VERANO
Cómo bañarte en una piscina romana de más de 2.000 años: entre peces y con vistas a la montaña más icónica de Alicante
Este mágico espacio permite nadar en antiguas piscifactorías excavadas en la roca, junto al Mediterráneo

La mejor opción para hacer snorkel: la cala "escondida" bajo el Peñón de Ifach / Eva Abril
Hay lugares donde el baño no es solo un baño. En algunas zonas del Mediterráneo, meterse en el agua significa también entrar en contacto con siglos de historia, con formas antiguas de vivir junto al mar y con paisajes que han sobrevivido al paso del tiempo. No hace falta imaginar grandes ruinas alejadas de la costa para encontrar esa mezcla de arqueología, naturaleza y verano: a veces, el patrimonio aparece justo en la orilla, entre rocas, peces y aguas transparentes.
Ese tipo de enclaves tiene un atractivo especial porque permiten vivir una experiencia distinta a la de una playa convencional. Son espacios donde el mar no solo refresca, sino que cuenta una historia. El visitante se baña, hace snorkel o contempla el paisaje, pero al mismo tiempo pisa —o, mejor dicho, rodea con respeto— un lugar que formó parte de la vida cotidiana de quienes habitaron el litoral hace casi dos mil años. En Alicante, pocos lugares resumen mejor esa combinación que los Baños de la Reina de Calp.
Baños de la Reina de Calp
Los conocidos como Baños de la Reina son en realidad los restos de un antiguo vivero de peces de época romana, integrado en un yacimiento arqueológico mucho más amplio junto al mar. El yacimiento se divide tradicionalmente en tres sectores: el vicus romano, el conjunto termal de la Muntanyeta y las piscinas naturales excavadas en la roca, que son la parte más conocida por los bañistas.
Piscinas naturales
La imagen es difícil de olvidar: unas balsas talladas directamente en la roca caliza, comunicadas con el Mediterráneo por canales, donde hoy entran y salen peces mientras los visitantes se sumergen en aguas tranquilas y cristalinas. Aunque popularmente se perciben como piscinas naturales, su origen está vinculado a una antigua instalación pesquera romana.
Nadar entre peces
El conjunto principal está formado por una gran balsa rectangular dividida en seis compartimentos comunicados entre sí, lo que permitía la circulación del agua marina. Las aberturas y canales tallados en la piedra facilitaban la renovación del agua aprovechando el flujo del mar, de modo que los peces podían mantenerse vivos hasta su consumo o transformación.
Hoy, esa función antigua se ha transformado en una de las experiencias más singulares de Calp: bañarse en un espacio con más de dos mil años de historia, entre peces y con vistas al Peñón de Ifach. Las aguas poco profundas y relativamente protegidas del oleaje hacen que muchas familias se acerquen para practicar snorkel de forma sencilla, especialmente con niños. Aun así, conviene recordar que no se trata de una piscina moderna ni de un parque acuático, sino de un yacimiento arqueológico. Por eso, cualquier baño debe hacerse con prudencia y respeto: sin subirse a los muros, sin golpear la roca, sin dejar residuos y evitando acciones que puedan dañar las estructuras originales.
Leyenda
El nombre de Baños de la Reina añade además una capa de leyenda al lugar. La tradición popular cuenta que una reina mora utilizaba estas antiguas piscinas como zona de baño privada, accediendo a ellas a través de túneles secretos desde su palacio.
Cómo llegar
El yacimiento se sitúa junto a las salinas y cerca del paseo marítimo que comunica el puerto pesquero con la playa del Arenal-Bol, de modo que resulta muy accesible para quienes visitan Calp. La forma más sencilla de llegar es caminar por el paseo marítimo Infanta Elena hasta el entorno de la Torre del Molí o del Morelló, desde donde se divisan las piscinas y el paisaje marino.
Peñón de Ifach
La visita tiene, además, un valor añadido: el entorno. Frente al baño aparece el Peñón de Ifach, la montaña más icónica de Alicante y una de las siluetas más reconocibles de la Costa Blanca. Su presencia convierte la escena en una postal casi perfecta: peces bajo el agua, restos romanos, mar abierto al fondo y el peñón vigilando desde la costa. Bañarse allí puede ser una experiencia inolvidable, siempre que el visitante recuerde que está entrando en un pedazo de historia que merece ser conservado.
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