Reino Unido
El Partido Laborista libra una batalla interna para elegir a su nuevo número dos
El sector más a la izquierda del partido ha visto una oportunidad para colocar a un candidato que ejerza de contrapeso dentro de la actual dirección, inclinada hacia el centro moderado

Archivo - El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, sale de Downing Street / Europa Press/Contacto/Tayfun Salci - Archivo

La dimisión de la número dos del Partido Laborista, Angela Rayner, la semana pasada ha abierto una batalla interna para elegir a su sucesor. El sector más a la izquierda del partido ha visto una oportunidad para colocar a un candidato que ejerza de contrapeso dentro de la actual dirección, controlada por el primer ministro Keir Starmer e inclinada hacia el centro moderado. El proceso, abierto esta semana y cuyo desenlace se conocerá el próximo 25 de octubre, amenaza con abrir una nueva brecha en el partido y dañar a un Gobierno con la popularidad en caída libre.
Al menos seis diputadas de la formación ya han confirmado sus candidaturas. Una de ellas ha sido la actual ministra de Educación, Bridget Phillipson, quien parte como favorita al contar con el apoyo del aparato del partido. A la candidatura de Phillipson se ha sumado la de Emily Thornberry, presidenta de la comisión de Exteriores del Parlamento y una de las pocas personas que formaban parte del equipo de Starmer en la oposición que no se hizo con un cargo en el Gobierno tras la victoria laborista en las elecciones generales del año pasado. La exclusión de Thornberry del Ejecutivo la ha distanciado de la cúpula del partido y la ha llevado a tomar posiciones más críticas en los últimos meses.
Candidaturas abiertas
“Luchamos con ahínco por un Gobierno laborista, pero hemos cometido errores y debemos escuchar”, ha asegurado Thornberry este martes tras confirmar su candidatura, en un mensaje que ha puesto el foco en la protección del Estado del bienestar, los impuestos a los más ricos y la condena al asedio militar de Israel sobre Gaza. “Seré la voz de los afiliados, los sindicatos, el Partido Laborista y nuestros electores, no me limitaré a asentir con la cabeza”, ha señalado en una clara advertencia al aparato de la formación.
También este martes ha confirmado su candidatura Lucy Powell, representante del Gobierno en el Parlamento hasta el pasado viernes, cuando Starmer la apartó de su cargo en una reestructuración de su Ejecutivo precipitada tras la renuncia de Rayner. Powell, quien mostró públicamente su insatisfacción por la decisión, cuenta con el apoyo del alcalde de Mánchester, Andy Burnham, uno de los pesos pesados del partido fuera del Gobierno y una de las personas llamadas a suceder a Starmer como líder laborista en el futuro. Powell ha hecho un llamamiento a la unidad a través de "políticas valientes, basadas en los valores progresistas del Partido Laborista".
La candidata favorita de los diputados más díscolos, sin embargo, es Bell Ribeiro-Addy, representante del sector más a la izquierda del partido y muy crítica con las decisiones tomadas por el Ejecutivo desde que llegó al poder, incluidos los recortes sociales. “Me presento como número dos porque creo que este Gobierno laborista necesita urgentemente volver a los valores rectores de nuestro partido y nuestro movimiento, y llevar a cabo un ambicioso programa de políticas populares y progresistas”, ha asegurado Ribeiro-Addy, quien ha acusado a la dirección del partido de tratar de frenar el auge del partido de derecha Reform UK imitando sus políticas. Las últimas dos candidatas en sumarse a la pugna este martes han sido Paula Barker, otra representante del sector izquierdista, y Alison McGovern, secretaria de Estado de Vivienda.
Plazos apretados
El proceso de elección interna no ha estado exento de polémica. El ala más crítica ha lamentado los apretados plazos fijados por la formación para poder optar al cargo. Las candidatas deberán conseguir antes del jueves por la tarde el apoyo de al menos 80 diputados laboristas (cerca de un 20% del total) para poder seguir en la carrera, una cantidad significativa que será difícil de lograr, especialmente para las que son ajenas al aparato del partido. En caso de superar el umbral, deberán conseguir el apoyo de al menos un 5% de las agrupaciones locales o de tres organizaciones afiliadas al partido, incluidos dos sindicatos, para someterse posteriormente al voto de la militancia.
Algunos miembros de la formación han pedido más tiempo para poder convencer a los suyos, pero el partido quiere resolver este asunto cuanto antes para evitar un baño de sangre y poner de nuevo el foco en la labor gubernativa. La dirección confía en que el perfil de Phillipson, parecido al de la dimitida Rayner —mujer de clase trabajadora del norte de Inglaterra—, convenza a una parte importante de los diputados y de la militancia, pero existe el temor a que el proceso abra de nuevo las costuras internas del partido.
A pesar de que la ganadora no tendrá el peso que tenía Rayner, quien ejercía al mismo tiempo como viceprimera ministra, Starmer quiere evitar al máximo tener voces discordantes en los órganos internos de su partido para poder centrar todos sus esfuerzos en la difícil tarea que tiene por delante: la de enderezar el rumbo de su Gobierno y frenar el auge de la derecha populista antes de las próximas elecciones generales, previstas para 2029.
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