El llamativo reclamo de fiesta y apartamento turístico en Xàbia: "Donde caben 2, caben 3, 4, 5 y 7"
El anuncio hace visible uno de los grandes problemas de los últimos veranos: el hacinamiento de jóvenes turistas en apartamentos y chalés de alquiler vacacional

Uno de los reclamos de una empresa que anuncia vacaciones relámpago de fiesta en Xàbia / Levante-EMV

Dos almas. Xàbia es el pueblo. Jávea, pronunciado con la "jota" jonda y gutural, es el nombre turístico que ha hecho fortuna. El archifamoso eslogan de "Jávea, amanecer de España" lo compraron los trasnochadores incorregibles. Fiesta hasta salir el sol. Xàbia quiere que se la identifique con el turismo familiar y sosegado. Pero el negocio va por otro lado. Hay empresas que ya organizan paquetes de vacaciones relámpago y fiesta. Cuatro días (sobre todo noches) de jolgorio. Dormir es un trámite. Y, de hecho, uno de los reclamos a los que ha recurrido una de esas empresas deja claro que estar apretados en el apartamento turístico no es un problema. "Donde caben 2, caben 3, 4, 5 y 7". Ese es el señuelo.
El anuncio hace visible el hacinamiento en los pisos y chalés vacacionales. El primer verano tras el confinamiento por la pandemia (todavía seguían en vigor restricciones en la vida social) ya se detectó que había sobreocupación en apartamentos y chalés de alquiler turístico. Ese fenómeno no se ha corregido. A muchos jóvenes no les importa tropezarse a cada paso con el colega en la vivienda alquilada. Vienen para estancias cortas. Cuatro días es un suspiro en un destino como Xàbia, donde todavía el turismo mayoritario es el de segunda residencia.

Un grupo de amigos con la maleta a rastras busca su apartamento de alquiler turístico / A. P. F.
Este paquete vacacional no se anda con rodeos: fiesta, fiesta y fiesta. Además de la discoteca y el chiringuito, incluye fiesta con DJ en la piscina de la urbanización. No acude al recurso habitual de la playa, las calas y el paisaje de Xàbia. Los clientes vienen atraídos por la noche. El turismo tradicional siempre ha sido más solar y apacible. Pero los tiempos cambian.
Maletas a rastras
De hecho, el anuncio confirma lo que se ve en la calle en verano. Llegan cuadrillas de jóvenes a la estación de autobuses y, móvil en mano, a pleno sol y con la maleta a rastras, caminan en busca del apartamento que han alquilado para una estancia corta (tres, cuatro o cinco días). Ese modelo de vacaciones parece que va a más. Lo constata que ya haya empresas que se especialicen en organizar y vender vacaciones relámpago de fiesta y apreturas. Y no esconden que sus jóvenes clientes van a estar amontonados en el apartamento. Al contrario, lo convierten en reclamo, como si la estrechez del "piso de estudiantes" llevada al extremo, el estar todos bien apiñaditos, formara parte de la inolvidable experiencia turística.
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