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Ofensiva de EEUU e Israel

¿Suponía Irán una amenaza inminente? ¿Estaba a punto de tener el arma nuclear? Preguntas y respuestas sobre los argumentos de Trump para iniciar la guerra

Impactantes imágenes del ataque con misiles de Irán contra Israel y objetivos de Estados Unidos

Lucía Feijoo Viera

Irene Savio

Irene Savio

Roma

En la política internacional, como en las malas novelas de espías, la verdad suele ser una cuestión de adjetivos. El lunes, el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, se asomó a la Fox con su argumento. "Si no actuábamos ahora, no se habría podido hacer nada en el futuro", sentenció. El presidente estadounidense, Donald Trump, también justificó la intervención de EEUU con una premisa similar: la urgencia de frenar a Irán por la amenaza inminente que suponía para Washington, tanto por la capacidad del régimen islámico de construir en breve el arma atómica como por el desarrollo inminente de misiles de largo alcance con capacidad para alcanzar territorio europeo y estadounidense. Sin el ataque, el mundo se enfrentaría hoy a una "guerra nuclear", dijo.

EEUU e Israel redoblaron así lo que, ya en la vigilia del ataque israelí-estadounidense, otros altos oficiales de ambos países habían dejado caer. Por ejemplo, Steve Witkoff, enviado de Trump, que el 22 de febrero afirmó que Irán estaba "probablemente a una semana" de tener material industrial para una bomba.

En un videomensaje de ocho minutos publicado el 28 de febrero en la red Truth Social y republicado por diversas páginas oficiales de la Administración estadounidense, Trump volvió a hablar de una situación de peligro "inminente". "El objetivo" del ataque "es defender al pueblo estadounidense eliminando amenazas inminentes del régimen iraní, un grupo despiadado de personas muy duras y terribles", sostuvo.

Aquí es donde el dibujo se emborrona, como han señalado páginas de verificación como PolitiFact, también recogidas por PBS, la televisión pública en EEUU. "La declaración de Trump contradice un análisis del Gobierno federal de 2025 que señalaba que Irán está a años de poder producir misiles de largo alcance; expertos en política nuclear también ha puesto en duda esa idea", ha aseverado PolitiFact.

La página de verificación se refiere a un informe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) de mayo de 2025 —adjunto aquí— que situaba la posibilidad de un misil iraní de largo alcance en el año 2035. Es decir, a una década de distancia. Además de ello, PolitiFact también citaba declaraciones de Daryl Kimball, de la Arms Control Association, quien con cierta ironía recordó que EEUU lleva diciendo que Irán tendrá un misil intercontinental "en 10 años" desde mediados de los 90 del siglo pasado.

Incluso Marco Rubio llegó a titubear. Presionado el 28 de febrero por la CNN sobre la afirmación de Trump de que Irán podría "pronto" disponer de misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense, el secretario de Estado evitó concretar plazos. Dijo que no quería especular "sobre cuán lejos están", aunque sostuvo que Irán está "ciertamente" tratando de desarrollar misiles balísticos intercontinentales.

Un elemento más en la ecuación ha sido lo relatado por el reportero Jonathan Karl, de ABC News, quien, tras entrevistarse con Trump después del ataque en Irán, dijo que el presidente estadounidense le había confesado que la decisión de atacar el país persa se habría tomado también por otra razón; eso es, el éxito en la captura y encarcelación del presidente de Venezuela, Nicólas Maduro. "Él [Trump] me dijo que hace un año habría aceptado lo que ofrecían los iraníes, pero, cito textualmente, 'nos hemos vuelto malcriados'", afirmó Karl, en referencia a la última ronda de negociaciones entre EEUU e Irán.

En la misma línea, al evaluar la justificación de Trump para los ataques contra Irán, la agencia AP también citó a funcionarios estadounidenses anónimos con acceso a información de inteligencia sobre Irán, quienes dijeron que no había evidencia que sugería que Irán estuviera planificando un ataque preventivo. Otros medios, incluidos CNN y Reuters, publicaron análisis similares y sugirieron que Trump exageró la inmediatez de la amenaza para Estados Unidos.

Un invitado especial en este confuso guion ha sido en las últimas horas nuevamente el argentino Rafael Grossi. El jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) se juega mucho: aspira a ser secretario general de la ONU y necesita el favor de Washington. Pero, ante la pregunta directa de si existen pruebas de que Irán estuviera a semanas de la bomba, Grossi ha respondido con contundencia.

"¿Tienen pruebas al día de hoy de que Irán siga teniendo un programa para armas nucleares o atómicas?", se le preguntó. "No. Esa es la respuesta. […] Al día de hoy no existe un programa de fabricación de armas nucleares. En esto el OIEA ha sido muy claro en decirlo. […] Incluso autoridades iraníes han dicho, agregando leña al fuego, 'tenemos todo lo que hace falta'. Lo han dicho. Esto evidentemente genera situaciones de duda. Pero yo como inspector internacional no puedo decir: 'existe un plan, sé dónde está, quiénes lo están haciendo'", dijo en una entrevista con TVE. Irán no estaba a días ni a semanas de tener un arma nuclear, ha repetido a la CNN y luego ha publicado en X.

Grossi también ha añadido un matiz importante: el OIEA no tiene acceso directo a las instalaciones nucleares iraníes atacadas desde junio de 2025 y no ha podido verificar la situación del material nuclear después de esos bombardeos; razón por la que tampoco la institución ha podido afirmar que programa nuclear iraní es "exclusivamente pacífico". Ni tampoco, según reiteró el lunes, se ha podido comunicar con las autoridades reguladoras iraníes a través del Centro de Incidentes y Emergencias (IEC) tras los últimos ataques.

Según un informe confidencial del OIEA al que tuvieron acceso la semana pasada las agencias Efe y Reuters, parte del uranio iraní más enriquecido —cercano al nivel necesario para construir la bomba atómica— habría seguido almacenándose en instalaciones subterráneas, especialmente en el complejo nuclear de Isfahán. Allí, de acuerdo con estas fuentes, habría reservas de uranio enriquecido al 60% de pureza.

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