizcaíno ha visitado también numerosos talleres de artistas. «Paco Granja, por ejemplo, tiene un archivo muy bueno. También he ido al de Pepe Muñoz Fructuoso, Pedro Soriano o Paco Juan», afirma. De este modo, ha conseguido algunas imágenes de especial valor, que cuentan una historia no solo por lo que muestran, sino también por lo que contienen en su reverso: «Hay una foto de la hoguera Benito Pérez Galdós del año 1943, obra de Gastón Castelló, que incluye un texto del propio artista explicando las dificultades que tuvo para hacer una hoguera de tanta altura con el poco dinero que le daban».

Entre la colección, algún que otro tesoro que nunca ha visto la luz: «Le tengo un especial cariño a una hoguera que nunca se ha publicado, la de la plaza del 18 de julio, ahora plaza del Ayuntamiento, del año 1956: el año más antiguo con foto en color de hogueras», apunta Vizcaíno.

La clave es tener perseverancia. Yo pensaba que todo esto no lo vería nunca, pero se resisten hogueras de los 40 y los 70

Juan Carlos Vizcaíno

— Experto en Hogueras

El coleccionista reconoce que cuando una de estas imágenes acaba en sus manos, no puede contener la alegría: «Es como con los cromos, cuando me llega una foto inédita me emociono y todo porque es una que no tenía y ya la voy acumulando. Es un placer y una angustia continuos al mismo tiempo», sostiene. La clave para que el archivo vaya creciendo, según señala, no es otra que «tener perseverancia». Al respecto, Vizcaíno añade que ha llegado más lejos de lo que esperaba en un primer momento: «Yo pensaba que todo esto no lo iba a ver nunca».

Con todos estos documentos, Vizcaíno se ha convertido en un testigo de honor de la evolución de las hogueras en Alicante: «Cuando se empieza, las hogueras las hacían los pintores, por eso se da esa inclinación hacia una corriente basada en bastidores, iluminaciones indirectas... Mucho más mural. A partir de los 50 y los 60, con Ramón Marco y otros artistas se introduce el modelado clásico, en ocasiones con acierto y en otras con desventaja. Ahora mismo se está dando una mistura de estilos porque la mayoría de las hogueras se hacen en talleres de Valencia».

Hoguera de Ramón Marco para Florida Portazgo (1967)

Hoguera de Ramón Marco para Florida Portazgo (1967) / Archivo Juan Carlos Vizcaíno

Sin embargo, hay épocas que resultan especialmente complicadas y se resisten a darse a conocer. «Entre 1928 y 1936 es bastante fácil, está casi todo. Donde tengo más lagunas es en los años 40, donde me falta un poco más de la mitad porque de las 21 que se plantaron hay solo 6 o 7 con fotografía, y en los años 70 donde empiezan a proliferar las hogueras de distrito, que me faltan». En estas situaciones, Vizcaíno lamenta que «habrá habido no pocos casos en los que directamente no habrá ninguna fotografía de esas hogueras o no se haría por la miseria que había entonces en la época», lo que reconoce como su «espinita» y que podría provocar que la ambiciosa colección no se complete nunca.

Eso sí, Vizcaíno tiene muy claro que no quiere que este trabajo sea en balde, por lo que ya ha decidido el destino de los miles de documentos gráficos que recopila desde el siglo pasado: su testamento recoge que todo su trabajo sea cedido al Archivo Municipal del Ayuntamiento de Alicante y al de la Diputación.

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