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El pueblo de las 7 playas y calas está en Alicante: tiene una ruta de miradores y es perfecto para el verano

Este rincón Mediterráneo combina aguas cristalinas, acantilados, casco antiguo marinero y uno de los paseos litorales más bonitos de la Costa Blanca

El pueblo de las 7 playas y calas está en Alicante: tiene una ruta de miradores y es perfecto para visitar en verano

Aitana Solera

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Los pueblos costeros de la Costa Blanca tienen algo que los convierte en una apuesta segura cuando llega el verano. El clima mediterráneo, las aguas claras, los paseos junto al mar y la mezcla de tradición marinera y ambiente vacacional hacen que muchos viajeros miren hacia Alicante cuando buscan una escapada de sol y playa. Desde grandes arenales familiares hasta calas pequeñas entre rocas, esta zona del litoral valenciano ofrece planes para quienes quieren descansar, bañarse, caminar al atardecer o sentarse frente al mar a comer un buen arroz.

En verano, estos municipios multiplican su atractivo. Las casas blancas, los puertos deportivos, las terrazas, los mercados y los miradores se llenan de vida, pero todavía quedan rincones donde es posible disfrutar del Mediterráneo con calma. La Costa Blanca no solo ofrece playas, sino también pueblos con historia, rutas sencillas, paisajes de acantilados y una gastronomía marcada por el pescado fresco y los productos locales. Entre todos ellos, hay uno que destaca por reunir en pocos kilómetros algunas de las imágenes más reconocibles de la Marina Alta.

Moraira

Ese pueblo es Moraira, un núcleo costero que pertenece al municipio de Teulada-Moraira y que vive completamente volcado al mar. Aunque Teulada se sitúa en el interior, Moraira mira al Mediterráneo desde una franja litoral de gran valor paisajístico. Su costa concentra varias playas y calas muy diferentes entre sí, desde arenales urbanos con servicios hasta pequeños rincones rocosos ideales para el baño tranquilo o el snorkel. La zona presume de un litoral que se puede recorrer casi paso a paso, enlazando miradores, acantilados y accesos al mar en una escapada perfecta para los meses de calor.

7 playas y calas

Uno de los grandes atractivos de Moraira está en sus playas y calas. Entre las más conocidas se encuentran El Portet, L’Ampolla y Les Platgetes, tres enclaves muy frecuentados por su belleza, sus aguas limpias y sus servicios durante la temporada estival. El Portet es una pequeña bahía con forma de concha, aguas tranquilas y ambiente familiar, considerada una de las imágenes más icónicas del municipio. L’Ampolla, situada junto al castillo de Moraira, es la playa más urbana y cómoda para quienes buscan arena fina y cercanía al casco urbano. Les Platgetes, por su parte, combina zonas de arena y roca y cuenta con un bonito paseo desde el que contemplar el Mediterráneo. A ellas se suman calas como Cap Blanc, L’Andragó, Portitxolet y Llebeig, perfectas para quienes prefieren aguas cristalinas, fondos marinos y un entorno más recogido.

Ruta de los miradores

La mejor forma de ir descubriendo este litoral es seguir la ruta de los miradores, también conocida como ruta de los miradores del litoral. Se trata de un paseo de dificultad fácil que parte de la playa del Portet y llega hasta la zona de la calle Túnez, conectando buena parte de las calas y playas de la costa de Moraira. El recorrido oficial ronda los 5 kilómetros y permite asomarse a varios puntos panorámicos sobre el mar Mediterráneo. Es una de esas rutas sencillas que no exigen una gran preparación, pero que recompensan al caminante con vistas de acantilados, aguas turquesas y pequeños entrantes de costa.

Qué ver en Moraira

Además de las playas, Moraira conserva un casco urbano con sabor marinero. Pasear por sus calles estrechas, entre casas blancas y balcones con flores, permite entender por qué este lugar ha pasado de ser un antiguo núcleo pesquero a uno de los destinos más cuidados de la Marina Alta. La iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados es una de las paradas habituales en el centro. También merece una visita el barrio marinero, donde todavía quedan referencias a la actividad pesquera, la antigua lonja, la cofradía de pescadores y el puerto.

Torre de Cap d’Or

Otro de los símbolos de Moraira es la torre de Cap d’Or, una antigua atalaya situada en uno de los puntos más espectaculares del litoral. Desde la playa del Portet parte una ruta senderista que asciende hacia esta torre vigía, construida para alertar de posibles incursiones piratas. Aunque no se puede visitar su interior, el esfuerzo de la subida merece la pena por la panorámica que se abre desde lo alto: el Mediterráneo, la bahía, el puerto, los acantilados y buena parte de la costa alicantina.

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