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Una antena en pie (de guerra) en Moraira

El ayuntamiento exige a la firma del repetidor de telefonía levantado junto a los chalés que suspenda de inmediato las obras

Los operarios levantaron en pocas horas la antena de telefonía, que está junto a los chalés.

Los operarios levantaron en pocas horas la antena de telefonía, que está junto a los chalés. vicente bolufer

La antena de telefonía ya está en pie. Los operarios la alzaron con una gran grúa en la mañana de ayer. El repetidor rompe el horizonte de chalés y pinos. Los vecinos de la urbanización Moravit antes veían un cielo azul y limpio. Ahora tienen ante ellos un afilado mecano de hierro. Prometen batalla legal. Convocarán una asamblea urgente de propietarios y buscarán un abogado para intentar que se desmantele ese repetidor que está pegado a la piscina de la urbanización y a pocos metros de las casas. Los residentes temen los posibles efectos nocivos de las ondas electromagnéticas. Pero también subrayan que la antena puede venirse abajo y caer sobre sus casas.

Mientras, el Ayuntamiento de Teulada-Moraira también se ha movido. El repetidor se ha instalado sin licencia de obras. La empresa simplemente realizó una declaración responsable. El concejal de Obras, Héctor Morales, que el miércoles se reunió con los vecinos, presentó ayer en la junta de gobierno una propuesta urgente. Se aprobó por unanimidad. Es la apertura de expediente de restauración de la legalidad urbanística y la orden dirigida al responsable de las obras de que las suspenda de forma inmediata.

Este periódico ha podido saber que la notificación de paralización de las obras ya llegó ayer a los operarios.

Ahora los vecinos ganan tiempo para armarse legalmente. Además, el ayuntamiento abre una vía para que puedan hacer oir su voz. El expediente permite que los interesados presenten durante los próximos 15 días alegaciones. Los vecinos podrán presentar batalla administrativa.

La antena rompe la armonía urbanística de esta zona. Sobresale por encima de los chalés y los pinos. Los vecinos indicaron ayer que cuando un repetidor de este tipo se coloca en la azotea de una finca todos los propietarios deben dar su «sí». Pero ellos no han podido decir ni mu. Les han plantado la antena sin previo aviso y de la noche a la mañana.

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