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Las Hogueras en Alicante, de San Chuan a Sant Joan

La aprobación de la normativa ortográfica del valenciano en diciembre de 1932 pasó desapercibida en Alicante, con excepciones puntuales, y las Hogueras no oficializaron su denominación actual hasta 1980 tras una primera etapa en el que se popularizó el término «San Chuan», una segunda etapa con la fiesta castellanizada durante el franquismo y la fórmula vigente

Presentación de la revista Festa de Fogueres

Presentación de la revista Festa de Fogueres / Alex Domínguez

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Manuel Lillo

Manuel Lillo

La sensación de extrañeza entre los más jóvenes es compartida cuando se observan los antiguos carteles de las Hogueras de Alicante. En sus primeras ediciones se lee el título de «Fogueres de San Chuan», desde su fundación, en 1928, hasta 1940. Desde entonces, la ortografía en los años posteriores se castellanizó hasta 1980, cuando la fiesta se anunció con su nombre oficial actual, «Fogueres de Sant Joan».

Los cambios en la nomenclatura no han sido, para nada, casuales. En 1928 José María Py, considerado fundador de las Hogueras, bautizó la fiesta como Fogueres de San Chuan equiparándolas a «les Falles de San Chusep» de València en su célebre artículo publicado en La Voz de Alicante el 28 de marzo de 1928.

Cartel de las Hogueras de San Juan de 1928.

Cartel de las Hogueras de San Juan de 1928. / INFORMACIÓN

En aquel entonces el valenciano no solo no era una lengua oficial, pese a ser el idioma cotidiano y familiar de la mayor parte de la población alicantina, sino que no había asumido una ortografía que permitiera su enseñanza de manera unificada y coherente. Eso provocó que la lengua autóctona de los alicantinos fuera escrita con la grafía castellana. Es decir, las palabras valencianas se escribían conforme a las normas de la lengua generalizada en la administración, en las escuelas y en los medios de comunicación, que era el castellano. La lengua en la que aprendían a leer y a escribir los alicantinos que tenían alcance a este derecho en tiempos en los que el analfabetismo era corriente.

Esto se refleja muy bien en los medios de comunicación escritos en valenciano prenormativo en la ciudad de Alicante. Desde mediados del siglo XIX hubo decenas, la mayoría efímeros, que dieron fe de la diglosia creciente y que se iría consolidando con el paso de los años. El Cullerot, Milord Quico, El Cacahuero o El Tio Cuc fueron ejemplo de ello.

Especial de El Tio Cuc en 1935 con la grafía normativa de "Fogueres de Sant Joan".

Especial de El Tio Cuc en 1935 con la grafía normativa de "Fogueres de Sant Joan". / INFORMACIÓN

Es en este contexto que las referencias de entonces a Sant Joan, tanto en relación con las Hogueras como con el término municipal homónimo, se escriben con grafía castellana. Tal como suena. «San Chuan». Y así se hace ver en los primeros carteles de Hogueras, donde el término, ortográficamente incorrecto, figura en cada uno de ellos, año tras año.

Un cambio tardío

A partir de diciembre de 1932 esta historia podría haber cambiado. Un grupo de intelectuales se reunió para aprobar las conocidas como «Normes de Castelló», firmadas en la capital de La Plana. Se trataba de un código ortográfico que unificaba el valenciano basándose en las reglas establecidas por el gramático Pompeu Fabra, impulsor de la normativa moderna del idioma y de su unificación en el dominio lingüístico (incluyendo Cataluña, Baleares, Andorra o el Rosselló, la principal comarca del sureste francés catalanófono). Aquellas normas fueron firmadas, entre otros, por el alicantino Francisco Figueras Pacheco, cronista de la ciudad y arqueólogo de referencia.

Cartel de Hogueras de 1941, con la denominación "Hogueras de San Juan".

Cartel de Hogueras de 1941, con la denominación "Hogueras de San Juan". / INFORMACIÓN

Las normas, sin embargo, pasaron desapercibidas en Alicante. El aislamiento característico de los tiempos previos a la globalización dificultaba el intercambio fluido de información, de ideas y de proyectos. Sí que hubo, en cambio, alicantinos que celebraron la aprobación de dichas normas, y que incluso las asumieron. El caso más destacado fue el del semanario satírico El Tio Cuc, fundado y dirigido por el foguerer Josep Coloma Pellicer, que había apostado por una línea editorial claramente valencianista de la mano del entonces joven Enric Valor, futuro gramático de Castalla que en aquel momento se ganaba la vida como periodista.

El Tio Cuc, que fue uno de los medios más populares de la época (hay estudios que lo sitúan como el más leído), dedicó una gran atención y promoción a las Hogueras desde el primer momento. Coloma, su director, fue secretario de la hoguera de la plaza Chapí, donde un monumento dedicado al semanario se llevó el tercer premio en la primera edición de la fiesta. José Ferrándiz Torremocha, autor de la letra del himno de las Hogueras, fue además uno de los colaboradores más asiduos en el medio, que en cada edición de la fiesta alicantina hasta 1936, año en el que murió Coloma (y, con él, El Tio Cuc), sacó un especial dedicado a la celebración.

Cartel de las Hogueras de 1980, con la denominación correcta en valenciano.

Cartel de las Hogueras de 1980, con la denominación correcta en valenciano. / INFORMACIÓN

Sin embargo, El Tio Cuc no adoptó la grafía de Sant Joan hasta el especial de 1936. En los años anteriores había mantenido la escritura castellanizada en los especiales (no así en las páginas corrientes del semanario), tal como ocurría también en los carteles oficiales del Ayuntamiento. Tras el trágico paréntesis de la Guerra Civil, en 1940 la fiesta volvió con un cartel que aún mantenía «San Chuan». El castellano se impuso a partir de 1941, cuando se consolidó la fórmula de «Hogueras de San Juan».

Así se mantuvo hasta 1980. En aquel año, con el valenciano en vías de oficialización tras la recuperación democrática, «Sant Joan» se hizo hueco en los carteles, en las hogueras y en las barracas. Algunas, como Els Chuanos, mantienen la grafía anterior, que la mayoría de comisiones habían ido abandonando durante los setenta. El cambio se propició tras la entrada de Jacinto Massanet como presidente de la Comisión Gestora (actual Federació) y con José Luis Lassaletta como alcalde de Alicante. El entonces concejal de Fiestas, Salvador Forner, recuerda enviar a las barracas en nombre del Ayuntamiento propuestas con los nombres en valenciano normativizado. El idioma caminaba hacia su cooficialidad, que culminaría en 1982. Un rango que la lengua autóctona de Alicante no adquirió en épocas anteriores: ni durante la dictadura primorriverista, cuando se fundó la fiesta; ni en los años treinta de la República ni mucho menos durante el franquismo.

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