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Guerra en Oriente Medio

Israel confirma que un soldado de su Ejército destruyó a martillazos un Jesucristo en el Líbano y Netanyahu condena la acción

El incidente ha vuelto a poner de manifiesto los cuestionables y ofensivos comportamientos de los reclutas sobre el terreno, provocando críticas de Netanyahu y del ministro israelí de Exteriores

Una localidad del sur de Líbano destruida por bombardeos israelíes.

Una localidad del sur de Líbano destruida por bombardeos israelíes. / EP

Andrea López-Tomás

Andrea López-Tomás

Beirut

En el sur del Líbano, los soldados israelís amplían los objetivos de su violencia. No sólo atacan edificios y personas, sino también símbolos religiosos. Prueba de ello es la instantánea que ha dado la vuelta al mundo. En ella, se ve a un recluta golpeando el rostro de una escultura de Jesús en la cruz con un martillo. El Ejército israelí ha confirmado la veracidad de la imagen y los líderes políticos han denunciado la acción de uno de los suyos. Desde el inicio de la ofensiva contra Gaza, el comportamiento de los soldados ha generado mucha indignación por la crueldad y la ofensa de sus acciones. Ahora, algunos de ellos están empezando a reconocer su arrepentimiento y la dificultad de convivir con lo que han hecho.

"El Ejército israelí considera el incidente con suma gravedad y subraya que la conducta del soldado es totalmente incompatible con los valores que se esperan de sus tropas", han dicho las autoridades castrenses, a la vez que anunciabane una investigación. La imagen muestra un soldado israelí con un largo martillo golpeando el rostro de una talla de Jesucristo crucificado. La figura ha sido descolgada de la cruz en la que se encontraba, quedando invertida y apoyada en el suelo en un espacio abierto. La profanación tuvo lugar en la localidad cristiana de Debel, al sur del Líbano. "Además, las fuerzas están trabajando para ayudar a la comunidad a devolver la estatua a su lugar original", han añadido.

Ataques previos

No es la primera vez que los soldados israelíes profanan objetos y edificios cristianos en el sur del Líbano. En este conflicto, iniciado en octubre de 2023 por el lanzamiento de misiles de Hezbolá en solidaridad con la Franja de Gaza, varias iglesias han sufrido daños, profanaciones y ataques aéreos. En octubre de 2024, la iglesia católica melquita de San Jorge en la localidad de Derdghaya fue objetivo de los bombardeos israelíes, matando a ocho personas que se refugiaban en su interior. También durante el alto el fuego en vigor desde noviembre de 2024 hasta este marzo se habían registrado profanaciones en el interior de edificios religiosos que incluían estatuas religiosas rotas —incluida una Virgen María decapitada—, pintadas en las paredes y destrucción del interior.

"Dañar un símbolo religioso cristiano por parte de un soldado israelí en el sur del Líbano es una cosa grave y vergonzosa”, ha escrito el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, en árabe. "Este comportamiento vergonzoso es totalmente contrario a nuestros valores; Israel es un país que respeta las diferentes religiones y sus símbolos sagrados, y que vela por consolidar los valores de la tolerancia y el respeto entre los seguidores de las diferentes religiones", ha explicado, añadiendo que se "disculpan por este incidente y por cualquier dolor causado a los sentimientos de los cristianos". El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, ha afirmado estar "consternado y entristecido" y ha "condenado el acto en los términos más enérgicos".

Según Netanyahu, "Israel es el único país de la región donde la población cristiana y su nivel de vida están creciendo, y el único lugar de Oriente Próximo que respeta la libertad de culto para todos". Sin embargo, hace unas semanas el informe del Centro Rossing para la Educación y el Diálogo reconoció haber observador durante el 2025 un "patrón continuo y creciente de intimidación y agresión" contra el clero cristiano y las propiedades de la Iglesia. Los 155 incidentes documentados el año pasado, la mayoría de los cuales fueron ataques físicos, "reflejan un patrón persistente y preocupante en el que tanto la violencia manifiesta como las humillaciones cotidianas se acumulan creando una atmósfera más amplia de exclusión", afirma el informe titulado 'Ataques contra cristianos en Israel y Jerusalén Este'.

Además, durante los últimos dos años y medio, la violencia perpetrada por los soldados israelíes pasando por Gaza, Cisjordania, el Líbano e Irán se ha cebado con los sitios religiosos. En el enclave palestino, Israel ha destruido el 79% de sus mezquitas y demolido por completo tres iglesias, según afirmó el portavoz del Ministerio de Asuntos Religioses hace más de un año. "Los ataques contra mezquitas y lugares de culto por parte de las fuerzas de ocupación constituyen una clara violación de todas las santidades, el derecho internacional y el derecho internacional de los derechos humanos", denunció Ikrami al Mudallal a la agencia Anadolu. La sinagoga Rafi Nia, en el centro de Teherán, resultó gravemente dañada hace dos semanas en un ataque aéreo israelí.

"Humanizar a los soldados"

El comportamiento de los soldados israelíes ha sido objeto de muchas controversias a lo largo de este tiempo. Una investigación publicada por Haaretz esta semana ha puesto de manifiesto el impacto que está teniendo en sus vidas las acciones que realizaron durante su servicio militar. "Algunos mataron civiles en Gaza; otros simplemente observaron o presenciaron abusos y encubrimientos en nombre de la venganza; ahora intentan sobrellevar algo distinto al trastorno de estrés postraumático", explica la investigación, que habla de "daños morales". Estos tienen más que ver con la "exposición a incidentes que se perciben como una violación fundamental de los valores morales básicos, ya sean propios o ajenos, y suele implicar sentimientos de culpa, vergüenza, rabia, asco, alienación, pérdida de fe y una ruptura de la identidad, el sentido de la vida y la sensación de humanidad".

La Fundación Hind Rajab lleva meses investigando a los cientos de soldados israelíes que participan en acciones militares en la región, con el foco puesto en Gaza. Ante la impunidad que les brindan las autoridades israelíes y los tribunales internacionales al no investigarlos, este grupo de abogados y juristas voluntarios se ampara en el concepto de jurisdicción universal para llevar a soldados acusados de crímenes de guerra a juicio en cualquier lugar donde se hallen en todo el mundo. "Al presentar una demanda contra ellos, estamos reconociendo su humanidad, que son seres humanos como nosotros y que están bajo la misma ley, y esto humaniza a estas personas que se creían superiores a los demás seres humanos", explica Dyab Abou Jahjah a este diario. "Se creían intocables, por encima de la ley, se creían que podían matar gente, destruir sus casas, saquear sus propiedades y hacer lo que quisieran; por eso, nuestro trabajo los humaniza, porque los devuelve a un nivel humano", concluye.

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