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Crisis energética

¿Está jugando Rusia con el suministro de gas europeo?

Muchas miradas se han vuelto hacia Putin, al que muchos acusan de usar el gas como arma para avanzar en sus intereses

Un grupo de trabajadores celebra el final de las obras del gasoducto Nord Stream 2.

Con los precios de la energía disparados en Europa, muchas miradas se han vuelto hacia Rusia, el principal suministrador energético de la UE. En 2020 aportó el 43% del gas natural importado por los Veintisiete y el 25% de su petróleo, pero muchas voces acusan ahora a Vladimir Putin de utilizar nuevamente el gas como arma para avanzar sus intereses en la UE. Moscú está cumpliendo con sus contratos, aunque se ha resistido a aumentar el suministro para satisfacer la elevada demanda europea y recargar sus reservas. “Rusia podría hacer más para incrementar el gas disponible en Europa y asegurar que el gas almacenado recupera los niveles adecuados a las puertas del invierno”, dijo a finales del mes pasado la Agencia Internacional de la Energía.

Los críticos del Kremlin sostienen que está limitando el suministro para forzar al regulador energético alemán a aprobar cuanto antes el gasoducto Nord Stream 2, cuya construcción se completó este mismo mes. El gasoducto, que atraviesa el Báltico sin pasar por Ucrania ni Polonia, está llamado a doblar la capacidad de las exportaciones rusas a Alemania. Pero el proyecto ha despertado una notable oposición, amén de sanciones por parte de EEUU. Tanto porque aumentaría la dependencia rusa como la huella de los combustibles fósiles en el continente.

El Kremlin se ha defendido alegando que tiene que atender primero a sus propias necesidades, no sin recordarles a los europeos que la crisis energética podría aliviarse significativamente con la puesta en marcha del Nord Stream 2.  

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