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La cala más fotogénica de la provincia de Alicante: está en el Instagram de todo el mundo

Este rincón enamora por sus aguas turquesas, sus casitas blancas y su paisaje mediterráneo

Una cala de postal con aguas turquesas: está en Alicante y arrasa en Instagram

Una cala de postal con aguas turquesas: está en Alicante y arrasa en Instagram / Eva Abril

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La costa alicantina guarda algunos de los paisajes más reconocibles del Mediterráneo español. Desde los arenales urbanos de Alicante hasta las calas escondidas de la Marina Alta, la provincia combina acantilados, aguas transparentes, montañas junto al mar y pueblos blancos que se han convertido en reclamo para viajeros durante todo el año. No hace falta recorrer demasiados kilómetros para encontrar rincones que parecen diseñados para una postal: el Peñón de Ifach en Calp, la isla de Tabarca, el Cabo de las Huertas, la Granadella o los miradores de Xàbia forman parte de ese mapa visual que identifica a Alicante.

En los últimos años, además, las redes sociales han cambiado la forma de mirar estos paisajes. Hay playas que ya no solo se buscan por su arena, sus servicios o la calidad del baño, sino también por la imagen que dejan. Una puerta azul, una barca varada, una escalera blanca o una cala encerrada entre montañas pueden convertir un rincón tradicional en uno de los lugares más compartidos del verano. En ese terreno, pocas ubicaciones compiten con la fuerza visual de Cala Portitxol, una de las playas más fotografiadas de Xàbia y, probablemente, una de las más reconocibles de toda la provincia de Alicante.

Cala Portitxol

Aguas de color azul turquesa, un entorno perfecto para practicar deportes acuáticos, montañas que rodean la bahía, casas de estilo mediterráneo y una pequeña isla visible desde la orilla explican por qué tanto vecinos como turistas se han enamorado de esta cala. Cala Portitxol, también conocida como Cala Barraca, tiene todos los ingredientes para triunfar en Instagram: contraste de colores, paisaje recogido, arquitectura blanca con puertas azules y un mar que cambia de tono según la luz del día. No es una playa inmensa ni cómoda al estilo de los grandes arenales, pero precisamente ahí reside parte de su encanto.

La cala de la Barraca o del Portitxol ya está balizada

La cala de la Barraca o del Portitxol ya está balizada / A. P. F.

La cala se encuentra en Xàbia, en plena Marina Alta y muy cerca de otros enclaves conocidos como Cala Blanca o Cala Ambolo. Se trata de una cala rústica de grava, bolos y roca, con acceso tanto en coche desde la carretera del Cabo de la Nao como a pie desde el mirador de la Cruz del Portitxol. Esa ubicación explica buena parte de su atractivo: no es solo una zona de baño, sino un pequeño anfiteatro natural frente al Mediterráneo, con la isla del Portitxol como fondo y una línea de antiguos casetes de pescadores que se han convertido en uno de los iconos visuales de la zona.

Cómo llegar

Para llegar, la referencia habitual es seguir la carretera del Portitxol hasta encontrar el desvío señalizado hacia la cala, por la calle de la Barraca. Otra opción es introducir en el navegador la zona de Carrer de la Barraca, en Xàbia, y seguir las indicaciones hasta el entorno de la playa. Sin embargo, el acceso requiere planificación, sobre todo en temporada alta. En verano, el Ayuntamiento limita la entrada a la cala para evitar la masificación, y el aparcamiento disponible es reducido.

Una alternativa cada vez más recomendable es acceder a pie desde el mirador de la Cruz del Portitxol. A pocos cientos de metros de la cala, este punto permite dejar el coche en una zona más alejada y continuar por un camino sencillo hasta la bahía. Es una opción agradable, especialmente para quienes quieren evitar el problema del aparcamiento y disfrutar del paisaje antes de llegar al agua. Aun así, conviene llevar calzado cómodo, protección solar, agua y evitar las horas centrales del día en los meses de más calor. La cala es de grava y roca, por lo que también es aconsejable llevar escarpines para bañarse con mayor comodidad. Para los amantes del mar, Portitxol es además un buen punto para practicar esnórquel, kayak o paddle surf, siempre respetando las zonas balizadas y la protección del entorno marino.

El éxito de Cala Portitxol tiene también una cara menos amable: la presión turística sobre un espacio pequeño y frágil. La belleza que la ha convertido en una de las calas más fotogénicas de Alicante exige visitarla con responsabilidad. No dejar residuos, no aparcar fuera de las zonas permitidas, evitar el ruido excesivo, respetar la posidonia y seguir las indicaciones de seguridad es imprescindible para que el lugar conserve su atractivo. Porque Cala Portitxol no es solo una foto bonita para subir a redes; es uno de esos rincones donde la costa alicantina demuestra por qué sigue siendo uno de los grandes paisajes del Mediterráneo. Quien llegue hasta allí entenderá rápidamente por qué aparece en tantos perfiles: pocas calas combinan tan bien agua turquesa, montaña, arquitectura mediterránea e identidad local.

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