Porfirio Pascual, un barrio que renace
Esta rehabilitación integral se ha convertido en una de las mayores actuaciones de regeneración residencial en marcha en Elche, afectando a 18 edificios, 40 escaleras, 302 viviendas y 18 locales

Una de las principales líneas de actuación se centra en la rehabilitación estructural de los edificios. / AXEL ALVAREZ
Porfirio Pascual comienza a escribir una nueva etapa en Elche. Construido a finales de los años cincuenta, el barrio ha sido durante décadas un reflejo del crecimiento urbano de aquella época. Con el paso del tiempo fue acumulando necesidades de mejora que hoy se abordan a través de un ambicioso proyecto de rehabilitación integral.
La actuación se desarrolla en un ámbito de unas dos hectáreas y afecta a 18 edificios, 40 escaleras, 302 viviendas y 18 locales. El objetivo es actualizar el conjunto residencial tanto desde el punto de vista estructural como energético y urbano, transformando el barrio para adaptarlo a las condiciones de habitabilidad actuales. El proyecto forma parte del programa de rehabilitación de barrios financiado con fondos europeos Next Generation, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La intervención cuenta con una inversión global que supera los 14 millones de euros, destinada a mejorar tanto los edificios como el espacio urbano que los rodea.
Una de las principales líneas de actuación se centra en la rehabilitación estructural de los edificios. Muchos de los bloques presentan patologías propias del paso del tiempo, por lo que el proyecto incluye trabajos de reparación, refuerzo y consolidación para garantizar su estabilidad y prolongar su vida útil. Estas intervenciones se acompañan de mejoras en elementos constructivos clave, como las cubiertas y las fachadas, donde se aplicarán soluciones de aislamiento térmico que permitirán mejorar el confort en el interior de las viviendas y reducir el consumo energético.
La renovación de las fachadas también supondrá un cambio visible en la imagen del barrio. Los edificios recuperarán una estética más actual y homogénea, contribuyendo a mejorar el aspecto urbano del entorno.
Un salto en eficiencia energética
Otro de los pilares del proyecto es la mejora energética de las viviendas. La intervención incluye la instalación de aislamiento en fachada, la sustitución de carpinterías exteriores por ventanas más eficientes y la incorporación de doble acristalamiento para evitar pérdidas de calor en invierno y entrada de calor en verano. Además, se instalarán placas solares para la producción de agua caliente sanitaria, lo que permitirá reducir el consumo energético de los edificios y avanzar hacia un modelo residencial más sostenible.
El objetivo del proyecto es lograr un ahorro superior al 60 % en el consumo de energía primaria, un salto importante en comparación con las condiciones actuales del barrio.
La accesibilidad es otra de las transformaciones clave que traerá la rehabilitación. Muchos de los edificios del barrio carecen de ascensor, una situación que dificulta la vida diaria de personas mayores o con movilidad reducida. El proyecto contempla la instalación de ascensores, lo que permitirá eliminar barreras arquitectónicas y facilitar el acceso a las viviendas.
La rehabilitación también incluye la modernización de instalaciones comunes. Entre las actuaciones previstas se encuentra la centralización de contadores, la renovación de sistemas de iluminación en zonas comunes y la sustitución de bajantes antiguas, algunas de ellas fabricadas con fibrocemento.
Mejoras en el espacio urbano

El objetivo es actualizar el conjunto residencial tanto desde el puntode vista estructural como energético y urbano / MATIAS SEGARRA
El proyecto no se limita a intervenir en los edificios. También contempla la reurbanización del entorno, con actuaciones sobre redes básicas como el alcantarillado y el abastecimiento de agua, así como trabajos de pavimentación y renovación de espacios públicos.
Estas obras permitirán mejorar la funcionalidad del barrio, facilitar la movilidad y ofrecer un entorno urbano más cuidado para vecinos y visitantes.
Una intervención en evolución
El avance de las obras ha permitido detectar algunos aspectos constructivos que requieren intervenciones más profundas de lo previsto inicialmente. Por ese motivo, el proyecto ha incorporado ajustes técnicos que han llevado a ampliar el presupuesto con el fin de garantizar la seguridad estructural y la correcta ejecución de las actuaciones. Este tipo de revisiones forma parte de la complejidad habitual de las rehabilitaciones de gran escala, especialmente en conjuntos residenciales construidos hace más de medio siglo.
Un nuevo horizonte para el barrio
Más allá de los detalles técnicos, el objetivo de la actuación es claro: transformar Porfirio Pascual en un barrio más accesible, eficiente y habitable. La intervención busca mejorar las condiciones de vida de cientos de familias, reducir el consumo energético de los edificios y renovar un entorno urbano que llevaba años esperando una inversión de esta magnitud.
Cuando finalicen los trabajos, el barrio no solo tendrá edificios rehabilitados. Tendrá viviendas más confortables, instalaciones más seguras, ascensores que faciliten la vida diaria y un espacio urbano renovado. En definitiva, una transformación pensada para que Porfirio Pascual pueda afrontar el futuro con mejores condiciones y con un barrio preparado para las próximas décadas.
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