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Waylett: «El covid-19 no debe hacernos dejar de lado reivindicaciones como las del colectivo LGTBI»

Concejal en Sagra, transexual

Alex Waylett Fernández, concejal en Sagra, en la Marina Alta.

Alex Waylett Fernández, concejal en Sagra, en la Marina Alta. INFORMACIÓN

Alex Waylett Fernández no ha cumplido aún los 20 años, pero ya hace uno que dio un gran paso en la visibilidad del colectivo LGTBI al ser elegido concejal en Sagra, su pueblo, y convertirse así en el primer edil transexual en la Marina Alta y también de los primeros en toda la provincia. No fue esa la principal razón por la que se animó a entrar la en política local, pero sí es consciente de la relevancia que tiene su presencia pública para la normalización de la realidad de las personas transgénero, y particularmente en municipios pequeños como el suyo, de apenas 400 habitantes. A su juicio, aún queda mucho por hacer en cuanto a la concienciación hacia un colectivo vulnerable, y más en situaciones excepcionales como la pandemia de covid-19.

P Con 18 años se convirtió en el primer concejal transexual en su comarca. En el momento de entrar en la lista electoral, ¿era consciente del paso que podía dar si resultaba electo?

R Al principio ni siquiera había caído en que podía ser el primer concejal trans en la Marina Alta, hasta que mi padre me lo comentó. No decidí presentarme exclusivamente por eso, la verdad, sino porque cuando Maite [Perelló, su cabeza de lista y actual alcaldesa] me ofreció formar parte de la candidatura pensé que podía ser una buena idea. Tendemos a criticar la política desde fuera pero no sabemos qué hay dentro, y a mí no me gusta criticar el trabajo de los demás. Pensé que era una forma de ayudar a mi pueblo y, además, siempre me ha gustado probar cosas nuevas, y ésta lo era.

P ¿En cualquier caso, pensó que podía ser una forma de dar visibilidad a las personas trans?

R Claro, lo pensé y lo pienso. La visibilidad es muy importante para todo el colectivo LGTBI, porque puedes ser referente o ayuda para otras personas. Yo he contado mi experiencia en alguna charla, para motivar a la gente. Me dicen que el hecho de ser trans no debería ser noticia, pero para que algún día deje de serlo, antes hay que mostrar esa realidad. En mi caso, yo no tenía ningún referente, no me veía reflejado en lo que veía en televisión, por ejemplo.

P ¿Cree que ser trans es algo socialmente aceptado en un pueblo pequeño como Sagra?

R En Sagra en concreto sí lo es, se trata de un pueblo muy abierto de mente hacia el colectivo LGTBI en general. Hay dos matrimonios de mujeres, por poner un ejemplo, y se vive con naturalidad. Y yo mismo fui festero en 2017, cuando ya había comenzado la transición, y cuando subí al escenario y la gente se levantó y me llamó «¡Guapo!» me sentí muy aceptado. Aquí la gente me quiere mucho, y yo también me dejo querer por mi carácter. Nunca me he escondido. No obstante, creo que depende mucho del lugar y de que te conozcan de verdad; por ejemplo, en el pueblo natal de mi madre, en La Mancha, mi realidad ha chocado más, al margen de la aceptación de mi familia y mis amigos de allí.

P ¿Cree queda trabajo de concienciación por hacer?

R Queda mucho por hacer en la visibilidad. No nos podemos esconder, debes ser como eres, y pensar que si tú eres feliz eso es lo que importa. Por una parte, si tú mismo no te quieres no puedes pretender que los demás lo hagan. Y, al mismo tiempo, si no te pones en el cuerpo de otra persona no sabes cómo es su realidad.

P La pandemia de covid-19

R Para quien no es respetado por su propio entorno ha sido más difícil, obviamente. Si ya de partida no estás a gusto en un lugar, es aún más difícil estar bien en estas circunstancias. Ya de por sí hemos tenido todos días malos durante el confinamiento, ha sido duro psicológicamente, así que quien haya tenido que estar con alguien que no lo acepta lo ha tenido que pasar necesariamente mal. Y en las personas trans, el parón que ha supuesto el confinamiento ha tenido otras consecuencias.

P ¿Cuáles han sido?

R Al pararse todo, hay gente que ha visto cómo se aplazaban intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales que estaban previstos. En mi caso ha sido algo menor, tenía pendiente el ir a hacerme el DNI con el nombre de Alex y esa cita se suspendió y he tenido que pedir otra, a la cual estoy esperando aún. Es muy comprensible que esto haya ocurrido por la situación que hemos vivido, y en mi caso, me espero y ya está, pero para quien estaba esperando tratamientos u operaciones todo ha sido más complicado.

P ¿Qué le parece vivir un Día del Orgullo LGTBI en esta «nueva normalidad»tan diferente a la que teníamos hasta ahora?

R El covid-19 no debería hacernos dejar de lado reivindicaciones como las del colectivo LGTBI, ni éstas ni ninguna otra. Hay que conmemorar la fecha, no con manifestaciones pero sí de la forma que se pueda hacer, respetando las medidas de seguridad.

P Ahora que es necesario destinar muchos recursos públicos a cuestiones de tipo sanitario y social, debido a la pandemia, qué le parece que haya quien considere superfluas las políticas de apoyo al colectivo LGTBI?

R El apoyo al colectivo es algo necesario, y los recursos sociales o de salud aún más. Atender las necesidades médicas de las personas trans en sus procesos, por ejemplo, no es un capricho sino una obligación, por su bienestar físico y psicológico. Si se niega el acceso a un tratamiento a alguien que lo necesita, lo único que se va a hacer es alargar una situación desagradable para esa persona.

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