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VERANO

La ruta de Alicante con las panorámicas más espectaculares de la Costa Blanca: acantilados, calas salvajes y el Mediterráneo

Este impresionante sendero discurre entre paredes rocosas, cuevas de pescadores, aguas cristalinas y vistas abiertas al mar

La ruta de Alicante con las panorámicas más espectaculares de la Costa Blanca: acantilados, calas salvajes y el Mediterráneo

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BENITATXELL

Alicante tiene rutas que no necesitan grandes desniveles para dejar sin palabras. A veces basta con caminar junto al mar, asomarse a un mirador natural y ver cómo los acantilados caen casi en vertical sobre el Mediterráneo. La Costa Blanca está llena de senderos así, caminos que mezclan paisaje, historia, calas escondidas y esa sensación de estar recorriendo un litoral todavía salvaje.

Entre Xàbia y Moraira, el relieve se vuelve más abrupto y el mar parece más intenso. En esta franja de la Marina Alta aparecen algunos de los paisajes más fotografiados de la provincia: acantilados, cuevas, barrancos, calas de difícil acceso y miradores donde el horizonte se abre sin obstáculos. Uno de los mejores planes para descubrirlo a pie es la ruta de los acantilados de Benitatxell, un recorrido sencillo pero espectacular.

Ruta de los miradores

La ruta parte desde la Cala del Moraig, una de las calas más conocidas de El Poble Nou de Benitatxell, y conduce hasta la Cala Llebeig. El sendero, identificado en muchas guías como el recorrido entre Cala Moraig y Cala Llebeig, bordea un tramo de litoral donde las paredes rocosas del Puig Llorença caen hacia el mar y regalan vistas constantes al Mediterráneo.

El inicio ya merece la visita. Cala Moraig combina aguas turquesas, formaciones rocosas y rincones geológicos tan conocidos como la Cova dels Arcs y la Falla del Moraig. Desde el aparcamiento de la cala se toma el sendero señalizado hacia Cala Llebeig, aunque en temporada alta conviene llegar temprano porque la zona puede estar muy concurrida y el estacionamiento puede estar regulado.

Acantilados

El camino avanza a media altura por los acantilados, sin una dificultad excesiva, pero con tramos donde hay que caminar con prudencia. No es una ruta para hacer con chanclas ni para improvisar en las horas de más calor. Conviene llevar calzado cómodo, agua, protección solar y evitar salirse del sendero principal. La duración habitual se sitúa en torno a una hora de ida y otra de vuelta, con un trazado que permite caminar junto a los acantilados formados por la caída del Puig Llorença sobre el mar.

Historia

Uno de los grandes atractivos de la ruta es que no solo ofrece paisaje, sino también historia. A lo largo del recorrido aparecen antiguas cuevas y construcciones vinculadas a pescadores, agricultores y contrabandistas. La Cova de les Morretes, ubicada en la ruta de los acantilados, ha reabierto recientemente con visitas guiadas para descubrir ese pasado ligado a las pesqueras, los refugios y el contrabando en la zona.

El premio final es llegar a Cala Llebeig, una pequeña cala virgen rodeada de acantilados y antiguas casitas de pescadores. Su acceso limitado, por mar o por sendero, ayuda a conservar esa sensación de rincón apartado. Allí el Mediterráneo muestra una de sus versiones más limpias y tranquilas, con aguas cristalinas que invitan al baño o al snorkel cuando las condiciones son buenas. La ruta no exige ser un montañero experto, pero sí ir preparado: en verano es mejor hacerla a primera hora, llevar suficiente agua y evitar los días de calor extremo o viento fuerte.

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