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Dénia, la capital de la pasa que conquistó Europa en el siglo XIX

Antes del turismo, fue un fruto seco el que puso a la Marina Alta en el mapa internacional.

Una imagen de Dénia

Una imagen de Dénia / BODIA.B

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Mucho antes del turismo y del auge inmobiliario en la Costa Blanca, Dénia fue uno de los motores económicos más potentes del Mediterráneo español gracias a un producto humilde pero altamente demandado: la pasa de uva moscatel.

Entre mediados y finales del siglo XIX, la ciudad se convirtió en un auténtico centro exportador internacional, enviando toneladas de pasa a Reino Unido, Estados Unidos y el norte de Europa, donde era muy apreciada para la repostería y la elaboración de productos tradicionales.

La "fiebre de la pasa"

La Marina Alta vivió una transformación sin precedentes. El cultivo de la uva moscatel, su escaldado y secado en los tradicionales riuraus, y su posterior empaquetado para la exportación generaron riqueza y una influyente burguesía comercial.

El puerto de Dénia llegó a registrar una intensa actividad marítima, con barcos que partían cargados hacia los principales mercados europeos. La ciudad creció urbanísticamente y consolidó su papel como capital económica de la comarca.

El papel del puerto de Alicante

En este contexto, el puerto de Alicante actuó como infraestructura complementaria dentro de la red comercial provincial. Aunque no fue el epicentro del negocio pasero —rol que correspondió claramente a Dénia—, sí formó parte del sistema marítimo que facilitaba la salida de productos agrícolas hacia el exterior.

Alicante contaba con conexiones consolidadas y una estructura portuaria relevante en el conjunto del Mediterráneo occidental, lo que reforzaba la capacidad exportadora de la provincia en su conjunto.

El final de una era

El ciclo de prosperidad comenzó a debilitarse a finales del siglo XIX debido a la competencia exterior, las crisis agrícolas y los cambios en los mercados internacionales. Con el tiempo, la provincia reorientó su economía hacia otros sectores.

Pero durante décadas, fue la pasa la que colocó a Dénia —y por extensión a la provincia de Alicante— en el mapa comercial internacional.

Hoy, los riuraus que aún se conservan en la Marina Alta son testimonio silencioso de aquella época en la que Dénia fue conocida como la capital mundial de la pasa.

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