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Guerra en Oriente Próximo

Los ataques entre Israel y Hezbolá mantienen en vilo las negociaciones entre Irán y EEUU de este sábado

Una delegación iraní aterriza en Pakistán, pero no garantiza su participación en la negociación hasta que no se aplique la tregua en el Líbano

Edificios libaneses destruidos por los ataques israelíes.

Edificios libaneses destruidos por los ataques israelíes. / EFE

Andrea López-Tomás

Andrea López-Tomás

Beirut

El mundo mira hacia los cielos libaneses. Lo que pase allí decidirá el destino de un alto el fuego tan anhelado como frágil entre Estados Unidos e Irán. Teherán ha declarado que no participará en el diálogo con Washington para poner fin a la guerra hasta que no se aplique la tregua en el Líbano y, aunque las delegaciones de ambos países han llegado a Islamabad, la capital de Pakistán, donde está previsto que empiecen este sábado las negociaciones, sigue sin estar garantizada la participación de Teherán. Según la información difundida por agencias iraníes, el diálogo dará inicio cuando "la otra parte acepte las precondiciones" de Irán para sentarse a negociar. Los bombardeos israelís han continuado en el Líbano y también la milicia Hezbolá ha provocado daños en el norte de Israel.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán ha difundido imágenes de la llegada del equipo negociador a Islamabad, encabezado por el presidente del Parlamento, Mohamad Bager Qalibaf, confirmando así su presencia. El vicepresidente de EEUU, J. D. Vance, por su parte, ha viajado desde Washington a la capital pakistaní para liderar el lado estadounidense en las negociaciones.

También, la presidencia del Líbano ha anunciado un primer contacto directo telefónico con Israel, a través de los embajadores de ambos países en Estados Unidos, en la que se acordó una reunión para el próximo martes en la sede del Departamento de Estado en Washington "para discutir el anuncio de una tregua y la fecha de inicio de las negociaciones entre Líbano e Israel". Estas posibles conversaciones entre Líbano e Israel –en las que el secretario de Estado, Marco Rubio, será el mediador– serán paralelas a las negociaciones de paz entre Irán y EEUU.

Las posiciones son bastante opuestas, ya que Irán exige garantías de que no volverá a ser atacado, el levantamiento de las sanciones y el control sobre el estrecho de Ormuz. Estados Unidos, por su parte, presiona para que no se produzca enriquecimiento de uranio, que se limiten los misiles y que se reduzca la red de aliados regionales de Irán.

Oposición de Hezbolá

Hezbolá es el más importante de ellos. La milicia ya ha expresado que no está de acuerdo con que el Líbano se embarque en conversaciones directas con Israel, un hecho sin precedentes ya que ambos países están oficialmente en guerra desde la creación del Estado de Israel en 1948. El país de los cedros no reconoce a Israel como Estado. La organización chií defiende que, en caso de llevarse a cabo este diálogo, tendría que haber un alto el fuego antes. El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, ha declarado abiertamente su oposición a una pausa en los ataques. El secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, ha hablado por primera vez a su público desde el anuncio de Netanyahu y desde la jornada más letal en seis semanas este miércoles en todo el país con 303 víctimas mortales.

Qassem ha hecho un llamamiento a las autoridades libanesas para que "dejen de hacer concesiones incondicionales" en la guerra en curso entre Israel y Hezbolá a través de declaraciones en el canal Al Manar. "No aceptaremos ningún retorno al statu quo", ha declarado, en referencia a una situación en la que Israel acepte un alto el fuego pero continúe perpetrando ataques en el país, como hizo desde la tregua que entró en vigor en noviembre de 2024. "La resistencia continuará hasta nuestro último aliento", ha añadido, alegando que el grupo continuará luchando "junto al Ejército y al pueblo del Líbano". Durante la tarde del viernes, centenares de simpatizantes de Hezbolá y sus aliados se han congregado en distintos puntos de Beirut para protestar contra la decisión de las autoridades libanesas de entablar negociaciones directas con Israel.

Ataques contra edificios gubernamentales

Israel ha expuesto como objetivos la expulsión de Hezbolá de las instituciones políticas, donde sus miembros ocupan cargos ministeriales y como diputados, y mantener su ocupación en el sur del Líbano. Allí es donde se han concentrado los ataques israelíes durante la noche del jueves. Además, el Ejército israelí ha destruido ocho puentes que cruzan el río Litani y que conectan la parte oriental del país con el resto. De momento, solo queda uno operativo. Nabatiye, la principal ciudad sureña del interior, se ha llevado la peor parte de esta jornada, donde han muerto 19 personas. Los ataques se han cebado con el edificio de la sede del Gobierno allí, destruyendo parte de ella y algunas oficinas como las de la Inteligencia del Ejército, y la Seguridad del Estado. También han sido alcanzados varios edificios residenciales y el zoco de la ciudad, que fue destruido durante la guerra del 2024.

Entre las víctimas mortales, hay 13 miembros de la Seguridad del Estado. "Esta dolorosa experiencia refuerza nuestra determinación de alcanzar, lo antes posible, un alto el fuego para proteger al Líbano y a nuestra gente en el sur", ha dicho el primer ministro libanés, Nawaf Salam. En Sohmor, en el valle de la Becá, han muerto dos personas por bombardeos israelíes. Otras siete personas han perdido la vida tras un ataque israelí en la plaza del pueblo de Jbah el viernes al mediodía. A su vez, las autoridades castrenses han desplegado la 98ª división del Ejército para participar en la invasión terrestre del Líbano, aunque el medio israelí Haaretz asegura que las tropas israelíes no tienen previsto avanzar más al interior del territorio libanés. Qassem ha afirmado que "el enemigo israelí no logró hacer frente a los valientes héroes de la resistencia de Hezbolá en los campos de batalla" y "no llevó a cabo la invasión terrestre que anunció repetidamente".

También se ha registrado un aumento de la intensidad de los ataques de Hezbolá contra el norte de Israel. Sus proyectiles han intentado alcanzar las ciudades de Tel Aviv, en el centro del país, y de Ashdod, más al sur, a 150 kilómetos de la frontera. Mientras, los hospitales libaneses siguen completamente desbordados por los más de 1.150 heridos que provocó el centenar de bombardeos que realizó el Ejército israelí en menos de 10 minutos durante el ‘Miércoles Negro’. La Organización Mundial de la Salud ha afirmado que algunos hospitales del Líbano podrían quedarse sin botiquines médicos para traumatismos que salvan vidas en cuestión de días, porque los suministros están a punto de agotarse tras las numerosas víctimas de los ataques israelíes a gran escala.

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