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Problema nacional

Una ola de suicidios en la Administración pública de Francia enciende las alarmas y despierta viejos fantasmas

El 60% de los trabajadores públicos considera que la empresa pública no va en la buena dirección y solo el 54% está satisfecho con su carga de trabajo

El ministro de Economía francés, Eric Lombard, durante un pleno en la Asamblea Nacional.

El ministro de Economía francés, Eric Lombard, durante un pleno en la Asamblea Nacional. / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE

Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París

Era primera hora de un viernes de enero de 2025 cuando los trabajadores de la Dirección General de Finanzas Públicas de Francia (DGFiP) comenzaban a llegar a la central de Bercy, en París. La noticia corrió como la pólvora: Matthysse -nombre ficticio- se había suicidado ahorcándose en el vestíbulo principal del edificio. 

Fue el primer caso del año, pero no el último. Desde entonces, 14 trabajadores se han quitado la vida y otros ocho lo han intentado. La última víctima, este pasado martes. Mientras que el responsable de la DGFiP, Éric Lombard, asegura que el problema "no está relacionado ni con cuestiones de organización, ni con la carga de trabajo, ni con la gestión", la secretaria general del sindicato Solidaires-Finances Publiques, Sandra Demarcq, apunta a "razones múltiples" incluidas las profesionales. Desde 2008, la DGFiP ha eliminado unos 32.000 puestos de trabajo. 

Este fenómeno no es nuevo dentro de la DGFiP. En 2012 se produjo un pico de 19 muertes. Sin embargo, la explosión de casos en los últimos meses y la diversidad de perfiles de las víctimas obligan a hacerse preguntas y tomar medidas urgentes. "La lista de víctimas incluye hombres y mujeres de todas las edades, en París, los suburbios y otros lugares", señala Olivier Brunelle, secretario general de la agencia de finanzas públicas Force Ouvrière en Le Monde.

Ante la creciente presión interna, el 60% de los trabajadores considera que la empresa pública no va en la buena dirección y solo el 54% está satisfecho con su carga de trabajo, el Ministerio de Economía y Finanzas organizó este miércoles una reunión para analizar la situación. Un encuentro del que los sindicatos no salieron especialmente contentos: "Los documentos que nos han enviado son realmente insuficientes. Son datos estadísticos sobre los suicidios en Francia. Lo que queremos debatir son los suicidios en la Dirección General de Finanzas Públicas", denuncia Demarcq.

Un problema que se extiende a otros sectores públicos

Los suicidios en la DGFiP no son un caso aislado: la Dirección General de Seguridad Interior, DGSI, también se ha visto afectada por este mal.

En los últimos meses, tres miembros de la DGSI se han quitado la vida, algunos con el arma reglamentaria y dentro de las propias instalaciones públicas. Esos sucesos han alimentado las teorías conspiratorias en la red. "Estos tres suicidios en cinco meses en el seno de la DGSI, servicio estratégico encargado de combatir el terrorismo, el espionaje y las ciberamenazas, son inusuales por su concentración en el mismo lugar y su proximidad temporal", escribía un usuario en la red X.

Aun así, los sindicatos insisten en atribuir este problema a la misma raíz que en el resto de sectores públicos: la precarización, la presión laboral y la falta de apoyo estructural. Esta misma situación también la sufre la policía francesa, donde los suicidios se han convertido en algo habitual dentro del cuerpo. En lo que va de año, al menos 12 policías nacionales se han suicidado, según el seguimiento realizado por Actu17, medio especializado en sucesos. 

La salud mental: un problema nacional

Francia registra la tasa de suicidios más alta de Europa; 13,4 por cada millón de habitantes al año, y entre los jóvenes de 15 a 24 años ya se ha posicionado como la segunda causa de muerte.

En la mayoría de los casos, las personas padecían trastornos como depresión, ansiedad o bipolaridad, pero los expertos coinciden en que el país sufre una falta crónica de psiquiatras y psicólogos, especialmente fuera de las grandes ciudades. "El problema no es sólo médico, sino social y estructural", afirma el psiquiatra Christophe Dejours, especialista en sufrimiento en el trabajo, quien subraya que las políticas actuales son reactivas pero no preventivas, y no alcanzan a quienes sienten soledad o necesitan apoyo emocional.  

En 2008, el escándalo de France Télécom --actual Orange-- sacudió el debate público y político sobre cómo reducir los índices de suicidio en el país. Cerca de una veintena de trabajadores se quitaron la vida en medio de una brutal reestructuración interna. Doce lo intentaron y una decena fue diagnosticada con depresión. 

Aquello obligó a las autoridades a aplicar medidas, como limitar el contacto entre la empresa y el trabajador en horario no laboral, aumentar las horas de descanso o establecer un protocolo de 'burnout' (síndrome del trabajador quemado) y acoso laboral. A nivel nacional, se crearon unidades móviles de intervención, redes de vigilancia y campañas publicitarias de prevención. Sin embargo, no fue hasta 2021 cuando el Gobierno decidió crear el número gratuito 3114, una línea nacional para ofrecer ayuda 24/7.

Ahora, el suceso de la DGFiP despierta los fantasmas de France Télécom, aunque su sindicato rechaza cualquier comparación. "No estamos en la misma situación", insisten. 

Sea o no comparable, las medidas actuales contra el suicidio no parecen ser suficientes ante un problema que se expande y salpica tanto a sectores públicos como privados. El pasado lunes el diputado de LR, Olivier Marleix, se ahorcaba en su casa. Este miércoles, el famoso humorista francés, Bun Hay Mean, se quitaba la vida lanzándose de un octavo piso en París. El mismo día que, también aparecía muerto el abogado del pederasta Joel Le Scouarnec, condenado a cadena perpetua por abusar de casi 300 menores.  

(Si está angustiado o tiene pensamientos suicidas y necesita ayuda, llame al teléfono nacional francés de prevención 3114 o al 024 en el caso de encontrarse en España)

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