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La playa canina en Alicante de la que nunca has oído hablar y que se convertirá en la favorita de tu mascota

Este rincón de cantos rodados, aguas tranquilas y vistas impresionantes destaca por fondo marino y por su tranquilidad

La cala para perros escondida en el norte de Alicante de la que nunca habías oído hablar

Agosto comienza en Alicante con las playas a rebosar / Jose Navarro

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La Comunidad Valenciana está llena de calas conocidas, fotografiadas y repetidas en redes sociales cada verano. Algunas se han convertido en auténticos iconos turísticos por sus aguas transparentes, sus acantilados, sus fondos marinos o sus vistas al Mediterráneo. Basta con que llegue el calor para que nombres como la Granadella, Moraig, Portitxol, Ambolo o Racó del Conill vuelvan a aparecer en guías, recomendaciones y escapadas de fin de semana. Son lugares espectaculares, sí, pero también cada vez más concurridos.

Ese éxito tiene una consecuencia evidente: encontrar un rincón tranquilo junto al mar resulta cada vez más complicado, sobre todo en julio y agosto. Las calas más populares llenan sus aparcamientos temprano, los accesos se saturan y la experiencia puede quedar lejos de la postal tranquila que muchos imaginan. Y si además se viaja con perro, la búsqueda se complica todavía más. No todas las playas permiten mascotas, muchas tienen restricciones estacionales y otras carecen de espacio o condiciones cómodas para pasar el día con un animal.

Cala Les Urques

A partir de ahí aparece una alternativa menos conocida en el norte de Alicante: Cala Les Urques, en Calp. Está situada al sur del municipio, cerca del puerto deportivo Puerto Blanco, y forma parte de esas pequeñas calas que pasan desapercibidas frente a los grandes arenales urbanos. No es una playa amplia ni de arena fina, sino un rincón natural de unos 100 metros de longitud, con cantos rodados, rocas, aguas tranquilas y vegetación de posidonia. Precisamente por eso conserva un carácter más discreto y salvaje que otras zonas del litoral calpino.

Playa canina

Cala Les Urques está habilitada como playa para perros, un detalle que la convierte en un destino especialmente interesante para quienes quieren bañarse con su mascota sin exponerse a sanciones ni depender de horarios dudosos.

El acceso se realiza por la zona de la urbanización Maryvilla, concretamente por Partida Maryvilla, 9. La cala queda a unos dos kilómetros al sur de la playa del Arenal-Bol y muy cerca de Puerto Blanco. No es el típico arenal al que se llega con todos los servicios a pie de paseo marítimo. Para bajar hay que utilizar unas escaleras y el estacionamiento se hace en los viales de la urbanización, con la precaución de no molestar a los residentes. También existe la posibilidad de llegar caminando desde Puerto Blanco junto a la orilla, aunque el acceso por escalera suele ser la opción más práctica para muchos visitantes.

Paisaje salvaje

Su principal encanto está en el paisaje. Cala Les Urques combina una orilla de piedras con aguas claras y un entorno de roca que invita a un baño diferente. La presencia de posidonia es una señal de valor ambiental y ayuda a recordar que no se trata solo de un lugar para pasar el día, sino de un ecosistema que debe cuidarse. Las aguas suelen ser tranquilas, lo que favorece el baño de perros acostumbrados al mar, aunque el terreno de cantos rodados puede resultar incómodo para algunos animales y también para sus dueños. Por eso es recomendable llevar escarpines, agua potable, una toalla para la mascota y evitar las horas centrales del día.

Cala Les Urques no es una playa canina perfecta para todos los públicos. No destaca por sus grandes servicios, ni por la comodidad de una playa de arena, ni por tener un acceso especialmente fácil. Su atractivo está justo en lo contrario: es pequeña, natural, menos masificada y pensada para quienes priorizan poder disfrutar del Mediterráneo con su perro en un entorno autorizado. Cerca del acceso por las escaleras hay un antiguo espigón deteriorado que algunas personas utilizan para tumbarse al sol, aunque conviene extremar la prudencia y no ocupar zonas peligrosas. La norma básica es sencilla: recoger siempre los excrementos, mantener controlado al animal, respetar al resto de usuarios y no dejar residuos. Si se busca una cala distinta, con aire escondido y permiso para mascotas, Les Urques puede convertirse este verano en una de las sorpresas más agradables de la Costa Blanca.

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