Alicante en fiestas: lo que hubo (y lo que no) antes de Hogueras
Los Moros y Cristianos, el Porrate o las fiestas patronales son anteriores a las que se celebran por San Juan, que pronto cumplirán cien años y que no tenían un precedente directo, como sí que lo tenían otras muchas festividades que quedaron olvidadas o disimuladas en acontecimientos menores

Alex Domínguez
La instauración de las Hogueras en Alicante en 1928 fue justificada por parte de sus promotores como la manera de institucionalizar una costumbre arraigada. La costumbre, en concreto, de quemar trastos viejos en la noche de San Juan. Una práctica que se habría actualizado con la creación de los monumentos foguerers, claramente inspirados en la tradición fallera de València.
Uno de los alicantinos que más ha estudiado el origen de las fiestas en la ciudad, Luis Amat, recuerda que el 24 de junio no era día festivo en Alicante y que «el nexo común» de las Hogueras con las tradiciones festivas anteriores estaba «en la música, en la pólvora y en la danza». El antiguo publicista, que actualmente se dedica a la literatura y al diseño y que presidió la hoguera Sèneca-Autobusos entre 1974 y 1978, cita las fiestas anteriores a las que en dos años cumplirán un siglo de su primera edición.
Una de las que aún tienen vigencia tras varios periodos de interrupción, especialmente durante la época franquista, es la de Carnaval, cuando «la gente de la alta sociedad se reunía» en diferentes paseos como el de Campoamor, entonces llamado Duque de la Victoria; la actual Rambla, entonces Paseo de la Reina; o La Explanada; «de donde partían los esperpentos», es decir, la gente disfrazada, «antes de hacer los pasacalles para acudir a los bailes que se celebraban en diversos centros culturales».
Amat concreta que el Carnaval de Alicante, «a nivel popular no era una fiesta con gusto ni originalidad» y que era habitual «que la gente enmascarada increparan a otros por la calle con la pregunta '¿Me coneixes?’», práctica que cayó a final del siglo XIX, sobreviviendo algunos bailes de máscaras organizados por la burguesía.
Religiosidad
De la Semana Santa destaca la oficialidad, en el siglo XIX, de la procesión del Santo Entierro, que salía de Santa María y recorría diversas calles de la ciudad con la participación de la corporación municipal en la ceremonia religiosa. Más popular era la Pascua, con la asistencia de los alicantinos a los dos castillos, documentada también en el siglo XIX, donde los niños jugaban y las familias comían la mona. No cabe duda que la gran celebración religiosa, sin embargo, era la de la Santa Faz, cuyo origen se remonta a finales del siglo XV. Sin olvidar el Corpus Christi, cuyos principios los sitúa el propio Ayuntamiento en el siglo XIV y que «llegó a ser la más importante de la ciudad».
Pese a no ser tan antiguas, las raíces de las fiestas patronales dedicadas a la Virgen del Remedio también se remontan a siglos atrás, concretamente a 1648 a causa de una epidemia que asolaba la ciudad. La festividad comenzó a celebrarse, según Amat, desde 1878, cuando los cabildos municipal y eclesiástico la asumieron conjuntamente y la convirtieron en Fiesta Mayor de Alicante con actos como la Alborada, novenas y rezos, procesión, nanos i gegants, pasacalles musicales, verbenas, juegos infantiles, dolçaina i tabalet y Moros y Cristianos. Fue en esta fiesta cuando se disparó la primera palmera, el 3 de agosto de 1915 desde la plaza de Alfonso XII, que actualmente es la del Ayuntamiento.
Más antiguas son aún las fiestas de Moros y Cristianos, celebradas al menos desde el siglo XVI con soldadescas organizadas por gremios locales y que coincidían con visitas destacadas como la del rey Felipe III, canonizaciones, nombramientos o efemérides. José Fernando Domene, autor de la «Historia y clasificación de las fiestas de moros y cristianos», documenta la primera fiesta en 1599 (celebrada en Dénia aunque con participantes de Alicante, según explica) e incluso cita a Lope de Vega como uno de sus narradores. «En el siglo XVII no hay documentación por el incendio del archivo, pero en el siguiente hay muchos ejemplos», dice en referencia a años como 1700, 1715, 1724 o 1789.
No hay constancia, por tanto, de una continuidad fija en esta celebración, pero sí que se evidencia su arraigo en Alicante con la simulación de una conquista musulmana en la plaza de la Puerta del Mar, con «la llegada de embarcaciones sarracenas» y con la «restauración del orden» por parte de los cristianos por la tarde. La fiesta no continuó en el siglo XIX, aunque hubo algunos paréntesis por las fiestas patronales de la Virgen del Remedio, tal como consta, según el cronista Rafael Viravens, en el programa de 1878.
Actualmente, los Moros y Cristianos se celebran en cuatro lugares de la ciudad de Alicante: Villafranqueza, Altozano, El Rebolledo y San Blas, donde son más populares, y según Domene se celebraron antes en la actual capital provincial que en Alcoy, donde están catalogadas como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
Más ejemplos
Otro de los alicantinos que documentó las fiestas del pasado fue Rafael Altamira. En concreto, se refirió a las danzas características en cada uno de los festejos, «menos espontáneas y poéticas» en la ciudad de Alicante que en los pueblos de alrededor, aunque «más concurridas», y bailándose «en fila recorriendo calles» y no en las plazas.
También habló de la Candelaria de primavera y del Porrate celebrado en Campoamor y que hoy es conocido en el barrio vecino de San Antón. A nivel de barrios, cabe destacar las fiestas del Raval Roig, con su origen en 1839; y las de San Roque, que datan del siglo XVI.
Volviendo a Altamira y a las Hogueras, el jurista vinculaba la práctica con la quema de esterillas y trastos viejos que él mismo había presenciado de pequeño. «Yo, aun en los años que en mi vida, empeñada en empresas que me tenían alejado, seguía con afanosa mirada la vida de Alicante, veía con pena que la fiesta de San Juan iba cayendo en el olvido», dejó escrito el alicantino. Esta actuación obligó al Ayuntamiento a prohibir las hogueras y los cohetes en las calles durante el siglo XIX.
La práctica se institucionalizó dando lugar a lo que son desde hace casi cien años las Hogueras. No lo habría esperado Francisco Figueras Pacheco, que en 1949, ante la menor acogida popular de la fiesta, dejó escrito que «no debieron olvidarse nunca nuestras Fiestas de Moros y Cristianos, debiendo resucitarse hace mucho tiempo, tanto por su animación y colorido como por ser de Alicante, el escenario más adecuado a la representación de sus episodios».
Suscríbete para seguir leyendo
- La autopsia descarta la muerte violenta de la mujer en Almoradí y la Guardia Civil deja en libertad a su pareja
- El recuerdo del Elche a sus dos campeones del mundo
- La playa más larga de la provincia de Alicante: casi 7 kilómetros de arena fina para disfrutar del verano
- El incendio de un vehículo provoca retenciones de hasta cuatro kilómetros en la A-70 en Alicante
- La ola de calor deja un reventón térmico en Elda y Petrer y una fuerte tormenta en Banyeres
- Alicante completa el calendario de festivos de 2027: así quedan los días no laborables para Hogueras
- El Ayuntamiento de Orihuela prohíbe a todos sus empleados públicos el uso de la IA
- Torrevieja pide una orden de alejamiento del paseo Juan Aparicio para un vendedor ilegal detenido por agredir a un policía
