Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Parece IA pero es real: la cueva marina de Alicante con el agua más cristalina que verás este verano

Este enclave mágico se esconde junto a una cala en el norte de la provincia y se ha hecho viral por sus aguas turquesas que recuerdan lugares paradisiacos

Parece IA pero es real: la cueva de Alicante con el agua más cristalina que verás este verano

Una cala de postal con aguas turquesas: está en Alicante y arrasa en Instagram / Eva Abril

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Cada día aparecen en Instagram, TikTok y otras redes sociales imágenes de playas imposibles, cuevas luminosas y aguas tan transparentes que parecen sacadas de una película. Son vídeos que acumulan miles de reproducciones en pocas horas y que hacen que muchos usuarios guarden la publicación pensando en su próximo viaje. El problema es que, cada vez con más frecuencia, esos paisajes perfectos no existen exactamente como se muestran: están retocados, exagerados o directamente generados con inteligencia artificial.

Ese fenómeno ha cambiado la forma en la que miramos los destinos virales. Antes bastaba con ver un vídeo espectacular para querer reservar una escapada; ahora muchos se preguntan si ese lugar es real, si el agua tiene de verdad ese color o si la imagen ha sido creada para provocar clics. Sin embargo, todavía quedan rincones que parecen demasiado bonitos para ser ciertos y que, aun así, existen. Uno de ellos está en Alicante, en plena Costa Blanca, y se llama Cueva de los Peces o Cueva de Mako.

Cueva de Mako

Este enclave se encuentra junto a la Cala del Moraig, en el Poble Nou de Benitatxell, dentro de la Marina Alta. Su aspecto ha hecho que muchos la comparen con cuevas marinas de Tailandia o Bali: una pequeña laguna encajada entre paredes de roca, agua azul turquesa y una luz que se filtra hasta crear un efecto casi irreal. La zona forma parte del entorno de la Cova del Moraig y del sistema del riu Blanc, un río subterráneo que desemboca en este punto y mezcla agua dulce con el Mediterráneo.

La explicación de ese color tan llamativo está precisamente en esa mezcla. El agua dulce, más fría, sale desde el interior de la tierra y se encuentra con el agua salada del mar, generando un efecto visual que puede hacer que la visión se vuelva borrosa bajo el agua por la diferencia de densidad y temperatura. Por eso, quienes practican snorkelen la zona hablan de una experiencia muy particular: peces, formaciones rocosas, reflejos y una sensación de estar entrando en un escenario natural casi secreto.

Acceso "casi secreto"

Hasta hace unos años, la Cueva de los Peces era conocida sobre todo por pescadores, buceadores, espeleólogos y aficionados al paddle surf o al kayak. La viralidad en redes la ha colocado ahora en el mapa de miles de visitantes, atraídos por vídeos que muestran sus aguas cristalinas desde todos los ángulos. El acceso más habitual parte desde Cala del Moraig, una playa de grava rodeada de acantilados y formaciones geológicas que ya es, por sí sola, uno de los lugares más fotografiados de la costa alicantina. La Cova dels Arcs, situada en esta misma zona, es uno de los ejemplos más destacados del paisaje cárstico modelado por el mar.

Precaución

Pero la belleza del lugar no debe confundirse con facilidad de acceso. Llegar hasta la cueva puede hacerse en kayak, tabla de paddle surf o nadando desde Cala del Moraig, siempre con el mar en calma y con mucha precaución. La zona tiene corrientes, rocas y galerías subacuáticas que no están pensadas para visitantes sin experiencia. De hecho, más allá de la laguna visible comienza un sistema subterráneo que solo deben explorar espeleobuceadores profesionales. Por eso, las rutas guiadas y el respeto a la señalización son la opción más recomendable para quienes quieran conocerla sin ponerse en riesgo.

La popularidad también plantea otro reto: proteger un entorno frágil. La masificación, las visitas improvisadas, el ruido, los residuos o el acceso a zonas no permitidas pueden dañar un paisaje que precisamente destaca por su carácter salvaje. La mejor forma de disfrutar la Cueva de Mako es hacerlo con responsabilidad: consultar el estado del mar, evitar días de temporal, llevar equipo adecuado, no tocar la fauna ni las formaciones rocosas y no adentrarse en galerías peligrosas. En un tiempo en el que muchas imágenes idílicas son falsas, esta cueva de Alicante demuestra que la realidad todavía puede superar a la inteligencia artificial, siempre que se cuide lo suficiente para que siga siendo real.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents