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Los fuegos vuelven al Postiguet con parte de la playa cerrada al público

Pirotecnia Zaragozana abre el concurso con un castillo de 17 minutos y más de 350 kilos de pólvora en una noche marcada por el corte del arenal entre el Meliá y la pasarela del Raval Roig

El concurso de fuegos artificiales de Alicante regresa al Postiguet con parte de la playa cerrada al público

El concurso de fuegos artificiales de Alicante regresa al Postiguet con parte de la playa cerrada al público / Alex Domínguez

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Borja Campoy

Borja Campoy

Los fuegos artificiales de Hogueras han vuelto este jueves al Postiguet, aunque no con la playa abierta como gran grada natural en su tramo principal. Después del traslado del año pasado a la Zona Volvo, el concurso ha recuperado su paisaje más reconocible junto al mar, con el disparo desde el arenal a la altura del Paseíto Ramiro pero el acceso al público ha quedado cerrado entre el hotel Meliá y la pasarela del Raval Roig. La pólvora ha regresado al frente litoral, aunque buena parte de los espectadores han tenido que situarse en la Puerta del Mar, las inmediaciones del Meliá y otros puntos próximos para seguir el primer castillo.

El corte del arenal ha condicionado la forma de vivir el regreso. El Ayuntamiento había planteado la nueva ubicación como una recuperación de la playa para contemplar los fuegos desde la arena pero la primera noche ha dejado un escenario más restringido de lo previsto para el público. El Postiguet ha vuelto a ser el fondo del concurso aunque no el espacio abierto que muchos podían esperar tras el paréntesis portuario de 2025. Los castillos han vuelto a su postal más reconocible mientras la gente se ha repartido por los accesos, paseos y zonas cercanas al tramo cerrado.

La encargada de abrir el concurso ha sido Pirotecnia Zaragozana, una firma histórica fundada en 1860 que debutaba en el certamen nocturno de Alicante. La empresa ha llegado con un castillo de 17 minutos de duración y más de 350 kilos de pólvora, concebido como un espectáculo variado, de ritmo sostenido y con un guiño inicial al entorno mediterráneo. El mar, de nuevo al lado del disparo, no ha sido solo decorado, sino parte de la escena que las Hogueras querían recuperar después de un año en la Zona Volvo.

El diseñador del espectáculo, Luis Brunchú, había preparado una propuesta con muchas secuencias de color, desde rojos, amarillos y violetas hasta naranjas, además de palmeras, caras sonrientes, corazones y un gran bombardeo final. El planteamiento ha mantenido al público pendiente durante todo el castillo, con tramos diferenciados y una coreografía pensada para no fiarlo todo al remate, aunque el propio Brunchú admitía que “el público se suele quedar con la parte final”. Esa apoteosis final ha concentrado los aplausos en una noche que ha abierto el tramo final del calendario festero.

El retorno al Postiguet ha sido una de las principales novedades de esta edición. Los disparos se realizan desde la arena, a la altura del Paseíto Ramiro, en una ubicación que acerca de nuevo los fuegos al paisaje tradicional de la playa, aunque no coincide con El Cocó, desde donde se lanzaban hasta hace dos años. La Zona Volvo, utilizada en 2025, no terminó de consolidarse como alternativa por su menor conexión con la estampa habitual del concurso y por la imposibilidad de incorporar disparos acuáticos.

La nueva ubicación también cambia la forma de mirar los castillos. El Postiguet permite seguir el espectáculo desde distintos puntos de la franja litoral, desde el paseo de los Mártires de la Libertad hasta el entorno de Puertoamor, en Entreplayas, aunque esta primera noche el acceso al arenal ha quedado restringido en el tramo comprendido entre el Meliá y la pasarela del Raval Roig. Para Brunchú, el espacio tiene ventajas evidentes para el público. “La zona de la playa del Postiguet la veo bien. Es un poco estrecha para hacer la fachada, más que El Cocó, pero a la gente le va a gustar la ubicación porque se puede ver desde muchos sitios”, señalaba antes del disparo.

El concurso cumple este año su 37 edición y se desarrollará hasta el lunes, siempre a medianoche. Tras Pirotecnia Zaragozana, este viernes será el turno de Pibierzo, la empresa leonesa que ya disparó la mascletà del lunes en Luceros y la Palmera de la Nit de la Cremà. El sábado llegará Hermanos Ferrández, firma de oriolanos con fábrica en Beniel y ganadora en tres de las últimas diez ediciones. El domingo disparará Pirotecnia Alto Palancia, de Altura, y el lunes cerrará Fuegos Artificiales del Mediterráneo, una de las empresas con mayor peso reciente en las mascletás de Hogueras.

Cada castillo debe tener una duración mínima de 15 minutos, sin contar los tres truenos de aviso, y una carga igual o superior a 350 kilos. Los fuegos son principalmente aéreos, orientados siempre hacia el mar, y la empresa ganadora recibirá un premio de 2.000 euros. En esta edición no participa Hermanos Sirvent, ganadora del concurso del año pasado, lo que abre un certamen con tres debutantes y varios nombres llamados a medir su propuesta en una ubicación recuperada.

La concejala de Fiestas, Cristina Cutanda, ha defendido que el punto de disparo elegido es “el más idóneo” para contemplar los castillos desde la arena y confia en que los fuegos pongan “el mejor de los broches” a las Hogueras. El primer castillo ha devuelto la medianoche, el mar como fondo y la pólvora abriéndose de nuevo sobre el Postiguet. Lo ha hecho, eso sí, con el acceso al arenal cerrado en el tramo principal y con buena parte del público desplazada hacia otros puntos del entorno litoral.

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