FERIA DE HOGUERAS
Morante corta dos orejas pero se niega a compartir la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Alicante con Talavante
Una gran corrida de Santiago Domecq propicia el triunfo de los toreros que cortan un total de cinco orejas en una gran tarde. El de La Puebla del Río se negó a salir en hombros por el agravio del palco y se marchó a pie

Las mejores imágenes del ‘pollo’ de Morante en Alicante / Rafa Arjones
Morante, haga lo que haga, siempre nos da titulares. Su negativa a salir en hombros junto a Talavante en la tarde de ayer lo demuestra. El diestro de La Puebla del Río abandonó el ruedo alicantino caminando por el patio de cuadrillas ante la sorpresa de todos los presentes. Según la empresa Eventos Mare Nostrum, el torero sevillano tomó esa decisión como protesta por el agravio comparativo de los trofeos concedidos ayer, aludiendo directamente al extremeño Alejandro Talavante. Un final de vodevil que no enmascaró la gran tarde de los toros de Santiago Domecq.
La tarde comenzó con el emocionado recuerdo a Manolo Carrillo, fallecido en la madrugada del lunes. Carrilo se fue de manera discreta, como vivió su vida, eso sí trabajando por y para el toro. La ovación que cerró ese minuto fue francamente emotiva con la trompeta de Vicente Ruiz El Soro como fondo. En el callejón pudimos ver a Manuel Jesús El Cid, a Luis Francisco Esplá, al matador toledano Álvaro Lorenzo y al mediático abogado Joaquín Moeckel.

Remate con el capote a una mano de Morante de la Puebla. / Rafa Arjones
Regresaba a Alicante Morante de la Puebla. El primero de la tarde se llamó Madrugador, fue un toro grandón y con mucha hondura y supuso el debut oficial de Santiago Domecq en Alicante. Le costó humillar de salida, pero eso no impidió a Morante torearlo primorosamente con un ramillete de extraordinarias verónicas. La pelea del toro en el caballo que montó Germán González Barrera no fue bonita, porque el toro embistió por el pecho. Lo mejor vino tras el puyazo. Morante toreó por chicuelinas, en un quite con sabor y lleno de movimientos barrocos jugando con los vuelos del capote. El inicio de muleta fue soberbio combinando ayudados por alto y trincherillas, que fueron verdaderos carteles de toros. El toro mejoró según avanzó la lidia y más allá de la segunda raya vimos una buena serie por el pitón derecho de mucho ajuste. Morante consiguió que se hiciera el silencio de expectación en los tendidos para seguir apostando por el mismo pitón. Por el izquierdo el toro tenía tendencia a meterse y a reponer siempre y Morante tuvo algunos momentos de apuro. Pero la seguridad que posee apoyada en la técnica hizo que ese peligro no se viera y que el toro embistiera también por ahí. Fue una faena de mucho ajuste y de exposición, porque al toro había que llevarlo muy toreado en todo momento o, lo que es lo mismo, el toro no admitía la falta de mando. Se perfiló en la suerte natural y dejó una estocada entera arriba. Con la espada enterrada, no permitió que nadie de la cuadrilla se acercara con el capote al toro confiando en la buena colocación y presenció cómo se echaba, cogiendo el brazo de su banderillero. A este toro le cortó la primera oreja de la tarde. En la vuelta al ruedo le tiraron desde el tendido un gallo vivo, que Morante cogió entre sonrisas. Buen toro de Santiago Domecq, pero con los problemas que a veces presenta la bravura.
Santiago Domecq debuta en Alicante con la mejor corrida de toda la Feria de San Juan
El cuarto fue un toro colorado y bragado y Morante se sintió francamente a gusto con él. Faena de inspiración, de esas que están tocadas por las musas. Con el capote eligió Morante torear por delantales, siempre muy toreros y siempre diferentes cuando él los ejecuta. No quiso brindar este toro y empezó la faena de muleta apoyado en el estribo, una imagen torera que, no por repetida, deja de tener vigencia y sabor. La faena de Morante se basó en la verticalidad y en saber esperar al toro. El de Santi Domecq tenía buen son, pero le costaba repetir en las series, sobre todo ya a mitad de faena. Morante se metió al público en el bolsillo con todas las suertes que iba ejecutando a medida que la faena avanzaba, en ocasiones pareció que viajábamos en el tiempo. Se descalzó el torero en la segunda tanda con la diestra. Las series fueron justas, medidas tal y como el toro requería y así, la faena fue cogiendo el vuelo de las dos orejas. Decía el público desde los tendidos ¡¡esto hay que verlo!! y no se equivocaban. La faena no tuvo el orden lógico que suelen marcar los cánones del toreo, pero no hizo falta. Ahí estuvo precisamente lo genial y lo único, porque todo fue diferente. Improvisó Morante cada remate, cada adorno y se le vio muy metido y arrebatado, especialmente en la segunda parte de la faena, cuando todo el mundo estaba ya entregado. Miró en más de una ocasión el de La Puebla al tendido como señal de complicidad y es que en todo momento hubo comunión con el público. Se perfiló en la suerte natural y dejó un pinchazo para, acto seguido, colocar una estocada entera, algo baja, pero efectiva. De no haber pinchado, a buen seguro que Morante le hubiera arrancado las dos orejas. Finalmente cortó una, que se queda corta para tal torrente de creatividad, plasticidad y genialidad.

