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La hija de la mujer asesinada en Calp declara que su madre sufría malos tratos

Testigos afirman que la pareja bebía mucho y mantenía disputas verbales - La Guardia Civil concluyó que fue un crimen machista porque las heridas del acusado eran compatibles con autolesiones y no había puertas ni ventanas forzadas

El acusado de matar a su pareja en Calp, con camisa blanca, en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Alicante. | DELGADO

La hija de la mujer belga de 57 años asesinada de una puñalada en Calp la madrugada del 22 de julio de 2019 declaró ayer en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Alicante que su madre le confesó en conversaciones telefónicas que sufrió malos tratos a manos de su pareja, acusado ahora del asesinato.

La joven, que fue quien descubrió a su padrastro con un cuchillo clavado en el abdomen y salió huyendo con su novio para pedir ayuda, aseguró asimismo que mantenía una buena relación con su madre, pese a que la defensa sostiene lo contrario, y manifestó que en alguna ocasión le confesó también que quería romper la relación, pero tenía miedo. En uno de los episodios de maltrato que la hija asegura que le contó su madre, «la puso en un rincón de la habitación de rodillas y con las manos arriba».

El acusado Daniel Aloise Lauwers, de 63 años en la actualidad y ciclista profesional en su juventud en Bélgica, mantenía una relación sentimental con Rita Jeanine J. Suy desde hacía cuatro años antes del crimen. La pareja se había afincado en Calp desde 2017 y su hija reconoció ayer que era la primera vez que iba a visitarla. Viajó desde Bélgica con su novio y negó que lo hiciera para pedirle dinero, como sostiene la defensa y confirmó ayer en el juicio un abogado belga que habló con Rita días antes del crimen. «Mi madre me pidió que viniera y no discutimos por dinero», afirmó la joven.

La noche que ocurrió el crimen, la pareja acudió a las siete de la tarde a un restaurante belga de Calp con la hija de Rita, su novio y otros amigos. La fiesta se alargó hasta poco antes de la medianoche y según el testimonio de testigos que comparecieron ayer en el juicio tanto el acusado como la víctima se encontraba ebrios y mantuvieron una discusión verbal y él la agarró de un brazo, según la hija. Y no era la primera vez que se enzarzaban en esas disputas verbales, ya que «bebían mucho», indicó otro testigo.

La hija y su novio se ausentaron del restaurante para pasear por la playa y cuando regresaron Rita y Daniel ya se había marchado. Acudieron andando hasta el domicilio de la pareja y en el trayecto Rita llamó a su hija, pero no contestó «porque lo tenía en silencio». Al llegar a la vivienda relató que entró a por agua para su novio y fue cuando vio a su padrastro con «un cuchillo en la barriga». Estaba sentado en el suelo y «entré en pánico y salí corriendo diciéndole a mi novio que nos marcháramos, que teníamos que ir a la Policía».

Llamó a su padre a Bélgica y él le localizó un amigo en Calp que la recogió y la llevó a la Policía Local. Acudieron de nuevo al domicilio y los agentes encontraron a Rita muerta y a su pareja aún con vida. Aunque la hija dijo que al entrar vio a Daniel, un policía local que entró en la casa afirmó ayer que no se veía nada y tuvieron que encender las linternas.

Dos guardias civiles de Equipo Mujer Menor (Emume) de la Guardia Civil declararon ayer que en la vivienda no robaron nada, no había puertas ni ventanas forzadas y que las heridas de arma blanca que presentaba la pareja de la víctima era compatibles con autolesiones. Todo ello, unido al análisis de los móviles, a que las llaves las tenía el acusado debajo de la almohada y a los testimonios de testigos, les llevó a la conclusión de que era un crimen machista y que un ataque de celos pudo desencadenarlo. La instructora del atestado afirmó sobre la relación de madre e hija que estaban retomándola tras tener altibajos.

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