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Guerra en Ucrania

La huida de desertores rusos abre otra fisura en la UE

La presidencia de la Unión Europea, en manos de la República Checa, convoca una reunión de coordinación el lunes del mecanismo de respuesta a crisis políticas

Coches hacen cola para entrar en Finlandia, procedentes de Rusia. Reuters

Por el momento no hay un éxodo de desertores rusos huyendo de la movilización de reservistas ordenada por Vladimir Putin, para seguir nutriendo el frente ruso en Ucrania, pero la presidencia de la Unión Europea, que lidera este semestre la República Checa, es consciente de que la situación podría descontrolarse en cualquier momento y que no hay consenso entre los Veintisiete sobre cómo actuar: dejar entrar a todo aquel que pida asilo o protección internacional o mantener la puerta cerrada. Sobre todo esto hablarán este lunes los embajadores permanentes de los Veintisiete en una reunión del mecanismo integrado de respuesta a las crisis políticas (IPCDR) convocado por la presidencia checa para tratar de acercar posturas.

“La decisión de convocar dicha reunión rápidamente demuestra la seriedad con que nos tomamos los actuales acontecimientos en Rusia y Ucrania y nuestro compromiso de coordinar una respuesta eficaz”, ha anunciado en un breve comunicado la presidencia de la UE sin precisar ni la agenda ni posibles resultados del encuentro. Según fuentes diplomáticas, todos los temas estarán sobre la mesa: desde la nueva ronda de sanciones que prepara la Comisión Europea, hasta la reiterada amenaza nuclear de Putin y la posible llegada de refugiados rusos a la UE.

Cinco países de la UE -las repúblicas bálticas, Polonia o la República Checa- ya han anticipado que no abrirán sus puertas a los rusos que huyan de la movilización militar. “Comprendo que los rusos huyan de las decisiones cada vez más desesperadas tomadas por Putin, pero aquellos que huyen de su país porque no quieren cumplir con el debe que les impone su propio Estado no cumplen los criterios para recibir un visado humanitario”, explicaba este jueves Jan Lipavsky, ministro de exteriores de la República Checa, el primer país que prohibió la expedición de visados turísticos a los rusos tras la invasión. 

Finlandia, por su parte, sigue manteniendo sus puertas abiertas -comparte 1.300 kilómetros de frontera con Rusia y once pasos fronterizos- y las llegadas diarias de ciudadanos rusos se han duplicado desde el anuncio de la movilización de reservistas. “Los desertores pueden tener un temor fundado de persecución o un riesgo real de daño grave y podrían tener derecho a la protección internacional. Las solicitudes deben evaluarse caso por caso”, ha recordado este viernes la agencia europea de asilo que prepara ya "directrices específicas” para los Estados miembros.

Sanciones más duras

Sobre la mesa de los Veintisiete la próxima semana también estará la nueva ronda de sanciones contra Rusia anunciada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El Ejecutivo comunitario ya ha puesto en marcha las conversaciones con los Estados miembros -continuarán el fin de semana- para diseñar la nueva propuesta que podría presentar la próxima semana y que incluirá restricciones a la exportación de tecnología civil. Cinco países -Estonia, Letonia, Lituania, Polonia e Irlanda- exigen a Bruselas mano dura y plantean una larga lista de prohibiciones, no solo a la exportación de productos como teléfonos móviles inteligentes, ordenadores, aparatos de radio, láseres o sistemas de ciberseguridad

Estos cinco países proponen ampliar las entidades bancarias expulsadas del sistema de comunicación de pagos Swift para incluir a Gazprombank (intermediario en los pagos de gas), Alfa Bank, Tinkoff Bank y Rosbank. También plantean prohibir la importación de diamantes procedentes o procesados en Rusia -algo a lo que se han resistido hasta ahora países como Bélgica- así como la venta de bienes inmobiliarios en la UE a ciudadanos y empresas rusas a menos que tengan permiso de residencia o establecimiento.

Además, plantean ampliar la prohibición de entrada en puerto europeo a los barcos alquilados, fletados u operados por cualquier individuo o empresa rusa; impedir que empresas europeas ofrezcan cualquier tipo de servicio de seguros al gobierno ruso; prohibir el uso de la tecnología antivirus desarrollada por Kaspersky Lab así como nuevas limitaciones en materia de cooperación nuclear y precisiones en materia energética.

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