Alejandro Talavante, en la faena de muleta al gran quinto toro de ayer. / Rafa Arjones
El segundo toro se llamó Comunero y supuso el regreso de Talavante a Alicante tras el indulto del año pasado. Este fue un toro serio por delante y algo más bajo que el primero. Talavante lo recibió de manera fácil con el capote, aunque el toro echó las manos por delante y no se entregó en exceso. El de Santi Domecq blandeó en los primeros tercios. Pero la clase que tenía se vio en la muleta, en las primeras series. El toro provisto de una gran fijeza y nobleza siempre obedeció al torero. Talavante, que tardó en encontrar el mejor terreno, lo toreó con profundidad por los dos pitones, especialmente por el derecho, por el que llegaron las mejores series, con un toro que repetía y que transmitía en cada muletazo. Talavante lo entendió a la perfección y realizó una faena justa y medida. Remató la obra con unas manoletinas ajustadas. Se encontró a gusto el extremeño, que dejó un pinchazo hondo arriba que quedó agarrado. Además, la espada quedó algo tendida y trasera. Un certero golpe de descabello fue suficiente. Escuchó palmas.
Morante corta dos orejas y rechaza la Puerta Grande: las mejores imágenes de la tarde / Rafa Arjones
Gran toro en la muleta fue el quinto. Un ejemplar de nombre Revolucionario, colorado y chorreado, que fue una máquina de embestir. Toro con fijeza, noble y entregado desde el primer pase. Además, el toro fue pronto y siempre acudió al toque certero de Talavante. Ya en la primera serie se vio la calidad y la clase con un inicio de rodillas de Talavante combinado pases por la espalda. El toro colocaba la cara haciendo el avión en cada serie transmitiendo mucho y Talavante lo potenció de manera inteligente. En mitad de faena, el extremeño optó por acortar la distancia y quedarse encima de los pitones dejándoselos llegar a la taleguilla, pero lo cierto es que cuando se le llamaba de lejos, el toro seguía acudiendo como un resorte y además el animal lo pedía todo por abajo, como hacen los toros bravos. Una serie de bernadinas, cambiando la trayectoria, remataron una faena con el público puesto en pie. Se perfiló Talavante en la suerte natural y dejó una estocada que hizo guardia. La espada, que no estaba agarrada, fue saliendo poco a poco y casi nadie se percató de este hecho. El presidente le premió con las dos orejas y ni Talavante ni nadie pidió la vuelta al ruedo para un gran toro, posiblemente el toro de la feria. Se llamó Revolucionario y mereció mayor reconocimiento.

Inicio por abajo de Juan Ortega al tercer toro de la corrida. / Rafa Arjones
El tercer toro se llamó Sindicalista y Juan Ortega lo recibió con su capote de vueltas blancas toreando genuflexo y rematando con dos medias verónicas muy toreras. Formó un alboroto en los tendidos. Este toro fue el más terciado de la corrida, pero se movió bien. Ortega brindó este toro al público. Lo recibió desde los medios citándolo de lejos y jugando con su muleta lacia y volvió a demostrar lo despacio que torea y lo que eso gusta siempre. Vimos varias series cortas por ambos pitones y siempre en la media distancia. Lo cierto es que el toro se venía de lejos y fue muy encastado, encontrándose con la suavidad del toreo de Ortega. Se perfiló en la suerte natural dejando un pinchazo arriba para colocar después una estocada entera algo desprendida. Escuchó palmas. Así llegamos a la merienda.
El sexto toro, de nombre Malduerme, nos despertó a todos con su manera de embestir en el capote de Ortega. El de Triana lo recogió con sus lances ralentizando su embestida y toreando despacio de verdad. Tras pasar por el caballo, Ortega nos deleitó con un quite por delantales que fue extraordinario. Comenzó doblándose con el toro y llevándolo largo en su muleta. Este fue otro gran toro, con el aire de calidad del quinto, provisto de una gran fijeza y prontitud. Todo lo pedía por abajo y lo hacía con codicia detrás de la muleta que le presentaba Ortega. Dos tandas por el pitón derecho llenaron de olés los tendidos, ya que fueron las más ajustadas y redondas. El temple volvió a aflorar de las muñecas de Ortega. Tras pinchar, Ortega dejó una estocada entera y cortó una oreja.
Al final, Morante prefirió abandonar a pie la plaza por la puerta de cuadrillas y no compartir la salida con Alejandro Talavante. Todo sucedió en una corrida que, a expensas de lo que suceda mañana con Victorino Martín, ha sido la mejor de toda la feria. Gran debut para Santiago Domecq en Alicante, un ganadero que volverá a lidiar en esta tierra todos los años que él quiera.

La seriedad de Victorino llega a Alicante / Antonio Vigueras
La seriedad de Victorino llega a Alicante
Así se presentan los toros de Victorino Martín para esta tarde. Se trata de una corrida que mantiene la seriedad de los últimos años con algunos ejemplares que son puramente Albaserrada, es decir, pelaje cárdeno, en algunos casos pitones cornipasos. No son toros especialmente altos, pero de comportamiento serio, al igual que sus hechuras. Victorino ha querido volver a Alicante con una corrida armónica y muy en el tipo de la ganadería. Al igual que los tres toreros anunciados, Victorino también llega con el peso y la responsabilidad de que sus toros sigan manteniendo el gran nivel demostrado en años anteriores. n
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