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Gata acabará tras 14 años una urbanización de 700 casas con la mitad sin vender

El Ayuntamiento protege más de 833.582 metros cuadrados que lindan con la macrourbanización y del «tossal» de los molinos de viento

Gata acabará tras 14 años una urbanización de 700 casas con la mitad sin vender

Gata acabará tras 14 años una urbanización de 700 casas con la mitad sin vender

La urbanización que en el año 2000 iba a traer la prosperidad a Gata se ha convertido en un mal negocio. Las obras de urbanización, 14 años después, siguen sin estar acabadas. De las 700 casas previstas (en una segunda fase se iba a llegar a 996), la mitad están vacías y sin vender y más de un centenar ni siquiera se han llegado a construir. Además, numerosos vecinos de Gata Residencial carecen de licencia de primera ocupación, lo que les impide vender sus viviendas.

Sin embargo, el ayuntamiento, en el pleno del martes, aprobó terminar, de una vez por todas, las obras de urbanización. Esos trabajos, explicó ayer la alcaldesa, Maite Signes, del PP, podrían finalizarse «en dos o tres meses».

La promotora de Gata Residencial, Jubesa 2000, entró, cuando la urbanización estaba a medio construir, en concurso de acreedores. Dio la espantada. Quedó, eso sí, un aval de 5,7 millones (al principio era de 7, pero el consistorio aceptó rebajarlo). El ayuntamiento adjudicó las obras de urbanización al Grupo Bertolín. Al final, lo que ha sido Gata Residencial difiere bastante del proyecto original. La parcela educativa y la comercial-hotelera están ahí, pero lo del nuevo colegio y el hotel es una quimera. Además, bloques enteros de adosados crían telarañas.

El pleno dio luz verde a declarar suelo no urbanizable 833.582 metros cuadrados de la partida Boleries, que linda con Gata Residencial, y del Tossal dels Molins, una montaña en cuya cima se alzan dos antiguos molinos de viento. Estos sectores, antes urbanizables, se protegen por su interés forestal y para evitar que los propietarios paguen un IBI injusto. El cambio de clasificación se ha llevado a cabo modificando las Normas Subsidiarias aún en vigor. El consistorio se anticipa al nuevo PGOU, que ya ha pasado el primer trámite de alegaciones y también preservará este suelo. Los molinos serán de especial protección arqueológica.

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